Domingo, 15 de Julio de 2018
Última actualización: 22:59 CEST
Opinión

Un espécimen ausente

Jennifer Bello, presidenta de la Federación Estudiantil Universitaria. (TRABAJADORES)

Durante los años de la República, quienes se dedicaban a la política, poseían personalidad propia, la cual los identificaba, diferenciándolos entre sí. Los había liberales, conservadores y hasta radicales de uno u otro extremo, así como combinaciones de los mismos. En un momento determinado, construían alianzas entre sí, con el fin de lograr determinados objetivos y, en otro, las deshacían, también por otros nuevos objetivos.

Podían apoyar a uno u otro candidato presidencial o constituirse ellos mismos en candidatos. En su bregar político disfrutaban de una gran dosis de libertad individual. Esta les permitía, sumado el carisma o falta de él, ser seguidos o repudiados por muchos ciudadanos, según las opiniones políticas de cada quien.

Entre muchos sobresalían Juan Gualberto Gómez, Enrique José Varona, Cosme de la Torriente, Manuel y Carlos Márquez Sterling, Rubén Martínez Villena, Antonio Guiteras, José Manuel Cortina, Eduardo R. Chibás, Ramón Grau San Martín, Pelayo Cuervo, Emilio Núñez Portuondo y otros, cada uno con sus virtudes y defectos.

No podemos decir que todos eran buenos y honestos, pero tampoco podemos afirmar que todos eran malos y deshonestos.

Con el advenimiento del totalitarismo, estos fueron barridos del escenario nacional, y el papel que desempeñaban se concentró en una única figura y en sus más cercanos colaboradores. Todos los demás actores, sin personalidad política individual alguna, se convirtieron en simples ejecutores de los deseos de esta figura. Esta situación anómala ha traído como consecuencias que, en 58 años, no haya surgido ni se haya desarrollado ninguna verdadera personalidad política.

Todos los que han cumplido y cumplen estas funciones, han sido y son simples funcionarios gubernamentales sin arraigo real entre la población. Debido a ello, son promovidos y removidos sin ningún tipo de trascendencia entre los ciudadanos: aparecen, brillan el tiempo que les es dado, desaparecen y pasan al olvido. Los ejemplos sobran en municipios, provincias y en la nación.

En realidad, en Cuba, la política, como profesión, ha desaparecido, diluida en una mezcla de populismo y totalitarismo donde, quienes supuestamente ejercen las funciones que corresponden a esta profesión, lo hacen sin poder real de convocatoria ni de ejecución: son simples cumplidores de órdenes recibidas del poder absoluto central, y repetidores de consignas más que de conceptos verdaderamente políticos.

Un caso llamativo lo constituye el de la actual presidenta de la Federación Estudiantil Universitaria (la otrora FEU de José Antonio Echevarría), quien, con apenas 24 años de edad y sin ninguna trayectoria política relevante, fue designada miembro del Consejo de Estado (más bien Consejo de Ancianos), con el único objetivo de disminuir, artificialmente, el promedio de edad del mismo, ya que muy pocos consideran que pueda ejercer alguna influencia en él.

Volver a hacer de la política una profesión responsable constituye una tarea pendiente de los cubanos, la cual no será nada fácil, teniendo en cuenta las sistemáticas injurias lanzadas contra la ejercida durante los 56 años de la República, y la carencia total de ella durante los 58 de totalitarismo.  

4 comentarios

Imagen de Anónimo

Los cubanos (los de la isla y los que viven fuera de ella y no solo en USA), ahora se preguntan : Bueno y ahora  A quién pondrán, cuando Raúl se retire?", o sea, sin darse cuenta los propios cubanos no se consideran con el derecho de determinar a quién ellos pondrán en la silla presidencial, sino que lo ven como un proceso ajeno, que solo lo puede decidir la máxima dirección de la "revolución". Hace muchos años que el país fue secuestrado por los que un día bajaron de las montañas y desde entonces los cubanos se sienten muy a gusto secuestrados.

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Esta no es solo Psicóloga millonaria esta representa la CHUSMA del Régimen.

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¿ Ésta es la Psicóloga millonaria?

Imagen de Anónimo

Gracias por su artículo Sr. Dámaso, claro en su exposición e ideas. Un detalle es que la designación "decorativa" de la presidenta de la FEU como miembro ("miembra" diría el burro Maduro) del Consejo de Estado se hizo para bajar el nivel de ancianidad de sus integrantes y también aumentar, demagógicamente, la participación femenina en el mismo.

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