Jueves, 14 de Diciembre de 2017
14:04 CET.
Muerte de Fidel Castro

La fiesta del Caballo

En 1961 a Rafael Leónidas Trujillo lo balearon y su cadáver lo amortajaron en el maletero de un carro. Luego los participantes en el magnicidio fueron capturados y sangrientamente represaliados por su hijo Ranfis. Tres días después "El Chivo" tuvo honras fúnebres del rango de jefe de Estado con una larga procesión desde el Palacio Nacional hasta la localidad de San Cristóbal y, miles de personas de todos los estratos sociales desfilaron ante el féretro.

Más tarde, por voluntad popular, la familia Trujillo tuvo que abandonar el país, llevándose consigo los restos del tirano, que no regresaron jamás a tierra dominicana y, hoy por hoy, descansan en un pequeño cementerio de la localidad de El Pardo, en las afueras de Madrid.

A finales de 1962 se realizaron elecciones libres en República Dominicana y salió electo presidente Juan Bosch, retornando la democracia al país. La eliminación física de la bestia fue bien vista por Dios, porque con ella se liberaba a un pueblo.Bajo el titulo La fiesta del Chivo, esta historia nos llegó magistralmente contada de la mano de Mario Vargas Llosa.

La Habana, 55 años después

Entre boñigas de caballo y chivo, pasada la media noche del 26 de noviembre recibí una llamada telefónica: "El Caballo se ñampió… Se fue del aire".  Pregunté si era verdad o jodedera. "Sí, coño, lo dijo Raúl…  Enciende la televisión para que lo veas." 

Tras confirmarlo, divulgué la noticia: "¿No jodas, tú estás seguro?... ¿Será verdad? Oye, acuérdate que él se hace el muerto y después aparece vivito y coleando con un periódico Granma en la mano"… "¡Te lo dije… Tengo un polvo de pin...!"..."Bueno, que me perdone San Lázaro, pero esta vez le robaré el aguardiente para celebrar"...

Gracias a las bondades de la WiFi, me enteré de la gozadera armada en Miami. Un tertuliano del barrio a quien le comenté la noticia alegó que, después de una noche de insomnio, despejó la incógnita sobre la cremación de Castro: "Convirtiéndose en cenizas  evitaría que la gusanera, a la que tanto despreció, se lo jamara con una guarnición de uniforme verde olivo". Después disertó sobre un aforismo shakesperiano que cita: "Un rey puede pasar por las entrañas de un mendigo". Pero la conferencia magistral concluyó, cuando un chivato se aproximó para escucharnos y se rompió el grupo.

"Ayúdame a conseguir tres litros de vodka", me pidió un amigo vía telefónica. "Lo sentimos señores, pero hasta el lunes no venderemos ron", respondió una sonriente tendera cuando preguntamos por la ausencia de licores en todas las góndolas de las tiendas que recorrimos.  En las afueras, un parqueador extendió la mano para cobrar su propina, mientras vocalizaba: "Se nos fueeeeeee". 

Nada de ron por aquí.  Nada de ron por allá. ¿La razón?, pues la Seguridad del Estado y los CDR, según contaban los consultados, advirtieron a los almaceneros, a la bolsa negra, a las farmacias, a los chispae´treneros y al mismísimo pipirigallo que estaba prohibido vender alcohol durante los funerales, so pena de buscarse tremenda jodienda.

La muerte del Caballo, aunque le sobrevino en la cama, marcó una momento de miedo en las calles. Chivatos y agentes encubiertos merodeaban por doquier, y para camuflarse la gente simuló tristeza. La televisión emitía platos de arroz con Fidel para todos los paladares. Mostraba escenas increíbles, como la de cuatro orates universitarios que permanecían bajo un sol rajapiedras portando sendas banderas (nacional y del 26 de Julio) en los flancos del Alma Mater.

Millares de fidelistas ―a quienes después  le dan el resto del día franco― hicieron fila para marchar frente a la imagen del "invencible Comandante en Jefe", mientras sus cenizas reposaban en algún nicho del MINFAR.  La pregunta obligatoria era: "¿Los indios de la Manzana de Gómez  también desfilaron?".

"¡Fidel es mi padre!", declaró un entrevistado y estallaron las carcajadas de quienes veíamos la televisión. "Tony Castro, el que vacaciona en Grecia y puede reservar cinco suites de un golpe (a 1.000 dólares la noche) junto a sus hermanos, sí tiene ese título aristocrático", aseveró uno de los indignados televidentes y, vale aclarar que todos estaban sobrios.

"Ni me alegro, ni lo lamento, pero regresó el optimismo a mi cuerpo", declaró un almendronero. "Ya salvamos el mayor obstáculo, la Pelona se encargará del resto y después nos sentaremos a la mesa, y, a Dios, gracias".

"Que me perdonen, pero Obama es muy blandito para esta gente", afirma un ingeniero que trabaja por cuenta propia. "Eso de empoderar al pueblo con la crápula raulista en el poder es cosa de bobos, bobitos y manolitos. Las utilidades del deshielo cayeron en los bolsillos de los militares y al fondo del abismo no llega nada. Ahora Trump entrará en la Casa Blanca machacando huevos. Por eso El Caballo puso pies en polvorosa como hizo en el Moncada, la Sierra y Girón".

"Los venezolanos opositores también tienen sobrados motivos para festejar", indica un contable. "Los chavistas encubiertos que le sabotearon el referendo revocatorio a la oposición fue una idea del Caballo. Maduro no genera soluciones maquiavélicas. Ese tiene un tenis en la cabeza."

Yo soy El Caballo

La velada en la Plaza de la Revolución tuvo una pincelada épica, cuando el griego Alexis Tsipras reencarnó en Homero con su lira imaginaria declamando las hazañas del semidiós. Otros 14 jefes de Estados y altos funcionarios hicieron uso de la palabra, pero la cagazón se la repartieron Evo Morales, Daniel Ortega, Maduro y Raúl.

"¡Yo soy Fidel!", coreaba una multitud inamovible―en su mayoría provinciana―, que no podía largarse antes de tiempo por falta de transporte. El estribillo formará parte de las futuras charangas: "Porque no hay comida/ yo soy Fidel/ porque no hay transporte/ yo soy Fidel/ porque no hay medicinas/ yo soy Fidel/ porque gano poco/ yo soy Fidel/ mi techo está cayéndose/ yo soy Fidel/ porque hay apagones/ yo soy Fidel/ porque me maltrata la burocracia/ yo soy Fidel/ porque soy un miserable/ yo soy Fidel/ porque no puedo protestar/ yo soy Fidel…" Y agreguen las que faltan.

La segunda parte viene acompañada de culto a la personalidad al estilo dinástico de los Kim. Ciudades, calles, fábricas, hospitales, agromercados, estadios,  barcos, puertos, trenes, almendrones, bicitaxis, carriolas, patines  y el copón divino serán honradas con el nombre del líder desaparecido.  

Lo cierto es que ya celebramos la fiesta del Caballo, ahora hacen falta testículos y ovarios para borrar la historia y construir un futuro.  Algo que está por ver. Aunque la esperanza es lo último que se pierde. Vivir para ver.

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Comentarios [ 5 ]

Imagen de Anónimo

El CABALLO ya es del pasado. Ahora es del CABALLERO de la Casa Blanca ayudarnos un poquito a salir de la escoria que desgobierna Cuba. No es lo mismo trabajando SIN PRESIÓN a que tengan que MANIOBRAR bajo presiones internas y externas.

Imagen de Anónimo

Ya se fue el caballo, ahora nos queda la yegua.....

Imagen de Anónimo

Y cuando lleguen de la Plaza, froten al refrigerador como Aladino, a ver si se abre y sale el genio Comandante con un bistec de res en un plato diciéndo "... yo soy Fidel !!!!!!!".  

Imagen de Anónimo

Ahora cuando vayan a la farmacia y no hayan medicinas le dicen en la cara a la dependiente: "Mira yo soy Fidel", a ver si aparecen las medicinas al momento. Ramaco Jones

Imagen de Anónimo

Sería bueno saber que son las cenizas de El Caballo. Así las desacraríamos con gran fe y mucha confianza. www.gate.net/~joachim/