Miércoles, 22 de Noviembre de 2017
14:03 CET.
POLÍTICA

México y La Habana revisan el 'comportamiento del flujo migratorio' entre ambos países

La oncena Reunión del Grupo de Trabajo sobre Asuntos Migratorios y Consulares entre Cuba y México sesionó en La Habana el jueves, "en un ambiente cordial y de respeto mutuo", según informó en una nota oficial la Cancillería de la Isla.

El encuentro estuvo presidido, por la parte cubana, por Ana Teresita González Fraga, viceministra de Relaciones Exteriores de Cuba, y por la parte mexicana, por Ardelio Vargas Fosado, comisionado del Instituto Nacional de Migración de México (INM), añadió la declaración publicada por CubaMinrex.

Durante las sesiones de trabajo, desarrolladas "acorde al buen nivel de las relaciones bilaterales existentes, ambas delegaciones evaluaron el comportamiento del flujo migratorio entre Cuba y México, incluido los ilícitos asociados al mismo, así como el estado de implementación del Memorando en Materia Migratoria vigente entre ambos países", indicó, sin precisar resultados concretos.

En la reunión "ambas partes reiteraron la importancia de este tipo de encuentros para las relaciones" gubernamentales.

Asimismo, La Habana y México "reafirmaron la voluntad y el compromiso" de realizar acciones conjuntas "en aras de garantizar un flujo migratorio, regular, ordenado y seguro entre ambas naciones e incrementar la cooperación bilateral en la lucha contra el tráfico ilegal de migrantes y la trata de personas".

México constituía la vía principal de los cubanos para entrar a Estados Unidos, hasta que el pasado 12 de enero el entonces presidente Barack Obama puso fin sorpresivamente a la política "pies secos/pies mojados".

La derogación de la medida dejó en medio del camino a cientos de cubanos. La mayoría aún se encuentran varados en albergues de Panamá, Costa Rica y México.

En febrero pasado los más de 500 cubanos varados en la ciudad fronteriza de Nuevo Laredo (Tamaulipas, México) enviaron una carta a la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos en busca de ayuda internacional, al describir su situación de "crisis humanitaria".

Autoridades aseguraron a este grupo que podrían acogerse a "asilo político" y que el Gobierno federal les permitiría establecerse en cualquier lugar del país. Algunos han emprendido negocios.

En Panamá, el presidente Juan Carlos Varela dio el jueves un ultimátum a la Pastoral Social Cáritas para cerrar el albergue que tiene abierto para cientos de cubanos que permanecen irregularmente en el país. La organización respondió que seguirá con su labor a pesar del anuncio del Gobierno.

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