Lunes, 26 de Junio de 2017
21:03 CEST.
Opinión

Candil de la calle...

Por estos días, en el marco del congreso de Latin American Studies Association (LASA), un grupo de académicos y exfuncionarios cubanos circularon un documento protestando por la postura de LASA ante la ola represiva y crisis política de Venezuela.

En su carta, cuestionaban la presencia en el evento del secretario de la OEA, Luis Almagro. Y equiparaban las críticas a Gobierno y oposición, al tiempo que caracterizaban a esta última en bloque por sus supuestas estrategias antidemocráticas.

La lista de firmantes reúne personas con conocidas credenciales dentro del aparato político cubano, intelectuales con probada capacidad analítica y acceso informativo, así como gente del mundo artístico y de ONG paraestatales. Es decir: gente que sabe bien las dosis de verdad y los alcances de esta iniciativa y gente que, sin ser la política su campo de acción, firman esto sin conocer a fondo la realidad sobre la cual se pronuncian.

Me pregunto si esta misma voluntad para pronunciarse por una realidad ajena la tendrán para posicionarse ante actos que afectan hoy la cultura y ciencias sociales domésticas. Quienes cuestionan las acciones de actores políticos extranjeros, ¿harán lo mismo en casa? Y no digo ya para denunciar el sistema político cubano, no. Tan solo para emitir, incluso desde una postura revolucionaria, siquiera un susurro colectivo ante la censura a cineastas, el apresamiento de jóvenes periodistas o la expulsión de universidades de profesores y estudiantes, acaecidas todas en los últimos tiempos. ¿No son estos temas —que afectan directamente la vida intelectual de la Isla— objeto de preocupación para los firmantes? ¿Les inquieta el Estado de derecho en Caracas y no su violación en La Habana?

Reconforta saber que los firmantes compartan "el llamado a que se cumpla con el orden constitucional vigente" en Venezuela. Pero es lamentable que este exhorto solo haya sido externado ahora, en curiosa coincidencia con la escalada de violencia y el retiro de la OEA. Visto que varios de los promotores de la carta asistieron a mesas de LASA donde expertos venezolanos explicaban los procesos en su país —desmontando con datos duros interpretaciones como la sustentadas en el documento— no podrán alegar, en su descargo, desinformación. Allí estuvieron, oyeron y callaron.

Venezuela vive un momento histórico, donde una mayoría de su población —según todas las encuestadoras, incluyendo las cercanas al Gobierno— quiere un cambio. Y lo quiere por la vía electoral, pacífica. Pero el Gobierno, desconociendo lo establecido en la Constitución bolivariana de 1999 (sí, la de Chávez) bloquea las elecciones regionales, el referendo revocatorio, desconoce la Asamblea Nacional electa por el grueso del electorado, incluido el de zonas populares. Y, cuando la gente sale a protestar por sus derechos, es criminalizada. Como denunció la propia Fiscal General de la República, cuya cercanía al Gobierno nacional es pública y notoria.

Quienes sumen —con plena conciencia o por no buscarse problemas, porque toca— su firma a iniciativa como la carta de marras, están reforzando la narrativa irresponsable y mentirosa del Gobierno de Nicolás Maduro, máximo responsable de la crisis venezolana. Porque hay grandes diferencias entre practicar la iniciativa autónoma de los intelectuales públicos y ejecutar obedientes una operación de estado. O, como explicaba mi abuelita, entre ser candil de la calle y oscuridad de la casa.


Este artículo apareció originalmente en el diario mexicano La Razón. Se reproduce con autorización del autor.

Comentarios [ 6 ]

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Que el 90% de los venezolanos quiera  sacudirse de arriba el castro fascismo no es nada, que la represión para anclarse el poder a la fuerza no es nada; el pueblo está equivocado y la dictadura tiene la razón; es bueno poner en cintura al pueblo y que pase hambre y miseria. Es bueno degradar a una nación que fue económicamente la #1 de Latinoamérica al estatus de país miserable; eso es lo que los intelectuales tienen que defender, el esclavismo del Siglo XXI es bueno, la democracia y todo lo demás es malo; los argumentos, pués, invéntenlos, que una mentira repetida varías veces llega a ser verdad, según sus mentores Herr Goebbels y Los Castro. 

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Lo de venezuela es un asco armando. Gracias por este articulo. Si vieras lo que dice la prensa nacional

http://www.juventudrebelde.cu/internacionales/2017-05-04/venezuela-cicat...

Luego la gente no sabe xq los cubanos no se pronuncian. Pero esto es lo que leen. Saludos

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El problema es que estos no son intelectuales sino comisarios culturales del régimen. Todos pagados por el mismo patrón y ya se sabe que “el que paga manda”.

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Jamás pensé que Jorge Fornés y Zaida Capote firmarían ese panfleto infame. Los conozco a los dos, o creía conocerlos a los dos, pero me equivoqué. Recuerdo que en sus charlas en su casa eran muy críticos y hasta ácidos en sus bromas contra los Castros, pero son dos piltrafas humanas, dignos hijos de papá y mamá. Me duele enterarme de lo basura que son, pero mejor tarde que nunca!

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Que espersar de esos seres, s iya antes han sido antes capaces de firmar un libelo, apoyando el fusilamiento de jovenes cubanos inocentes. Asi son los "intelectuales" y "artistas" cubanos que estan  al servicio del castrismo. 

Imagen de Anónimo

Firmar ese chorizo en apoyo a quienes asesinan estudiantes en otro pais es la equivalencia moral de quienes firmarom en apoyo de que fusilaran a cuatro pobres cubanos que quisieron escapar del paraiso obrero secuestrando una lancha de turismo.