Lunes, 18 de Diciembre de 2017
00:36 CET.
Construcción

Revendedores, los reyes del gres en Santiago de Cuba

Santiago de Cuba vive una efervecencia constructiva. Por toda la ciudad surgen edificaciones que se le otorgan a damnificados del huracán Sandy y a los vecinos del proyecto de transformación del barrio de San Pedrito. Pero la ola tiene un talón de Aquiles: las viviendas se entregan sin concluir, los beneficiados deben encargarse de las terminaciones interiores y los materiales para ello escasean, lo que genera acaparamiento, corrupción y prósperos negocios para los revendedores.

Comprar tuberías plásticas y piezas como codos, anillas, junquillos, interruptores y sobre todo el gres cerámico se convierte en una odisea. En las tiendas en divisas dedicadas a ferretería es imposible encontrar esos productos, pero fuera de ellas se ubican numerosos revendedores ofertando cualquier cosa que necesites. Le sucedió a Dania, quien buscaba en Ferrocaribe materiales para arreglos de su recién estrenado apartamento.

"Tengo que enchapar la meseta y hacer algunos ajustes de plomería, pero en las tiendas no hay nada, todo está en manos de los revendedores. Un codo que en la tienda cuesta 0.25 centavos ellos te lo venden a 1.00 CUC, y lo del gres es un descaro, tienes que vivir prácticamente en la tienda para poder comprarlo, vuela en un abrir y cerrar de ojos".

En la ferretería Universal, en la calle Enramadas, otra cliente compungida no tiene alternativas: "tengo que comprarle una caja de gres a los revendedores. Tuve suerte de venir un día y comprar dos cajas, pero no me alcanzó y ahora tengo el problema de que no hay con el diseño que compré y en la tienda no se sabe cuándo llegarán. No me queda otra que comprarles un color parecido al mío si quiero terminar la obra".

Una empleada de esta tienda, ante las quejas de la cliente comenta: "Cuando llegan el gres cerámico ellos tienen el dinero y no podemos negarles que compren la cantidad que quieran. Ellos incluso saben cuándo viene la mercancía, información que nosotros no tenemos, así que lo poquito que nos dejan ellos se lo llevan y lo ponen fuera".

Justo frente a la entrada de esta tienda los revendedores exhiben el gres en varios modelos y diseños apoyados en la pared. Son tan eficientes que ofertan el servicio a domicilio, y en menos de una hora están en la casa con la cantidad requerida.

"Empecé como revendedor en la calle, ahí uno no es el dueño de la mercancía, los dueños son los ferreteros mayoristas que tienen el capital para poder comprar los parles que traen entre 80 a 130 cajas de gres. Ellos tienen conexiones con los tenderos y, algunas veces, cuando el producto es poco, ni siquiera lo sacan a la venta pública", dice Juan José, un joven dedicado a este negocio.

Juan José ahora es ferretero mayorista y confiesa que es mucho más cómodo que estar todo el día en los alrededores de la tienda cazando clientes temerosos de ocasionales redadas policiales.

"Como revendedor ganaba unos 30 CUC diarios; como mayorista compro los parles y se los doy a los revendedores a dos CUC más por caja, ellos le suben uno o dos CUC también. Su búsqueda no es mi problema".

El servicio a domicilio es un enganche para el cliente. Para Juan José es un negocio redondo y, aunque tiene varias mercancías, reconoce que el gres cerámico es por mucho la más valiosa, no en balde esta cadena de reventas ilícitas tiene tantos buscavidas.

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