Martes, 21 de Noviembre de 2017
20:05 CET.
Opinión

Tapar el Sol

Acaba de concluir la Semana Santa, o Semana Mayor, como también se le conoce. Un evento que rebasa lo puramente religioso para convertirse en un hecho social y cultural que involucra a más de 2.000 millones de personas en todo el mundo. Un suceso de cuya mística son herederos seres humanos en los cuatro puntos cardinales y que se  trasmite de generación en generación en todas las lenguas desde hace siglos.

Pero para la prensa cubana, como ya es habitual, nada ha sucedido. Casi todo lo que se puede leer, además de la frecuente hostilidad al "imperialismo" y a EEUU, es sobre los sucesos de Playa Girón, y la preparación del Primero de Mayo. Puede argumentarse que se trata de un prensa comunista, y no habría por que hacerse eco de celebraciones con "pensamiento mágico". Pero al ser la única fuente de información y formación permitida, tal argumento se convierte de explicación en represión: no hay derecho a coartar la libertad humana de formarse e informarse.

Cuando algunos tratamos de explicar en el exilio que en Cuba no se celebra la Semana Santa, que no hay apenas procesiones, que en una época había que poner en la planillas de trabajo o estudio si tenías creencias religiosas, que no hay periódicos, radio ni programas católicos, que la televisión —también monopolizada por el régimen— no exhibe películas o seriales cuyos personajes principales sean santos o Jesús mismo, creen que estamos mintiendo, que no puede ser, que cómo es eso. 

Hay que tener mucha paciencia, y sobre todo control, para explicar que aunque parezca inverosímil,  la mayoría de los cubanos acusa un déficit cultural enorme debido a la castración de toda la matriz cristiana en su historia, las artes, la economía y las ciencias cubanas. Empobrecimiento historiográfico, pues no se conoce a José Martí desconociendo al Padre Félix Varela y el Seminario de San Carlos y San Ambrosio. No puede presumir de culto quien no sepa quién fue el Padre Brindis de Salas, la Escuela de Bellas Artes de San Alejandro, el grupo Orígenes. Ningún médico cubano debe creerse bien informado si no sabe que Tomás Romay y Carlos Juan Finlay, ambos católicos practicantes, deben sus glorias a la ética cristiana presente en su prácticas clínica e investigativa.  

El empobrecimiento cultural del cubano llega hasta la misma geografía donde reside. Muy pocos saben que Santa Clara se llama así por venir de Clara de Asís; Santiago de Cuba es Santiago el Apóstol. Sancti Spíritus es Espíritu Santo. Que cada villa, cada ciudad cubana tenía un patrón o patrona, y siempre hubo procesiones en su nombre. Que la Virgen de la Caridad del Cobre es tan importante cultural y patrióticamente como el escudo o la bandera, porque bajo su advocación han combatido y dado su vida miles de cubanos de todas las épocas. Y fue en El Cobre, allí, y no en La Demajagua, donde primero hubo esclavos libertos.

No se trata de defender a la Iglesia Católica como institución, quien se basta ella sola para hacerlo, y reconoce sus luces y sus sombras. Se trata de la sustitución de valores éticos trascendentes, universales, del cristianismo, y que el régimen cubano ha suplantado por otros, o los ha hecho ver como creaciones propias, originales del sistema político-ideológico comunista.

Fue Jesucristo el primero, y nadie más, quien habló de un Hombre Nuevo. De la hermandad entre los hombres sin amos ni siervos. De repartir con los más pobres. De la misericordia y el perdón. De lo espiritual sobre la material. Del valor de la mujer. De la renuncia a lo material, al odio, a la venganza. Fueron los primeros cristianos las comunidades donde "todos se amaban", respetando la libertad individual.

Ocultar o desvirtuar los valores éticos e históricos conservadores del cristianismo incluso tiene implicaciones de orden práctico para la sociedad toda: la nave se escora hacia una sola banda, la excesiva liberalidad y laxitud moral. No existe un "decálogo" comunista: qué está bien y qué está mal. No hay nada trascendente ni universal en una doctrina —una más—  creada por los hombres hace apenas dos siglos, y que ha fracasado una y otra vez, precisamente, por colocar lo material por encima de los valores espirituales del hombre, que es lo que en realidad hace del ser humano un ser vivo excepcional.

Cierta filosofía dice que el Mal no existe. Que lo que existe es la ausencia del Bien.  Que como la presencia de la Luz desaparece la Oscuridad, la Verdad descoloca la Mentira. Lo natural, lo que se impone tarde o temprano, es la Luz, la Verdad, que no es relativa porque entonces seria mentira. No importa cuán poderosos sean los hombres o sus gobiernos.

Es tan antigua la analogía de Luz y Verdad, que hace 2.300 años, Alejandro el Grande parado frente a la tinaja de Diógenes preguntó al filósofo, en tono desafiante, qué deseaba, pues él, el rey más poderoso de la Tierra, podía sacarlo de la miseria en que vivía. Entonces, quien también llamaban Diógenes el Cínico, le respondió: "Por favor, quítate de donde estas porque me tapas el Sol".  

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Comentarios [ 2 ]

Imagen de Anónimo

Esta muy bonito todo eso; pero en la religion -como en todo- tambien hay extremistas y en nombre de la religion tambien se cometen muchas barbaridades. Recordemos que cuando fueron a quemar al indio Hatuey le pidieron que se convirtiera al cristianismo a lo que el respondio que si al paraiso iban los espanoles, EL no queria ir alli!Estoy de acuerdo completamente con el comentarista anterior, en las sociedades modernas se deben permitir la practica de cualquier religion; pero no esperar que la religion 'haga milagros'

Imagen de Anónimo

Una sociedad de hombres y mujeres que piensen por si mismos. Eso es lo que salvará el futuro de Cuba, y no sustituir la vulgaridad aberrante del comunismo tropical por la vuelta de la fe religiosa. La libertad religiosa debe existir, y debe respetarse en todos los sitios, pero solo como opción personal. La sociedad debe ser laica, y los niños y jovenes deben aprender a tener amplitud de miras y pensamiento humanista, más que creer en éticas místicas, sean del tipo que sean.