Domingo, 28 de Mayo de 2017
02:24 CEST.
Muerte de Fidel Castro

'Muerto Stalin, ¿quién pensará por nosotros?'

El político que hizo de la muerte una consigna esencial y una herramienta imprescindible de gobierno, acaba de encontrar la suya, no con sus botas italianas puestas, ni a manos de sus enemigos jurados, sino en su propio lecho familiar, a la selecta edad de 90 años.

Por su presencia, para bien y para mal en nuestras vidas, su desaparición es un acontecimiento. Ahora, muchos cubanos pierden al padre proveedor y modélico. Otros tantos, al culpable universal de nuestras desgracias. Ambos roles le correspondieron y son insustituibles.

Para con sus aliados, fue siempre generoso y pródigo en milagros. Para sus adversarios, un enemigo perpetuo y terrible. Los habituados a acatarlo, se enfrentran ahora con la interrogante que refiere el poeta Evtuchenko: "Muerto Stalin, ¿quién pensará por nosotros?"

Uno de sus biógrafos, el periodista norteamericano Tad Szulc (Fidel: un retrato crítico, Grijalbo, 1987), se preguntó cómo había sido posible que una personalidad tan liberal y creativa como la suya, hubiese permitido que los soviéticos le convirtiesen "su revolución" en una sociedad tan cerrada, tan totalitaria y aburrida. No recuerdo sus respuestas. Ensayaré la mía.

Entró muy temprano en mi vida. Mi primo Héctor Pablo Rodríguez Gómez hablaba maravillas de su amigo. Por sus vínculos con el líder ortodoxo Eduardo Chibás, mi familia simpatizó con él. Estuve con mi tía Chela entre la multitud de habaneros que lo vimos entrar triunfante en La Habana, a bordo de un jeep militar, con su hijo Fidelito al lado. Los norteamericanos del Hotel Havana Hilton despedazaron guías telefónicas para arrojarlas como confeti a su paso por la calle 23.

Tras su triunfo de 1959, adolescente yo, lo seguí ciegamente. En una de mis carpetas del Instituto de la Víbora, estampé aquella imagen suya, erguido, con mochila y fusil, con la vegetación de la Sierra Maestra de fondo y aquella consigna: "Comandante en Jefe, ordene".

No dudé en levantar la mano para integrarme a las Tropas Coheteriles Antiéreas en abril de 1963. Cuando salí bajo certificado psiquiátrico dos años después, ya era otra persona. Desde entonces fui alejándome cada vez más de su prédica y, sobre todo, de su práctica.

Desde hace muchos años me considero un izquierdista por cuenta propia, que juzgo críticamente al sistema establecido en Cuba por los Castros.

Son innegables sus capacidades y su consagración absoluta al quehacer político.  Las brillantes cualidades personales suyas, que impresionaron tanto a Szulc como a muchas otras personalidades internacionales, tuvieron que ceder ante las exigencias del personaje político que encarnó: un jefe poderoso y siempre ambicioso de más poder.

La concentración del poder totalitario en sus manos se le convirtió en un hábito, al que se unía el hecho de estar siempre rodeado de seguidores, incapaces de llevarle la contraria.  

Como guerrero, fue implacable con sus enemigos y prolongó su guerra personal con EEUU de manera insensata, anteponiéndola a los intereses reales de nuestro país.

Comparado con Martí, careció siempre de la capacidad suprema para cultivar la rosa blanca. Jamás aceptó el diálogo franco, y su reacción respecto a las críticas fue siempre airada y tajante: "Con el enemigo no se dialoga, al enemigo se le combate hasta la destrucción".

Ese fue el Fidel duro e implacable, que nunca vieron Szulc ni sus admiradores cristianos, como Frei Betto o Ernesto Cardenal.

A partir de ahora, comienza su interminable y polémica posteridad. Ojalá que su contienda personal con "el imperialismo yanqui"concluya con su desaparición y que Cuba pueda finalmente salir adelante, con todos y para el bien de todos.

Comentarios [ 9 ]

Imagen de Anónimo

excelente artículo. muy sabio

Imagen de Anónimo

Formidable articulo y poderosa opinion.

Imagen de Anónimo

Yo no hago pronósticos, pero me remito a la historia: cada vez que muere alguien (mamá, papá, tía, presidente, dictador, quien sea) la vida cambia para los que se quedan. Siempre, siempre pasa. Quizá lento, pero debe cambiar Cuba. Yo espero que el cambio sea lento, pero debe cambiar. Ejemplos en dos países comunistas y duros son: URSS y Corea del Norte. En el caso de la URSS, cuando murió Stalin el país cambió, no para perfecto, pero se movieron cosas que con Stalin vivo no soñarlo. En el caso de Corea del Norte, a la muerte del padre del gordo idiota que hay ahora el país cambió, muy lentamente y para peor, pero cambio. Toda muerte de este tipo de dictadores genera cambios, la historia así lo demuestra. Ahora, esperemos que el cambio no sea como el Stalin o el de Kin Jon IL, espero que el cambio sea a libertdad, paz y prosperidad. De lo contrario, de pipi la cosa!

Imagen de Anónimo

Ese animal lo unico que le proveeyo a Cuba y a Los cubanos fue miseria por toneladas.y para el hermano del sueno .no se preocupe que la esperanza nunca se Pierde.gadafi y Sadaan tenian mas billete y hasta petroleo y No les sirvio de nada.aqui hay que sentarse a esperar.yo creo que trump terminara esa maldita dictadura.todo llega . 

Imagen de Anónimo

Es cierto que muchos le temen a la libertad de consciencia propia y ajena, a la responsabilidad personal y a las desiciones que exige la vida. Y también es cierto que quien parte y reparte se queda con la mejor parte y que si no te ocupas del gobierno, el gobierno se ocupa de ti. Muchas víctimas de violencia física e intelectual no conciben la vida fuera del manicomio. Por eso los llorones de Cuba dan tanta pena.

www.gate.net/~joachim/

Imagen de Gabonice2

Cuando veo esa foto pienso en un sueño que siempre tuve. Soñaba que lo capturarían como a Gadafi, que cuando estuviera acorralado lo llamarían a entregarse y cuando tembloroso se atreviera a entregarse las ráfagas de disparo lo hicieran defecarse. Me hubiera gustado oirle gritar: ¨Vivo valgo más que muerto¨. Luego soñaba que lo meterían en una jaula y lo pasearían en la cama de un camión, donde los cubanos le pudieran expresar su absoluto desprecio. De verdad que soñé que hacía un viaje hacia el oriente del país donde sería recluído en la cárcel de Guantánamo en espera de un juicio por todos sus crímenes y delitos. Incluso que su mujer la llevaran para que hiciera algo en la vida y limpiera la celda donde esperara el juicio. También sus hijos estarían allí, porque no pueden escapar del país hasta que Cuba no recupere la fortuna que tiene depositada en el extranjero. Por eso, me ha dejado estupefacto ver que su hermano también tuvo la misma idea que yo de pasearlo por toda la isla en una jaula de cristal y en la cama de un remolque. !Gracias Raúl por tan ridícula idea, tu hermano te debe estar esperando en el Infierno! !Gracias por haber hecho realidad una parte de mi ridículo sueño!

Imagen de Anónimo

De gobernantes indeseables,
Y de tiranos insaciables,
Que a Cuba han hundido en el mal!

Imagen de Anónimo

Ojalá

           A Silvio en sus 70

Pasó.

Ya la tierra no le besa los pasos.

Se acabó

la sonrisa perfecta,

la palabra precisa,

la mirada constante (era esta la letra

de tu canción antigua? )

A ti no ha tenido aun

que llevarte la Muerte

para no verlo tanto,

para no verlo siempre, 

en todos los segundos, 

en todas las visiones (podrás,

acaso, tocarlo en tu canción 

de viejo, en tu canción de pago)

Ojalá 

que la aurora no dé gritos

que caigan en las espaldas,

que los días sean mejores,

que los días sean buenos, incluso para ti, como cantaste en tu canción ambigüa: ojalá que a su nombre se le olvide esa voz...

Ni una luz cegadora ni un disparo de nieve lo borró.

Se lo llevó la Muerte. 

Ojalá lleguen los días mejores,

los días buenos que nos debe

su viejo gobierno 

de cenizas  y flores.

Imagen de Anónimo

Impecable en contención y estilo, Fabio: No más a la izquierda del corazón. Ojalá no te obliguen a comértelo y te sepa amargo como al Apóstol Juan.