Domingo, 28 de Mayo de 2017
02:24 CEST.
Opinión

Cuba cubana, no anglosajona ni soviética

Escribo estas líneas a propósito de un artículo publicado en Granma, versión de la intervención del Dr. Eduardo Torres-Cuevas en el VII Pleno Ampliado de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC): "Queremos una Cuba cubana y no anglosajona".

La historia política cubana, como la de cualquier otro país del mundo, no es algo lineal, homogéneo. Nuestra historia tiene altas y bajas, avances y retrocesos, luchas libertarias plagadas de celos y rencores, y también ambiciones personales encubiertas en discursos demagógicos. Así mismo, los gobiernos republicanos han sido democráticos o dictatoriales según soplaran los vientos.

Durante todos estos años que van desde 1850, fecha en que el anexionista Narciso López  hiciera ondear en la ciudad de Cárdenas a nuestra actual enseña nacional, hasta la fecha, los destinos del país han estado ligados a potencias extranjeras; existieron los autonomistas que no pretendían ser independientes de la metrópoli española, sino solo tener más espacio político y económico; también los anexionistas, que vieron a EEUU como la única forma de librarse del coloniaje español con ventajas fundamentalmente económicas; y los independentistas, no ya con mezquinos intereses económicos o políticos, sino con sentido de soberanía nacional: querían ser cubanos y no norteamericanos o españoles.

No obstante la claridad de los pensadores que dieron a luz las constituciones de la República en Armas y la Constitución de 1940, en 1976 en Cuba se da una constitución de factura soviética, que se aleja definitivamente de los principios democráticos heredados de la Revolución Francesa y que inspiraron las revoluciones de 1868 y 1895, y por los cuales fueron al Moncada los jóvenes de la llamada Generación del Centenario.

Con la Constitución de 1976, el laicismo es sustituido por una nueva religión, esta vez predicadora del ateísmo. La libertad de conciencia deja su lugar a la fe ciega en un líder, y la base angular de la democracia, la tripartición de poderes simbolizada en el triángulo equilátero de nuestra bandera, quedó finiquitada por el concepto totalitario de los tres poderes en uno, característico de las dictaduras.

De esta forma, con el proceso iniciado en 1959, Cuba pasó en breve tiempo de ser una república a medias, a un satélite de la URSS a tiempo completo. Poco faltó para que a la estrella solitaria se le sumara una hoz y un martillo y para que al nombre de República de Cuba se le agregara el apéndice de "Socialista Soviética". Después de todo, parece que el sentido común se impuso a la indignidad.

¿De dónde viene la inquina contra la tripartición de los poderes judicial, ejecutivo y legislativo planteada por el barón de Montesquieu en El Espíritu de las Leyes? El propio Fidel Castro defendió este principio democrático en su alegato conocido como La Historia me absolverá, pero en su fuero interno no estaba el ceder la más mínima cuota de poder.

Hoy en día, de una forma u otra y desaparecida la tutela soviética, los cubanos nos mantenemos pendientes, una vez más, del vecino más cercano. Bueno, no será el más cercano pero es al que todos miran, unos con miedo y otros con esperanza, pero ¿por qué tiene que ocurrir que la república no pueda mantenerse de sí?

Desde la infancia a los cubanos se nos enseña a temer y odiar a EEUU y cuando ya hay uso de razón resulta que del estado de las relaciones con ese país depende la existencia misma no solo de Cuba, sino de la propia Revolución cubana y su modelo de socialismo.

Todo apunta a que el camino opuesto a la democracia tomado por el líder máximo, es el principal escollo que enfrenta el país, no ya en cuanto se refiere a las relaciones con EEUU, sino a las propias relaciones entre los cubanos. El Gobierno es absolutamente intolerante con las ideas diferentes, y ha inoculado esa intolerancia a la conciencia del pueblo: ese es el legado de 60 años de castrismo.

A la ancestral tendencia a buscar soluciones a los problemas internos más allá de nuestras fronteras, se suma la práctica viciosa del totalitarismo, que inhabilita a los ciudadanos en su capacidad de ejercer sus funciones con responsabilidad, lo que los convierte en presas fáciles de las promesas de cualquier demagogo.

El regreso a los valores que nos inculcaron nuestros próceres, Félix Varela, José de la Luz y Caballero, José Martí, y todos los que  coadyuvaron a definir quiénes somos y qué buscamos, nos apartará de la falsedad del comunismo con su odio de clases y discriminación por razones  de pensamiento, que nada tienen que ver con aquellos, que de hecho, rechazaron toda forma de dominación ideológica.

La justa aspiración de Carlos Manuel Céspedes y Antonio Maceo a la libertad de los cubanos, les hubiera llevado a alzarse contra el Gobierno de Fidel Castro y comparsa, como lo hicieran contra la Corona española. No hay ninguna diferencia entre un déspota extranjero y uno nativo, la libertad es una sola, como diría un amigo. Los cubanos deben leer a Martí, no oír lo que otros tengan a bien decirles del Apóstol sacado de contexto. La lectura de La Edad de Oro como acto obligatorio en cada hogar ayudará a formar al cubano que Cuba necesita, alejado de ideas extrañas a nuestra historia patria y hacedor de su destino.

Comentarios [ 17 ]

Imagen de Anónimo

Hoy en día, los americanos jamás se anexionarían a Cuba. Mucho les agradaría soltar a Puerto Rico pero los portorriqueños no los dejan. Mirando en retrospectiva, para nosotros lo mejor hubiera sido que la toma de La Habana por los ingleses hubiera durado hasta el día de hoy.

 

Imagen de Anónimo

No me hagas reír, Hildebrando, así que la lectura obligatoria de "La Edad de Oro" va a ayudar a formar a los cubanos... ¿Y cómo no lo ha conseguido hasta ahora? Dejen ya de joder con Martí, por favor, que Cuba lo que necesita no es precisamente ideología ni literatura; y dejen de pensar en lecturas obligatorias, dejen esa mala costumbre comunista.

Imagen de Anónimo

Por favor, dejen esa candanga de la anexión de Cuba a USA, este país no se merece que le caiga el peso de catorce millones de cubanos maleducados, ignorantes y malagradecidos........

Imagen de Anónimo

Llama la atención como muchos de los comentarios basan la posibilidad de un futuro anexionismo sólo en que el pueblo cubano sea el que tome tal decisión.

Es como si uno dijera: si me decido, voy a informarle al vecino de al lado que de ahora en adelante seré parte de su familia, mis problemas van a ser los suyos y además me va a tener que ayudar a mantenerme. ¿Soy yo el único que ve la incongruencia en toda esta elucubración?

Imagen de Anónimo

Cuba debe asociarse a USA.  Esa es la unica solucion al desastre en que vive la isla.  Una anexacion con todos los derechos a sus ciudadanos traeria el progreso y el bienestar que se nos sido negado por los corructos y asesinos gobernantes que hemos tenido desde hace mas de medio siglo.  De Batista malo pasamos a Fidel mucho peor.  Si nos integramos a la union Norteamericana tendriamos muchos beneficios que no podemos alcazar como estado independiente.  El movimiento anexionista debe ser revitalizado y explicado a la poblacion para que esta pueda tomar una decision al respecto.  

Imagen de Anónimo

Basta del librito de Martí ,etc dejen lo patriotero y póngase a pensar que a Cuba le va mejor  como un estado más de América para salir del atraso antropológico.

Imagen de Camilo J Marcos_Weston_FL

Todo ese patriotismo, todo ese Marti, Cespedes, Agramonte, los mambises, me suena leeeejos.... Muy lejos. No se si es triste, o simplemente pragmatico. En nombre de ese patriotismo, mucha, pero mucha gente, han cometido todas las fechorias del mundo. Empezando por Fidel, desde luego, pero salpicando a comunistas y anti-comunistas, socialistas y capitalistas, generales y doctores. Yo soy ciudadano de los Estados Unidos. Desde luego que siento por Cuba. Todavia hablo y escribo bien el español, y fue en Cuba donde enterraron a mis padres y donde aun residen algunos amigos. Pero ha pasado tanto tiempo y me he re-encontrado con tantos amigos que han cambiado tanto.., que francamente, me siento sentimentalmente confuso. Pero de que el patriotismo de los cubanos, de aqui y de alla, me sabe a mierda, en eso..., no tengo confusion. 

Imagen de Anónimo

Hoy lo más importante es más la properidad social de esa empobrecida isla que cualquier diatriba política antojadiza.

Que aprendan otra vez los cubanos a trabajar y se olvidarán entonces d esas idioteces propagandisticas. Q rescaten la laboriosidad y la eficiencia y conocerán la libertad. No hay libertad sin autonomía económica.

TODO PASA POR LA PROSPERIDAD. ¡¡VIVA LA PROSPERIDAD!!

Imagen de Anónimo

Pero por favor… basta de pajas mentales. Quién en su sano juicio buscaría anexarse una islita atrasada llena de mestizos muertos de hambre con los peores hábitos laborales imaginables inculcados ya por tres generaciones, que hablan otro idioma que no es inglés (y que cada día se parece menos al español) pero que además se creen que se las saben todas y que son lo máximo.

Imagen de Anónimo

El castrismo ha creado, en su mas de medio siglo de tirania comunista, un "amor " tan grande a la Patria, que en Cuba todo el mundo quiere ser espanol o norteamericano. Que pena de tanta sangre deramada en la manigua.