Miércoles, 26 de Julio de 2017
14:03 CEST.
Opinión

Una visita de la Seguridad del Estado

Este lunes se presentó en mi casa un joven agente de la Seguridad del Estado. Dijo llamarse Antoine, como el personaje de Los 400 golpes de Truffaut. Asocié su presencia con mi reciente artículo publicado en DIARIO DE CUBA y, sobre todo, con el comentario que sugería la posibilidad de que me lo hicieran tragar.

Entonces, me senté frente a él preparado para la discusión. Dijo que venía a conversar cordialmente, a interesarse por nuestras necesidades. Su tono sonaba convincente. Estaba ante "el policía bueno".

Me quejé de no haber recibido jamás una respuesta política a mis planteamientos. Me dijo que para eso estaba él allí, que le expusiese mis cuestionamientos. Le repliqué que él era un policía. Reiteró su disposición a escucharme. Aseguró haber leído algunos de mis artículos en Primavera Digital y que, si bien no estaba de acuerdo con mis opiniones, yo no mentía.

Para resumirle mis demandas, le dije que debían reconocer oficialmente el respeto a los derechos civiles y políticos y mostrarse dispuestos a escuchar criterios acerca de los problemas cubanos. Así, el Gobierno podría aprovechar el momento para aplicar un nuevo trato.

Apareció en casa, como todos los lunes, el amigo y colega "Mackandal", quien intervino animadamente en el diálogo, con el tema de la discriminación racial. El joven, mulatico muy lavado, aseveró no haberla experimentado. "O no te has dado cuenta", le contestó el Macka.

Sin salirse del talante cordial, conversó un rato más y se despidió, anunciando futuras visitas. Le dije que yo casi siempre estaba aquí.

Al retirarse, mi colega llegó a la conclusión de que aquella visita significaba que iban a legalizar la prensa independiente.

A mí, realmente me dejó preocupado. Hacía años que no se encontraban conmigo y no acabo de encontrarle motivación suficiente a esta, cuyo habitual trasfondo amenazador no identificaba. La suposición del amigo Mackandal me parecía por supuesto deseable, pero apresurada.

Al atardecer, decidí preparar una serie de artículos titulados "Observaciones desde el margen" para desarrollar detalladamente mis criterios y hacérselos llegar al Gobierno a través de su mensajero Antoine. El primero de  ellos versará acerca del carácter actualmente obsoleto de la dictadura del proletariado.

Tomé algunas notas a propósito, pero al levantarme hoy, decidí relatar previamente la visita de Antoine, no sea que se trate del Golpe 401, como hubiese pensado Guillermo Cabrera Infante.

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Comentarios [ 16 ]

Imagen de Cubanón Regusanón

Que al autor no se le ocurra comprar lo que le quiere vender ese Antoine y la próxima vez lo mande al carajo y si va a llover, que lueva.

Imagen de Anónimo

Tal como lo supuse, mi comentario de ayer en esta paǵina fue sometido a la censura de la "prensa independiente". Es curioso: pero la mayoría de los medios capitalistas no admiten comentarios adversos a su "visión" de los hechos. Hans Otto Kroeger Kaethler

Imagen de Anónimo

Menos mal que para este sr el policia bueno era Mulatico "aclarado" o clarito,casi siempre se usan a los mulatos y negros como estereotipos de segurosos o perros fieles al regimen poco se habla de los Bicets Antunez etc o sera una fabula del escritor para hacer el articulo mas interesante

Imagen de Anónimo

«Me quejé de no haber recibido jamás una respuesta política a mis planteamientos», ¡Coño, por fin me pararon bolas! me mandaron a un mozalbete y con él voy a desahogar mi furia y mi rabia contenida por años de ignorancia.

Imagen de Anónimo

Rogelio Fabio, hombre y amigo namá, algo que no puede decir de sí mismo el tal Antoine, chivatiente ejemplar.

Imagen de Anónimo

Probablemente el supuesto policía bueno sea un perfilador. Los policías malos sabrán por dónde golpear. NO PEQUE DE INGENUIDAD.                           Francisco Ricardo Pérez

Imagen de Anónimo

Quasimodo, ese es el joven que le visito, Metamorfoseado por supuesto y con complejo de saberse escudriñado por la sagaz lupa de Hurtado. Es un magnífico alumno de la élite de las SS2, debe aplicarse con esmero pues no quiere, antes de otra primavera negra, le desollen con tinta y pergamino, todo un lujo para estos personajillos. Como esta muy capacitado como buen edulcorante hace la pantomima de endulzar con Na' y tras su marcha deja todas las dudas ¿Cagalera? pura y dura o ¿indigestión?, da igual, una Bestia no le teme a los fantasmas, un jinete en cambio si advierte como galopa el corcel, este que le visitó es un Poni escapao del picadero.

Imagen de Anónimo

Al tal Antoine le hubiera dado un yiti que nunca más vuelve.

Imagen de Anónimo

Rogelio, era yo el que parafraseando a San Juan del Apocalipsis te hablaba de tragarte el libro dulce y amargo... Ahora recuerdo a una escritora en una entrevista diciendo que la derecha intelectual se había quedado en Cuba mientras que la izquierda se había ido... Eres quizá entonces de los pocos de izquierda que allí permanecen y yo de los que se fueron. Aclaro qué izquierda -que ha de ser la misma tuya- la del estado de bienestar, de democracia auténtica, capitalismo solidario, justicia social... 

Imagen de Anónimo

Muy buen artículo cómo todo lo que publica el periodista.¿Policía castrista bueno? Eso huele a represión "consructiva",  a abuso inmediato e impune, y a garrote "revolucionario"; que por el hecho de ser revolucionario no cuenta como garrote. Debes cuidarte hoy más que nunca. En mi opinión no se avizoran tiempos amables para opositores y prensa independiente. Eso me preocupa como cubano. La leyenda de este policía "bueno", me recuerda a un disidente que siendo militar de bajo rango estuvo en las afueras de las embajadas del Perú; pero repartiendo las famosas cajitas de comida, haciendo una labor análoga a un Hermanito de la Caridad, y gano grados militares en Angola, al parecer también  basado en las polizas de la órdenes religiosas. Por eso blanquea a ex combatientes de Angola por la simple razón que se  se está blanqueado a sí mismo. A mi modo de ver, a este tipo de disidente "pacífico" y a la vez ex- combatiente "internacionalista", me parece que sería más honesto y certero tenerlo en el bando contrario.