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Sociedad

¿Arando en el mar? Las embajadoras de la dieta vegana llevan su propuesta a Cuba

'Los animales tienen sentimientos', defienden las 'mujeres lechuga' de PETA, que visitan por primera vez la Isla.

La Habana

Como habían anunciado sus responsables, Personas por el Trato Ético a los Animales (PETA, por sus siglas en inglés) llegó a La Habana y las "mujeres lechuga" salieron la tarde de este jueves a caminar por la calle Obispo.

Ya antes de las 12:00, la hora anunciada, la expectativa era grande en la esquina de Obispo y Mercaderes. Los habaneros y turistas no estaban enterados, pero sí una legión de periodistas que esperaban con cámaras y micrófonos.

Unos minutos más tarde aparecieron los activistas de PETA, con Ashley Byrne como organizadora de la expedición a Cuba de estos defensores de los derechos de los animales y la dieta vegana.

"Somos los primeros embajadores de PETA en Cuba", se presentaron. A continuación, las activistas Kiara Benac y Yerica Sojo dejaron sus batas para mostrarse en bikinis simulando hojas de lechuga, con sendos carteles en las manos y el mismo mensaje en inglés y español: "Come tus verduras, no a tus amigos", decía el de Yerica y "Turn over a new leaf: go vegan" el de Kiara.

Con esta actividad, las embajadoras de PETA trajeron a La Habana el mensaje que se han dedicado a difundir en otras partes del mundo, sobre todo en Estados Unidos, lugar de creación y sede de la organización. Respondieron en español a las preguntas de los periodistas y de todos los cubanos y extranjeros que se acercaban a curiosear.

"Los animales tienen sentimientos, igual que nosotros", dijeron. "Convertirse en vegano es una manera de alimentarse con productos sanos y proteger a los animales".

Invitaron al público a informarse más sobre la dieta vegana en su página PETALatino.com y repartieron lo que llaman "kit vegano para principiantes", un folleto con explicaciones sobre el estilo de vida vegano y algunas recetas de cocina sin ingredientes animales.

"¿Y dónde está la comida?", preguntó un muchacho, refiriéndose a las recetas contenidas en el kit.

No faltaron las preguntas del público, las fotos y selfies con las activistas. Incluso hubo quien se acercó con la intención de tocarlas, fingiendo una locura inexistente. Tampoco estuvo ausente de la actividad el molote para recibir la mayor cantidad posible de bolígrafos con forma de frutas repartidos por PETA.

La Policía se mantuvo cerca, pero no intervino en ningún momento. Uno de los agentes incluso sacó su móvil para fotografiar a las mujeres lechuga discretamente.

"Es la primera vez que venimos", reiteró uno de los activistas de PETA a DIARIO DE CUBA. "Todavía no tenemos otros planes, pero lo más probable es que regresemos".

Para este viernes, los miembros de PETA tenían planeado visitar escuelas de La Habana y hablar a los alumnos de la dieta vegana.

"Sabemos que en Cuba casi todos los platos llevan carne", dijo Yerica Sojo. "Puede ser difícil que entiendan los beneficios de comer productos sin componentes animales".

"El problema es que después de la crisis económica de los años 90 la comida es un tema sensible para los cubanos", le contestó un hombre dentro del público que la rodeaba.

Las activistas de PETA se mostraron muy complacidas de encontrar entre los cubanos que estaban en Obispo a algunos vegetarianos. A ellos le dedicaron una parte de su conversación.

Preguntaron el tiempo que llevaban sin comer carne, por qué habían tomado la decisión y otras preguntas más específicas, como la dificultad para conseguir en Cuba productos veganos como la leche de soya o almendras.

"Lo más difícil de ser vegetariano en Cuba es que no se puede comer en la calle", opinó Verónica, vegetariana hace 25 años. "No hay ofertas en las cafeterías y los restaurantes, tampoco en los comedores de centros de trabajo. La gente no entiende que una patica de puerco dentro de los frijoles es suficiente para que ya no sean un plato vegetariano".

Aunque las "mujeres lechuga" llamaron la atención y tuvieron una buena acogida por parte de los cubanos, hubo algunos detractores.

"Lo que promueven es importante", dijo una muchacha del público, "pero no entiendo por qué hay que hacerlo casi desnudas".

Otros fueron más radicales en su evaluación.

"A mí me parece muy superficial venir sin hacer la tarea", opinó Alicia. "Ellas nada más que saben que en Cuba a la gente le gusta mucho la carne, pero no tienen ni idea de lo difícil que es conseguir aquí la variedad de vegetales que necesitas para tener una dieta balanceada. En este kit no hay ninguna receta que se pueda hacer en Cuba. Mira los ingredientes: aceite de oliva, nueces, tofu. ¿De dónde saco yo las moras azules?"

La mayoría, sin embargo, reaccionó como Ernesto.

"Yo no voy a dejar de comer carne", aseguró. "Pero me parece muy bien que se promuevan otras opciones, que la gente sepa que hay otras maneras de alimentarse aunque en Cuba sean imposibles de aplicar. Es una cuestión de cultura general, vaya. Porque en lo que se refiere a comida aquí no sabemos nada de nada".

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