Jueves, 14 de Diciembre de 2017
01:56 CET.
Sociedad

Remedios en su duelo por la parranda

La plaza de Remedios se anima en la tarde. Algunos remedianos, sentados al banquete de la WiFi, conversan sobre la suspensión de la parranda. Hablan bajo, entre la conexión y su caída, mientras la ciudad se reconoce en el próximo tedio de la noche.

"¿Por fin, hay o no hay?", pregunta el camarero a uno de los conexos.

El café El Louvre tiene pocos parroquianos este 17 de diciembre. Por eso el interpelado, que dice llamarse Raúl, ocupa una mesa, navega sobre ella, y nadie le impone que pague su comodidad con una cerveza.

"No se sabe, nadie habla claro". El navegante hurga un editorial de Granma, busca algún dictado entre líneas que restituya a Remedios, a la carrera, su próxima parranda. "Es que fueron suspendidas oralmente", se burla Raúl.

La ciudad completa ha leído este editorial, "Orgullo de cubanos", que dice:

"Se trata de otro fin de año con nuevas expectativas y metas de trabajo, con ferias populares y agropecuarias, como ya es tradicional, así como el reforzamiento de la red gastronómica y otros servicios en todas las provincias del país".

"No faltarán las actividades festivas en los centros recreativos (cabarets, restaurantes, círculos sociales y otros), que se mantendrán como de costumbre, así como las que se organizan en áreas públicas".

De todos modos, no será un fin de año común para Remedios.

"No parece diciembre", comenta Jelson, un desempleado, mientras charla con una amiga en la plaza.

"Hasta se habló de una parranda sin música", dice Grettel, la interlocutora de Jelson. "Estas cosas se aceptan porque no queda más opción que aceptarlas".

"Algunos turistas han venido, pero engañados", a Jelson le hace gracia. "¡Quién iba a avisarles que la fiesta acabó antes de empezar!"

A Grettel, estudiante de Sociología en la Universidad Central de Las Villas, le interesa la fortuna turística del naciente polo. Una ciudad colonial no basta para convidar a muchos visitantes. Remedios, salvo las parrandas, apenas sirve para pasar una noche antes de llegar a cayo Santa María, al resort. "Por eso creo que la afectación económica tiene que ser grande", dice.

"No solo daña la economía —ya avisaba Raúl—, sino el prestigio de una de las tres festividades más notables del país, patrimonio cultural de la nación".

"Lo aceptamos —admite Olga, ayudante de almacén en la nave de San Salvador—, aunque sepamos que afecta los planes de miles de personas del pueblo, además de remedianos ausentes y turistas".

Las parrandas de Remedios, según esta lógica de la fiesta máxima, de la indispensable conmemoración navideña, solo se suspendió un puñado de veces en los últimos dos siglos: cuando la guerra de 1895, tras la caída de Gerardo Machado, durante un par de años del denominado "Periodo Especial". 

"En 1970, bajo los rigores de aquella zafra —explica Raúl— la fiesta se trasladó para agosto. Claro, se informó al pueblo, como correspondía".

Acaso porque tardó la comunicación oficial, los remedianos seguían trabajando el 17 de diciembre. El Carmen, uno de los barrios contendientes, metía el rompecabezas de su trabajo de plaza en los salones de la Casa de Cultura Agustín Jiménez Crespo. Al otro lado del parque, San Salvador, el eterno enemigo, soldaba un esqueleto de hierro.

Un trabajo de plaza es un remolino de luces tan monumental que no hay espacio en la Casa de Cultura para las piezas depositadas por El Carmen y los alrededores del hotel Mascotte andan ocupados por la arboladura de San Salvador. Todavía el 17 de diciembre creían que podrían recapitular en algún lado y permitir la parranda.

"Estamos rodeados de locos —razona una carmelita—, a lo mejor mañana cambian de idea. Si mandan a hacerla, pues se hace, aunque haya que trabajar día y noche".

Todavía el 19 de diciembre, este lunes, mantenían tal actitud en la fábrica de atrezos y almacén, "la nave", del barrio San Salvador: "Estamos preparados para que se dé la parranda si cambian de idea".

Si cambian de idea, claro. "Ellos" podrían cambiar de idea, ¿pero quiénes?

Erick González Bello, director del Museo de la Parranda, no arriesgó ninguna declaración y remitió a DIARIO DE CUBA hasta la Dirección Municipal de Cultura. Un funcionario de esa instancia fue concluyente el 20 de diciembre, martes:

—La fiesta no se hizo en su fecha tradicional por decisión del nivel superior.

—¿Qué autoridad exactamente?

—El Ministerio de Cultura. Hay una circular que prohíbe las celebraciones públicas en el país hasta el 7 de enero.

A esta polémica orden parecía responder Granma el 17 de diciembre en su editorial "Orgullo de cubanos". La rectificación, no obstante, llegó tarde a Remedios o quedó sujeta a la jurisdicción local, que es lo mismo.

Para la segunda tesis hay una evidencia: la carta poco difundida —que se sepa no ha trascendido a la prensa— donde se atribuye la postergación de la parranda a las propias comunidades, a "los barrios parranderos de Remedios y Zulueta".

Según el texto, en lectura telefónica ofrecida por una funcionaria del gobierno remediano, la mudanza de fecha tiene en cuenta "el momento histórico y de dolor de la patria" y se acuerda "por respeto a Fidel Castro".

Solo este martes una nota de Granma, "Festejos en Villa Clara por el nuevo aniversario del triunfo de la Revolución", reveló a la opinión pública, como al descuido, el definitivo plazo para la parranda, el 7 de enero de 2017.

"Hubiéramos querido celebrarla el 24, como de costumbre". Olga, parrandera en labores a mediados de semana, con la parranda muerta, no conoce la declaración suscrita por los "barrios parranderos", pero el 25 se cumple un mes de la muerte del Comandante y el traslado de explosivos propio de la fiesta también genera problemas de seguridad.

Este es un argumento inapelable: los voladores. Pues harían estallar el duelo planificado desde La Habana y sostenido por un repertorio de documentos. "Lo aceptamos", había dicho Olga. La presunta declaración comunitaria, el editorial de Granma, esto es atrezo ad hoc para que no se vea en la plaza el esqueleto de la parranda.

Remedios sin parranda

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Comentarios [ 3 ]

Imagen de Anónimo

Y los cubanos aguantan todo como un rebaño de corderitos y sigue la represión, las limitaciones pero deja de enviarles remesas y se ponen bravos, lo de Cuba es patético y los cubanos aguantando pero esperando los $$$$ del exilio, la culpa de todo la tiene el toti.

Imagen de Anónimo

No es luto ni nada de eso , ES LA PESADILLA DE RAÚL CASTRO Y SU MALÉFICA FAMILIA DE UN ESTALLIDO SOCIAL DEL PUEBLO QUE LOS TUMBE DEL PODER , POR ESO NO PERMITEN FIESTAS NI AGLOMERACIONES DE GENTES , SABEN QUE EL PUEBLO ESTÁ LISTO PARA ESTO , LO HUELEN , LO SIENTEN QUE VIENE , YA CUBA NO AGUANTA MÁS esa TIRANÍA POR ESO ES QUE PROHÍBEN TANTO LA CELEBRACIONES ESTE AÑO , VEREMOS SI ESPERANDO EL 2017 es el año de PATEAR ESA PIEDRA DE SANTA IFIGENIA .

Imagen de Anónimo

tengo la camisa negra...por beber del veneno maligno...