Jueves, 14 de Diciembre de 2017
01:56 CET.
Prensa

La agencia AP retorna a La Habana su base de operaciones para el Caribe

Michael Weissenstein, un corresponsal y editor con amplia trayectoria y que actualmente se desempeña como jefe de buró para Cuba de The Associated Press (AP), ha sido nombrado director de noticias multiformato para el nuevo buró del Caribe, que tendrá su sede en La Habana, indica un reporte de la agencia.

Con el nombramiento, la AP regresa su base de operaciones para el Caribe a Cuba luego de 55 años. La decisión fue anunciada por Paul Haven, director de Noticias para América Latina y el Caribe.

"Mike es un excelente periodista y escritor que ha guiado nuestra cobertura de Cuba desde de la reconciliación de la Isla con Estados Unidos en 2014 hasta la muerte de Fidel Castro el mes pasado", dijo Haven. "Me emociona que su trabajo se extienda al resto del Caribe".

Weissenstein, de 42 años, estará a cargo de todos los formatos en más de 15 países y territorios a lo largo y ancho del Caribe, incluido Puerto Rico, Haití, República Dominicana y Jamaica, además de Guyana, Surinam y Guayana Francesa en el extremo norte de Sudamérica.

Su nombramiento es parte de un impulso para hacer la cooperativa de noticias completamente multiformato. La AP tiene ahora jefes de noticias multiformato en cada uno de sus cinco oficinas subregionales en Latinoamérica, además del equipo de dirección regional en Ciudad de México. La meta es que los reportes sean más visuales y asegurar que haya una excelente coordinación entre vídeo, fotos y texto, explicó la agencia.

Cuba fue la sede de las oficinas de AP en el Caribe hasta 1961. Tras la fallida expedición de Bahía de Cochinos, el entonces jefe de los servicios caribeños, Harold K. Milks, buscó refugio en la embajada suiza hasta junto a otras 100 personas fue trasladado a Miami un mes más tarde.

La oficina de la AP cerró poco después y la agencia permaneció sin presencia fija en la Isla hasta 1999. Actualmente es uno de los pocos medios estadounidenses que operan de manera permanente en Cuba.

Weissenstein ha sido corresponsal en la Ciudad de México, editor en las oficinas de AP en Nueva York y Londres, además de reportero en el buró de la ciudad de Nueva York. Ha reportado para la AP desde más de una docena de países en Latinoamérica, Europa y Medio Oriente.

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Comentarios [ 6 ]

Imagen de Anónimo

Hay muchos casos de periodistas que comulgaron con el gobierno. No sólo el de Andrea Rodríguez. En general, los que vienen de otros países más o menos populistas, han estrechado filas con los Castro.Por ejemplo, Fernando Ravsberg intentó hacer algo distinto, con un blog con opiniones, pero en donde ponía a los gobernantes y su familia como si fueran los paladines de la democracia. Cada vez que mencionaba a Mariela Castro, poco menos que la comparaba con la Madre Teresa. Fue muy evidente su esfuerzo para limpiar la imágen de la "princesa", cuestionada por su anterior esposo guerrillero y también su actual, empresario con prerrogativas estatales.En ese sentido, debo decir que aquellos corresponsales europeos o con menos influencias regionales, en general, funcionarion mejor. Tal es el caso del español César González-Calero, quien trabajaba en la isla para un medio mexicano y tuvo la mala idea de hacer una nota sobre las empresas del ejército (Grupo GAESA) en las que cada vez tenía más infuencia el entonces coronel - yerno Luis Alberto.Está claro que donde más se ha concentrado la maquinaria de seguimientos y chivatería (G-2) es aquí. Presionan no sólo a los periodistas sino a su familia, muchas veces más intimidables por ser cubanos susceptibles de perder trabajos, visas o simples ventajas que no tienen los demás mortales. 

Imagen de Anónimo

Los corresponsales extranjeros entendieron que para seguir cobrando en dólares y hacer turismo en Cuba, durante muchos años, debían escribir notas como si su medio fuera el Granma, pero con estilo. Tampoco la bazofia oficial, intragable, que sólo sirve para usos íntimos. Y para colmo de males, destiñe.Hasta que estuvo el Comandante en Polvo, se puede decir que había cierto orden en las agencias de prensa extranjera. Había códigos no escritos. Pero cuando llegó RC, no dudó en sacarse de encima a corresponsales indeseables para el gobierno y dejar a los mediocres, que estaban hace años y que pudieran transmitirle a "los nuevos" los límites impuestos por el Estado - Gobierno. Los que se adaptaron a ese libreto gozarían de la vida y los otros, una salida intempestiva con su familia sin derecho de retorno. Así de fácil.Y fue así como las plumas brillantes que antes escribían de los DDHH o de la economía, pasaron a relatar sobre los huracanes o las paladares. No existieron más las Damas de Blanco (ni los palos crónicos domingueros) oi los escándalos sexuales en el seno de la iglesia cubana. Ni la escasez de alimentos. Ningún problema para el habitante. Como quien dice, los cubanos - para el resto del mundo - pasaron a vivir en un paraiso caribeño.Debo decir con tristeza que la desinformación for export fue un éxito.

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Me sumo a los comentarios anteriores. Es una verguenza el trabajo de TODOS los corresponsales extranjeros en Cuba, a excepción de los que han sido expulsados por tratar de informar.

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Total para reportar mentiras y cubrir los crímenes de la Dictadura por que otra cosa no podrán hacer sino los votan de Cuba o sea todo es propaganda y nada más.

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Y la chivatona del G2 Andrea Rodriguez seguira con el para espiiarlo y continuar metiendo mentiras?

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Otros que practicarán el "periodismo" del más repugnante silencio y servilismo.