Miércoles, 22 de Noviembre de 2017
12:27 CET.
Vivienda

El Ángel Exterminador

Luis Buñuel definitivamente debería haber filmado en Cuba. Material sobraba y todavía sobra. No le hubiera hecho falta escribir uno de sus rocambolescos y enigmáticos guiones; bastaba un hecho nimio, tal vez tan común como este, el derrumbe de una escalera en Centro Habana.

En su famosa película de 1962, El ángel exterminador, Buñuel sitúa un grupo de burgueses mexicanos en una habitación tras asistir a una ópera. Los hombres y mujeres de la alta sociedad comienzan compartiendo copas y refrigerios en un ambiente relajado. De pronto se encuentran atrapados, sin poder salir del lugar y sin saber qué se los impide. Maestro de la incertidumbre y los significados múltiples, el director aragonés pone al espectador en un estado de angustiosa perplejidad: ¿por qué no escapan de allí?, ¿qué los limita a atravesar la puerta?  

Pero esta vez no se trata de ricachones mexicanos sino de humildes habaneros, inquilinos de un edificio de diez pisos situado en la esquina de San Miguel y Amistad, en Centro Habana. La noticia no es el derrumbe en sí, pues se calculan entre dos y cinco viviendas colapsadas en la capital tras una intensa lluvia. Dos tercios del fondo habitacional cubano necesita reparación parcial o total, para no hablar de las violaciones de la seguridad de las viviendas, la mayoría motivadas por el hacinamiento de hasta tres generaciones bajo el mismo techo.   

La noticia, es decir, lo notable, son dos detalles: uno, que la escalera del edificio fue lo que colapsó, y solo de manera parcial, del piso tercero hacia abajo. De esa manera, quedaron atrapados los vecinos del tercero hacia arriba. Pero del quinto al sexto piso la escalera se despegó de la pared; la evacuación debía hacerse a partir de tal altura. Entonces, el segundo detalle notorio: con la escalera de los bomberos en las ventanas, la gente no quería salir de un edificio que tal vez podía venirse abajo.     

Para un espectador no buñueliano, no cubano, la sorpresa podría ser doble: las escaleras suelen ser una parte resistente de los edificios, al extremo de recomendarlas como refugios para bombardeos y terremotos. Uno: ¿cómo pudo colapsar una parte y no toda la estructura? Dos: ¿cómo un ser humano prefiere ser sepultado por un derrumbe antes de abandonar una simple habitación? 

La primera incógnita es relativamente fácil de explicar. La parte de la ciudad donde se produce el hecho lleva construida entre 80 y 120 años. La expansión de La Habana extramuros se aceleró a finales de la Colonia. Las obras que flanquean el Paseo del Prado son portentos de fina y ecléctica arquitectura en la bisagra temporal del XIX y las primeras décadas del  siglo XX.  La explosión constructiva hizo emplear materiales disponibles en la época, algunos hoy poco recomendados. Pero con un mantenimiento oportuno, los inmuebles hubieran resistido el clima húmedo y salitroso del Caribe. 

Los vecinos han dicho que el edificio de diez pisos llevaba años sin elevador.  Es de suponer que la escalera aguantó durante mucho tiempo personas y animales de todo tipo, escaparates, bicicletas, mudanzas, peleas, chismes, vigilantes y cuanta cosa fuera preciso subir y bajar. No pudo más y dijo hasta aquí. Lo hizo a la usanza de una antigua dama habanera: por pedazos.  

Y de esa forma tenemos la segunda escena buñueliana: las personas atrapadas en los pisos superiores no querían ser salvadas, se negaban a salir del edificio. Gritaban desde las ventanas que se iban a quedar allí. La explicación, esta vez, es un poco más compleja. 

Al no haber un fondo habitacional para cubrir las necesidades, cada vez mayores por los desmoronamientos de estructuras frágiles, y la sobrepoblación en las ciudades, las familias permanecen años en moteles convertidos en albergues, donde el hacinamiento y otros asuntos mundanos amenazan la salud mental y física de quienes los habitan. Los moteles, conocidos en Cuba como posadas, eran lugares donde las parejas furtivas y también las hacinadas tenían relaciones íntimas.

Un amigo me dijo un día que al quitarles a los cubanos las posadas, era el régimen quien iba a colapsar. Pero parece que el vaticinio no se cumplió. Otros lugares menos ocultos habrán encontrado las parejas cubanas para intimar. Ya apenas posadas quedan en La Habana. ¡Un réquiem por la famosa 11 y 24 del Vedado, cuyas paredes tantas cosas ocultaron!    

Los atrapados en el edificio saben muy bien, al contrario de los opulentos mexicanos, lo que les espera cuando bajen por la escalera de los bomberos. Lo mejor que les pudiera pasar es ser integrados al nuevo plan de terminar casas a medio hacer que por miles se pudren por la toda la Isla. Un proceso que parece una concesión humanitaria y al final es, simplemente, admitir que el Estado y la centralización de la economía son incapaces de satisfacer las necesidades cada vez más crecientes de la sociedad. 

A esos inquilinos de los pisos superiores la escalera de los rescatadores les da miedo. No pueden atravesar la ventana. Prefieren morir sepultados por el pasado en ese añoso edificio a un invivible futuro prometido. No le hará falta, como a Buñuel, pasar un enorme oso negro frente al inmueble para engañar al público. Ellos saben bien quién es el Ángel Exterminador.

Afectados por un derrumbe en Centro Habana siguen 'atrapados' en sus casas

El edificio de diez pisos está situado en la esquina de San Miguel y Amistad, en Centro Habana. Sufrió un derrumbe parcial al amanecer de este martes.

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Comentarios [ 6 ]

Imagen de Anónimo

Y alguien sabe que se hizo de esas personas?? porque lo ultimo que se supo es que habian como 80 personas atrapadas!  me parece una situacion desesperante y horrible!!! seria bueno saber que ha pasado...

Imagen de padre Ignacio

En realidad este es un problema existencial e ideologico. Sencillamente las escaleras son contrarevolucionarias porque, vamos a estar aqui y no en la cola del pan, las escaleras conducen hacia arriba y la bendicion de subir en el regimen caracoquista esta reservado exclusivamente a los miembros del clan.Que nadie se me haga el gracioso diciendo que las escaleras tambien conducen hacia abajo, porque para bajarlas hay que haberlas subido. La altura es contrarevolucionaria y solo la debera alcalzar aquel que sea bendecido por el mayoralato de Biran.

Imagen de Anónimo

Buñueliano, Dantesco, Kafkiano, Daliniano, cualquier adjetivo de ésos le viene bien a la Cuba de los cagastro. Pero lo que me viene a la mente es un cuadro de Goya: Saturno devorando a sus hijos; es eso lo que ha hecho la involución, quise decir roboilusión, bueno qué más da, el caso es que ese engendro que se apoderó de Cuba en 1959 ha destruido todo lo bueno que había en Cuba y lo peor de todo es que lo malo que había quedó intacto o incluso ha aumentado. 

Imagen de Camilo J Marcos_Weston_FL

Como complemento al recuerdo del Angel Exterminador, me atrevo a mencionar la excelente pelicula cubana Los Sobrevivientes, de Tomas Gutierrez Alea. 

Imagen de Anónimo

Quizas Mariela "moco pegao"le mande alguna  delas brigadas que participaron en le remodelacion de su mansion en Atabey par tratar de recostruir el edificio,o su cuñado el genral Lopez Callejas le manda una brigada de contructores hindues que "son mas eficientes que los cubanos"a traves de su asociado frances.

Imagen de Anónimo

Mantenimiento...mante ¿que?, ¿que es eso?, seguro un conjuro gestado en los Cuarteles de la CIA, fabricado por la disidencia; quizá la culpa sea la acumulación de demasiadas arbitrariedades urbanísticas gestadas por la ausencia de un plan coherente en destinar recursos y medios para la rehabilitación de un "parqué" inmobiliario anticuado al haberse violentado durante 50 años cualquier oportunidad para la gestión privada del mantenimiento inmobiliario tras Destruir la Tiranía todo vestigio de la administracion privada y sustituir este por pancartas y eslóganes incitando, alimentando al odio y la revancha contra la administración descentralizada. Reforma Urbana, claro que si, pero reforma sin aniquilar, la palabra cum laude del desgobierno de Cuba.Todo se acumula al estatizarse los déficits como auténticos virus troyanos gestados desde la propia cloaca institucional sin ninguna agenda coherente que haga regresar la autonomía e independencia a la gestión privada para lo que nunca debió sellar el disparate del afán confiscatorio que masacró (no reformó) a la administración. Cuba añade más caos cuando son visibles inevitablemente desgracias como estas. Ninguna institución de las fabricadas por el PCC como "Sociedad Civil" tiene la solución.