Viernes, 24 de Noviembre de 2017
01:52 CET.
Política

Reliquias religiosas para la revolución

Hace solo unos meses un profesor de Villa Clara se hizo tristemente famoso por abrir un Museo de la Tortura en una escuela. Una iniciativa que además de cruel, lleva el inconfundible tufillo de la guataquería más intransigente. Ahora quien le sube la parada en la misma provincia es el propio sindicato de trabajadores haciendo pasar por los centros laborales tres boinas de Ernesto "Che" Guevara a modo de reliquia ante la cual debe hacerse un juramento de fidelidad y cumplimiento. Por supuesto, los lectores de DDC en número no despreciable, han comentado que al inicio pensaron que era un chiste. Pero quien lo dude, puede leerlo en la prensa oficialista cubana.

¿Qué pasa en la antigua provincia de Las Villas? ¿Cómo una de las regiones más anticomunistas de Cuba, en cuyas montañas se desató una verdadera guerra civil con cientos de muertos y desplazados, es la cuna de semejantes delirios? ¿Se estará gestando una nueva camada de oportunistas cuyos fines todos conocemos?  ¿O no hay suficientes asesores de imagen para detener la superchería, el mal gusto, el ridículo? ¿Se confirma que el castrismo no es más que una religión pagana, tan necesitada de santos, reliquias, homilías y veneraciones como cualquier otra?

El pueblo cubano en su inmensa mayoría no puede darse cuenta de los muchísimos puntos de contacto entre las religiones, en específico la católica, y la llamada revolución cubana o cualquier otro tipo de totalitarismo con aspiraciones milenaristas. La historia oficial ha sido construida de manera que José Martí quede como Juan el Bautista, quien anuncia a Fidel Castro como el Mesías, Jesucristo —"Te lo prometió Martí y Fidel te lo cumplió"—. La verdadera y única liberación del pueblo comenzó el primero de enero. El año cero. Hacia detrás todo fue oscuridad, ignominia. Todo lo demás son accidentes, incluidos algunos profetas cuyo único mérito fue anunciar y preparar la venida del Salvador de Cuba.

Los héroes y mártires de la revolución son santos. Fueron hombres y mujeres de pasado irreprochable. Ninguno fue mal hijo, mal estudiante, mal padre o esposo. Y las fábricas, las escuelas, los jardines de la infancia deben llevar sus nombres, atesorar sus reliquias. Una provincia fue renombrada como el yate que, como el humilde burro de la narrativa evangélica, llevó a Jesús en su entrada triunfal a la podrida Jerusalén. Las procesiones han sido sustituidas por  marchas como la del Primero de Mayo. Las fiestas parroquiales y las verbenas por las caldosas de los CDR y las pipas de ron y cerveza en los municipios vanguardias. Las peregrinaciones, por subidas al Pico Turquino, y caminatas al nuevo Belén, relocalizado en la finca de Birán.

Las palabras y acciones del Máximo Líder son sagradas, no admiten discusión y sí mucho estudio, al punto de conformar toda una institución para darle rango de filosofía teológica, de cátedra epistemológica. Un recurso muy usado cuando en una discusión cuando se lleva la de perder es citar, al estilo bíblico, una frase dicha por el Máximo Líder: "Esto lo dijo Él".  Porque como aleyas o versículos, por toda la geografía insular hay carteles, vallas, grafitis, lumínicos que toman frases suyas cual referencias incuestionables, palabras divinas. El nuevo liderazgo insular es apostólico en el sentido estricto de su misión: mantener y esparcir la evangelización revolucionaria en la Isla y por el mundo capitalista corrompido, deshumanizado.

Teniendo en cuenta más de medio siglo de religión terrenal, ¿por qué no entender y perdonar el gesto tracataneril de pasar una reliquia por cada fábrica o taller?  Si las iglesias católicas envían a las casas de los feligreses imágenes de santas y santos para orarle y ser veneradas, ¿qué de malo tiene mandar una sencilla gorra para que los nuevos feligreses se comprometan a ser más fieles?

La curiosidad no radica en el hecho de la veneración de la reliquia revolucionaria ni en la huella místico-religiosa, fácilmente detectable en la revolución cubana. Lo interesante es la falta de creatividad hoy día, la incapacidad para reinventarse y la apelación, cada vez más frecuente, al discurso místico-contemplativo. Lo interesante es la ausencia de un genuino pensamiento revolucionario, inspirador, y la necesidad de apostarle al pasado como divinidad para sostener un presente indefendible y anunciar un futuro cada día más incierto.     

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Comentarios [ 4 ]

Imagen de Anónimo

genial, super, me encanto. soy bueno en matematicas; pero al igual que sabina, soy suspenso en religion.

Imagen de Anónimo

La mujer del comandante en polvo recogió sus tres últimos culeros cagados y los hizo bendecir por el camarada cardenal Ortega para ponerlos en tres urnas. Van a poner una en La Habana, otra en Santa Clara al lado del Che y otra en Santiago de Cuba, y cada una va a tener una manguera con una máscara para que la gente, haciendo colas, puedan olerlos; dicen que los olores son hasta medicinales, porque son excrecencias de Moringa. 

Imagen de Anónimo

Algo pasa en Santa Clara, desde hace mucho tiempo... Quizá sea el agua del río, pero algo desordena las neuronas. Dicen que los pinareños, pero estos son Einstein en comparación con las santaclareños: siempre se conoció a Santa Clara como "La Ciudad de los Bobos", entre otras cosas, porque construyeron un Mlecón... sin tener mar. Y veo que van para peor, con esas "iniciativas" del "museo de las torturas" y "la boina milagrosa". Qué manera de comer de lo que pica el pollo.

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Muy original el artículo!!!