Miércoles, 22 de Noviembre de 2017
20:48 CET.
Opinión

De la necesidad al error

El día 1 de enero de 1959 se produjo la caída oficial de la dictadura de Fulgencio Batista. El tirano huyó con un grupo de familiares y cofrades. Todo el pueblo aplaudió a los barbudos que bajaron de la Sierra Maestra envueltos en pañolones con vírgenes y adornados con collares y crucifijos.

Precedidos inconcebiblemente por la aureola del fallido ataque al cuartel Moncada de Santiago de Cuba en julio del año 1953, y con el fundamento político ideológico de un  alegato en contra de la tiranía y a favor de la instauración de un régimen democrático, la revolución de la Sierra Maestra tuvo el apoyo de todas las clases del país y de gobiernos latinoamericanos como el de Rómulo Betancourt en Venezuela y José Figueres en Costa Rica. Incluso el cónsul de EEUU en Santiago de Cuba llegó a manifestar a Frank País que si se producía un hecho al estilo del 30 de noviembre el régimen caería.

El citado hecho previsto por el cónsul norteamericano fue la huelga general del 9 de abril de 1958 que, aunque fue otro fracaso en lo que llegaría a ser un rosario de fracasos revolucionarios, en efecto sacudió lo que quedaba de estabilidad al Gobierno de Batista y dio un brusco giro a la guerra a partir del descrédito del régimen por los crímenes cometidos en relación con la huelga y la consiguiente toma de conciencia de la ciudadanía.

Hasta ahí todo iba bien, pero todos los que cayeron en la lucha clandestina en las ciudades o combatiendo en las montañas vieron traicionada su memoria cuando la democracia por la que derramaron la sangre fue traicionada y en su lugar se instauró un régimen aún más oprobioso si es que eso era posible.

Se olvidó la Constitución del 40 y las elecciones y en su lugar se confiscaron bienes a diestra y siniestra, se fusiló por venganza, pública e indiscriminadamente a esbirros, chivatos, militares sin crímenes cometidos y personas inocentes sin vínculos con el régimen anterior pero que por alguna oscura razón cayeron en la mira de los nuevos esbirros disfrazados de justicieros.

Pero el proceso no se detuvo en el arrebato sangriento de las revoluciones, la revolución democrática se convirtió de pronto, y a despecho de lo jurado por su líder, en una revolución comunista con todo lo que ello implica. Fidel Castro conculcó los derechos a la libertad de prensa, a la libre expresión, asociación, reunión y demanda, abolió la propiedad privada y la libre empresa y para lograr semejante control sobre la sociedad le bastaron los diez primeros años de gobierno.

Si la gestión del Gobierno fidelista se hubiera ajustado al programa del Moncada, Cuba sería un ejemplo de país próspero y democrático, pero el comunismo ha demostrado ser un error histórico y los errores se pagan.

El empecinamiento senil en construir algo que no tiene pies ni cabeza está bastante lejos del "cambiar todo lo que deba ser cambiado". Fidel Castro primero y sus seguidores detrás, están empantanados en lo que ellos llaman construcción del socialismo, pero que en realidad no es nada más que una pesadilla.

La revolución contra la dictadura batistiana era una necesidad y la huelga del 9 de abril parte del precio que había que pagar, no cabe duda, pero embarcar a todo el país en una aventura dictatorial hacia lo que en 1959 podía ser un destino desconocido y que 100 años después de la revolución bolchevique en Rusia es un reconocido fracaso, es irresponsable y criminal.

Los únicos que disfrutan los "logros de la revolución" son los generales y miembros de la elite gobernante. La salud y la educación, supuestamente gratuitas, no son más que migajas de lo que el Estado socialista le roba al pueblo trabajador. Después de tanta sangre derramada está por ver qué rumbo toma la nación cubana en una encrucijada marcada por la democracia, la economía de mercado y el desarrollo hacia un lado, y el comunismo, la esclavitud y la miseria del otro.  

Síguenos en Twitter, Facebook o Instagram. Si resides en Cuba, suscríbete a nuestro boletín con una selección de los contenidos más destacados del día. Si vives en cualquier otro punto del planeta, recibe en tu buzón de correos enlaces a lo más relevante del día.

Comentarios [ 9 ]

Imagen de Anónimo

Esa foto recoge a los dos sátrapas más asquerosos del siglo XX. Uno no sobrevivió a la guerra fría, el otro la mantuvo hasta su muerte. Por mucho tiempo que haya pasado desde enfonces, siempre tendremos que recordar a ambos como ladrones de la libertad, comunistas de baja estofa culpables de la miseria moral de sus pueblos. Castro nunca pagará por lo que hizo a Cuba. En eso estamos y estaremos por mucho que queramos olvidarlo para siempre

Imagen de Anónimo

Lo de castro no tiene nada que ver con politica o ideologia: es un mafioso vulgar, un maton, igual que su padre en biran.Y que no moy improbablemnente haya sido Angel Castro el que mato a Marti, en combate eso si, a poco no estaba muy lejos del suceso el soldado bruto gallego.

Imagen de Anónimo

Guerrilleros mentirosos. Gobierno de mentirosos. País de mentirosos. Y a la cabeza el mentiroso en jefe. Convertido en cenizas, bien merecido. 

Imagen de Anónimo

En resumidas cuentas el pueblo cubano, en su mayoria, se vio deslumbrado por el caballo, el nuevo y bastardo dictador.A los cubanos el nombre comunismo les aterrorizaba pero la aureola del mentiroso y villano en jefe los habia cegado.En resumen Fidel Castro no fue mas que un aventurero populista, y un reverendo hijo de puta, con infulas de Alejandro Magno que puso a Cuba, y al mundo, al borde de una catastrophe nuclear.Pobre pueblo de Cuba. Hubiese sido mejor seguir con el mulato general, que por lo menos garantizaba prosperidad economica y pluripartidismo, antes de caer en manos de los ladrones y asesinos de apellidos Castro Ruz.Y la cosa es para largo, eso parece!!!

Imagen de Anónimo

Costa Rica siempre ha apoyado a las dictaduras de izquierda, algo que jamas querrían para sí mismos. Lo mismo hicieron 20 años después en 1979 cuando Rodrigo Carazo Odio apoyó, financió y le dio albergue a los sandinistas. Esa es la catadura de las "democracias" que tenemos en la región.

Imagen de Amadeus

La justicia social que reclamaban los supuestos revolucionarios era legítima en la medida que no se cambiara el status quo ideológico. Fidel Castro y sus secuaces estafaron a media humanidad con aquello que "la revolución no era comunista", cuando en realidad se tramaba la confiscación de la propiedad privada y el koljosismo soviético, el resto es sabido.

Imagen de Anónimo

El autor justifica la acción violenta contra Batista,terrorismo,dice de una guerra que no pasó de dos o tres escaramuzas.Todavia hoy hablamos de los gloriosos barbudos que liberaron a la patria cuando la realidad es que Batista deja el poder más por presiones externas e internas que por la supuesta "guerra" liderada por un oportunista que supo sacar lasca por las comemierderias de un pueblo acostumbrado a seguir ciegamente a un "líder".La mal llamada revolución triunfa por el apoyo de las clases pudientes del país.Es un cuento chino eso de que fue gracias a los pobres.

Imagen de Anónimo

pero la situacion es que castro jamas dijo ni hizo nada con otro manual que no fuera el de maquiavelo. nunca hubo buenas intensiones solamente oportunismo, arrivismo y usar a todos "los otros" para sus fines personales. maestro de la astucia sin nobles principios 

Imagen de Anónimo

Alí Babá y los 40 ladrones. No le busquemos giros ideológicos a la dictadura.