Sábado, 25 de Noviembre de 2017
03:03 CET.
Salud

Vivir en una zona rural y necesitar medicamentos 'es una agonía', se quejan campesinos

"Vivir en una zona rural y padecer tres enfermedades, de ellas dos crónicas, es una agonía", dice Zenaida Martínez Gil, residente en el barrio La Cuba, a 35 kilómetros del municipio San Germán, Holguín.

A las dificultades para trasladarse a hospitales y centros de atención en los pueblos y ciudades, se ha sumado la creciente escasez de medicamentos, que para muchos es ya un problema grave.

"Llevo alrededor de 15 años padeciendo fuertes dolores en la cervical; ya me dijo el médico que no tiene cura. La gastritis la adquirí por la cantidad de pastillas que tenía que tomar diariamente, sobre todo para la hipertensión arterial, que con esa no se juega. En estos momentos el problema es que no logro alcanzar los medicamentos cuando llegan a la farmacia, a pesar de contar con un tarjetón", añade Martínez Gil.

El tarjetón, que al principio garantizaba las medicinas a los pacientes que dependen de ellas, "en la actualidad no me sirve de nada", se queja Martínez Gil. "Cuando logro llegar a la farmacia, la dependienta me dice 'este no hay, este tampoco y el otro lleva tiempo en falta'", añade la mujer, y menciona entre los fármacos que necesita el Corinfar, el Tramadol y la Ranitidina. "Ya estoy haciendo gestiones para comprarlos por la izquierda, como me aconsejó una vecina", admite.

Raúl Pupo Pupo, de 60 años de edad y residente del barrio Cauto 3, a 13 kilómetros de San Germán, lleva 15 meses de certificado médico debido a un nódulo prostático. "Para eso debo tomar Terazosina, indicada por el médico. También tengo artrosis crónica en la columna. Los medicamentos que necesito son por tarjetón, pero imagina, en este país todo lo que hay lo mandan a otras partes, fuera de Cuba", opina.

El Gobierno ha reconocido la falta de medicamentos citando como justificación el retraso en la llegada de materias primas para producirlos, pero no ha dicho cuándo se estabilizará la situación.

"Apenas puedo pararme de la cama", afirma Ramona Pupo Sarmiento, de 66 años. "Tengo hemorroides crónicas y no pueden operarme. También tengo una hernia desarrollada cerca de la hemorroide y tampoco pueden operarla, y además padezco osteoporosis", detalla.

"Gracias a un amigo que es médico, mi hijo me consiguió un turno en Holguín, pero no pude ir por falta de transporte. Con todos los problemas que tenemos que enfrentar en este lugar, es para no tener deseos de vivir. Además, no tengo a nadie que pueda mandarme de afuera algún medicamento que sustituya los que debo tomar, que son el Tramadol, la Proctocaína y el Venatón", concluye.

Una farmacéutica alerta que la situación de los medicamentos básicos podría empeorar, aunque la cantidad que llega a la farmacia ya es muy baja. "No alcanzan y, por eso, aunque nos duela, no podemos guardar para las zonas rurales", dice.

"Mi carrera es bonita en la escuela, pero cuando chocas con la realidad se complica", lamenta un médico. "Apenas llevo dos años ejerciendo mi profesión y lo que me ha tocado vivir no es fácil, sobre todo cuando estoy de guardia y no cuento con Rayos X, o llamo a la farmacia y no hay existencia de los principales fármacos, o la ambulancia está rota".

"He tenido que aplicar la medicina verde para resolver algunos problemas", asegura.

Roberto Morejón Pupo padece de diabetes tipo 2 y no encuentra ni jeringuillas para ponerse su inyección ni tirillas para medirse el azúcar en sangre. El obrero agrícola Ángel Luis Márquez, requiere Captopril, que recibe por el tarjetón, o en su defecto Enalapril para combatir su hipertensión. Como nunca hay en las farmacias, recurre al mercado informal.

Desde el "Periodo Especial", el eufemismo que creó el Gobierno para nombrar la aguda crisis económica de los años 90 del siglo pasado, los cubanos vieron afectarse severamente el suministro de fármacos. Paradójicamente, muchos encuentran solución en el mercado, aunque a precios más elevados, mientras el Gobierno es incapaz de controlar el tráfico.

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Comentarios [ 4 ]

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La obra de la revolucion provenia de la tuberia sovietica. A partir del fin de la URSS el gobierno nos evidencia cada dia su creciente ineficiencia. Destruir los centrales fue un grave error q la subida del precio del azucar y la demanda de biocombustibles evidencia. Ahora se quiere recuperar lo perdido en base a mano esclava. Un error tras otro y nadie responde por ellos.

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Para consuelo de esos campesinos podemos decirles que en la capital tienen el mismo problema.

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Y q es lo que no es una agonia en Cubanistan?

Imagen de Anónimo

Y según "ellos" antes de 1959 todo se concentraba en La Haban. Eso no es cierto, porque había un relativo equilibrio entre el campo y la ciudad, y los guajiros cubrían sus necesidades en los pueblos y ciudades de provincia cercanas. Había  muchas zonas alejadas de urbanizaciones con serios problemas, pero eran pocas con respecto a la actualidad. Además ese problema comenzaba a evolucionar de forma positiva. Hoy en día es lo contrario, se retrocede cada día que pasa y los campesinos están cada vez más abandonados a su suerte.