Martes, 23 de Mayo de 2017
04:05 CEST.
Transporte

La crisis interminable

Es muy probable que las actuales tensiones sociales a causa del tope de precios a los transportistas no estatales, termine con un final más o menos feliz, obviamente para la burocracia que conoce al dedillo las señas del poder central.

Al final se impondrán las reglas de convivencia entre los mandamases y sus vasallos, en este caso, la mayoría del pueblo que se ha acostumbrado a sobrevivir en los nichos de la ilegalidad, creados y reproducidos por las atrabiliarias circunstancias, y dándole rienda suelta a las reverencias, discretas o aparatosas a los performances que el Partido Comunista organiza para reafirmar su ortodoxia, cada vez que se le ocurre.

Frente a este nuevo capítulo de irracionalidad, el difícil que el asunto desemboque en una protesta masiva de los choferes ni de los eventuales pasajeros ante la imposibilidad de desplazarse de un lugar a otro un tanto más cómodos que en los destartalados ómnibus estatales, con sus habituales retrasos y abarrotamientos.

Es lícito pensar así, porque la voluntad represiva del Gobierno continúa siendo de cinco estrellas, y por otro lado, la miseria se ha llegado a asumir como algo natural y hasta folclórico y por tanto soportable. Como bien alegan cretinos y cínicos, en la Isla nadie se muere de hambre, como en el África subsahariana.

Ciertamente, las bajas de este orden impuesto se cuentan en las legiones de alcohólicos, suicidas, desquiciados mentales y también en las peleas a muerte entre vecinos por cualquier controversia, a menudo intrascendente, pero que actúan como medio para canalizar las frustraciones y las carencias existenciales.

Para ilustrarlo mejor, el cubano promedio prefiere liarse a trompadas con el que intenta usurparle el puesto en una cola que denunciar a viva voz a los causantes del desastre nacional. Y ni hablar de integrarse a la lucha pacífica por una transición a la democracia.

La máxima en los casi seis decenios de totalitarismo ha sido callar, ahogar las penas en alcohol, e ingeniárselas para sacarle mayor provecho al mercado negro sin abandonar la idea de la fugarse del país sin detenerse en las recientes talanqueras migratorias. Nunca ha importado el destino. El propósito es salirse del círculo vicioso de los fingimientos y las resignaciones.

Por todos esos detalles que reflejan la magnitud del daño antropológico es que dudo en la articulación de un movimiento que exija la existencia de un mercado mayorista donde adquirir las piezas de repuesto a precios módicos y otros productos que permitan el cobro de menores tarifas.

Nadie establece un negocio para perder dinero. Los llamados "boteros" tiene sobradas razones para airarse y cesar sus labores.

Vamos a ver cómo reaccionan el ministro de Transporte, sus secuaces y quienes desde arriba firman los decretos.

A pesar de la determinación de una parte de los afectados de enarbolar en público su rechazo, me temo que no pasará nada, más allá de alborotos aislados, que suelen acompañarse con la afirmación de que el disgusto nada tiene que ver con actividades "contrarrevolucionarias".

Es de esperar que el arreglo sobrevenga, a golpe de sutiles aleccionamientos o simplemente con el ejercicio de la fuerza bruta.

En el hipotético caso de que los choferes ganen el pulso y la medida sea eliminada, los más apasionados en denunciar la injusticia corren el riesgo de recibir algún castigo, bien directa o indirectamente.

Lo peor de todo es que cualquier hecho de tal naturaleza terminará difuminándose en los impenitentes muros de la impunidad y el silencio del mundo.

Comentarios [ 9 ]

Imagen de Anónimo

Es curioso que la única reacción del cubano ante un problema como estos es que el Estado fije los precios, sin pararse a pensar si eso hace viable o no el negocio, una vez más están educados en el papá que me dé, queremos un capitalismo sin capitalismo. Más de lo mismo.

Imagen de Plutarco Cuero

Los cubanos de la isla tienen lo que se merecen porque no hacen NADA por querer algo distinto ...

Imagen de Joshua Ramir

esta muy bien la accion de los boteros, poco a poco, la gente mira y aprende, asi va implosionando el sistema, no va a ser rapido, ni mañana, pero sin dudas estamos mas cerca

Imagen de Anónimo

Este buen artículo deberían leerlo todos esos cubanos que han entrado a USA con la política pies seco pies mojado y los que están ahora perjudicados en centroamérica por la suspensión .....es para que la ismensa mayoria vean su propio ejemplo....en Cuba no eran capaz ni de nombrar al culpable de las desgracias de todos, no son ni capaces de dejar de ser cederistas, ni de apoyar a los disidentes....y entonces llegan a USA reclamando beneficios de refugiados y viajesitos especuladores a la isla. Angel ( CENTRO DERECHA CUBANA)

Imagen de Anónimo

Que penosa la situacion de Cuba, triste y penosa. A veces creo que los cubanos en la isla nacen con la soga de pendejos colgada al cuello.

Que triste la situacion de los cubanos, a ese pais no llego yo en lo que me queda de vida.

Como es posible que un pueblo no pueda tirarse a las calles y gritarle asesino al regimen culpable de todas sus desgracias?

Que clase pueblo mas pendejo y desgraciado, alli los Castro estaran de por vida, matando y pateandole el culo a carneros que solo toman chispa de tren, degenerados..........................

Imagen de Anónimo

Reclamar al gobierno es perder el timpo, hay que empezar a hacer como los boteros,  actuar independientemente, a desobedecer, a burlarse, a poner en situacion dificil al regimen, estimular al pueblo a que entienda que el problema no es el de al lado sino el gobierno.

Imagen de Anónimo

Es que la gente no reclama a donde debe reclamar porque eso no es una democracia. Los Castro Ruz siempre fueron inamovibles, y la gente lo tiene claro desde que nace.

Imagen de Anónimo

Amigo Olivera, los síntomas son incontrastables, las presiones reales, los abusos, la represión, las necesidades y las necedades, junto a la leve apertura al exterior, a la WIFI y a los negocios privados, han permitido a los cubanos conocer otro mundo y la gente se ha ido cansando, perdiendo el miedo y ha empezado a luchar por lo suyo, por sus intereses individuales, al tiempo que el sistema se siente necesitado de cerrar y limitar lo que ha abierto. Estan creciendo las contradicciones entre los trabajadores y el sistema de control y explotaciòn. No podemos ser tan pesimistas y pensar que todo seguirá siempre igual. Eso es lo que quiere el regimen, que nos conformemos, que nos derrotemos nosotros mismos, que bajemos los brazos. No amigo, hay señales de que el pueblo se levanta, poco a poco, pero se levanta.

Imagen de Pedro Benitez

¡Felicidades!

Difícilmente se arregla el problema, porque este radica en los costos del combustible.  Si un litro de combustible salta de 8 a 15 pesos en muy poco tiempo, parte de este incremento del 87.5% debe ser absorbido por los pasajeros, la dictadura no quiere que el costo pase a la población por lo de la rigidez de los salarios.  Vienen tiempos de crisis, el aire huele a grasa de bicicleta.