Martes, 12 de Diciembre de 2017
00:23 CET.
Muerte de Fidel Castro

Qué dicen los panegíricos de Fidel Castro

Rafael Correa justificó la intolerancia del régimen con la oposición política en el panegírico que dedicó a Fidel Castro. El presidente ecuatoriano recuperó la noción de "plaza sitiada" en su infortunada paráfrasis. En el caso de Cuba —dijo, enfático— la disidencia es un crimen.

Ciertas izquierdas latinoamericanas, en su empeño de tener brújula, han exigido sacrificios al pueblo cubano que ellas mismas no están dispuestas a pagar en sus países. Las metáforas de Cuba como faro y de Fidel Castro como oráculo de la Revolución, seducen a las izquierdas hasta el extremo de negar a la Isla los mismos recursos democráticos que han ganado gobiernos para los socialistas de América Latina.

Si seguimos la lógica de esta operación mental, Cuba es la meta. Concluida la carrera, cualquier grado de democracia es un escollo para la realización de la utopía.

Cuando Rafael Correa niega la existencia a los disidentes cubanos frente al catafalco de La Habana, ya no parece trasnochado el temor de tantos grupos sociales que han acogido con sospecha a estas izquierdas. Que se demande a los cubanos la renuncia a derechos políticos y civiles para que el sueño revolucionario continúe alentando a los proyectos latinoamericanos, siquiera en una dimensión irreal, es una actitud hipócrita.

Los panegíricos de Fidel Castro evidenciaron el utilitarismo de buena parte de los signos políticos concurrentes en el funeral celebrado en la Plaza de la Revolución.

África, razonablemente, recordó su deuda con la intervención militar en el conflicto de Angola, en el mismo tono que usaron los dignatarios árabes para evocar el compromiso del gobernante cubano con la causa palestina. Los cañones cubanos acudieron a la guerra de Yom Kippur en gesto épico que escoltó a muchos gestos políticos.

Entender el ajedrez de la Guerra Fría ayudará a comprender las presencias y ausencias de este funeral. Conocidas las empatías y animadversiones del último medio siglo, sabremos por qué Alá acogerá a Fidel Castro entre las huríes, a solicitud de su amigo el emir de Qatar. Sabremos, desde luego, a qué sustancia afín alude el enviado de Irán cuando compara a la revolución islámica con la revolución verdeolivo. El caudillismo, los modales autoritarios, el fanatismo mesiánico hacen de La Habana y Teherán las capitales de sendas teocracias, no importa que la primera se diga atea.

El encomio de los mandatarios en ningún caso se ocupó —no tenía por qué hacerlo— de las consecuencias domésticas del Gobierno de Fidel Castro. En la Cuba voluntariosa del fidelismo se dio una extrañísima paradoja: el éxito de las políticas exteriores, la estrategia de prestigio internacional, sirvió para compensar los fracasos administrativos, los vaivenes de la represión política y el impúdico menosprecio por algunos derechos humanos.

Por parte de Fidel Castro emparentaron en La Habana las monarquías árabes, la teocracia, los estados postcoloniales y las izquierdas populistas. Es padre para unos, hermano para otros. Involucra en la misma genealogía a los más disímiles, siempre que abracen el talante del líder, los alcances de su carisma, la timidez de la democracia y la desconfianza ante la sociedad civil.

Enrique Peña Nieto, el único que se permitió sugerir la apertura económica y política, bajó vacilante de la tribuna. Saludó a sus homólogos con turbación. El suyo no fue un panegírico convencional. Evitó las consignas, se ahorró la estridencia del aplauso. Cuba, por supuesto, lo celebró menos que a Daniel Ortega. Porque Cuba, modelada en el énfasis, sólo comprende el parentesco por parte de Fidel Castro.

Los panegíricos dicen, a fin de cuentas, que la realpolitik no hace ascos del mito. Dicen, ante la urna cineraria, que la democracia es el paño tibio y apenas sirve para ir calentando la mano.  

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Comentarios [ 7 ]

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Manuel Cuesta Morua Excelente. Fino análisis y mejor escrito. 

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Alá, Alá, Alá... a la mierda. Para Fidel, un púlpito con una audiencia encadenada. Para Raúl, 72 jovencitos bien desarrollados. www.gate.net/~joachim/ 

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La sabiduría popular resumiría el acto y las palabras pronunciadas en el mismo de un modo muy elocuente: "Dime con quién andas y te diré quién eres" y un cubano sabio reafirmaría y sería conclusivo a continuación diciéndose: "A palabras necias, oídos sordos" y "más me vale a mi lo que sé, que lo que tú me dices". Por tanto, no nos llevan a engaño tantos discursos vacíos e interesados, que al cubano no le aportan nada, porque contradicen su experiencia vital, que lleva a los jóvenes a escapar de la Isla por cientos y que dispara el índice de suicidios de Cuba desde hace décadas; pero claro, a eso ningún invitado va a aludir, porque aspiran también a perpetuarse en el poder. Los cubanos libres, en cambio están pronunciando su voto a la dictadura en calle 8 de Miami: no la queremos, o bien en el Estrecho de la Florida: huyendo o en las selvas del continente: escapando o luchando en su propio país, en la medida que pueden, por ser también libres.

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Y despues le pide a Obama que le den un TPS a los ecuatorianos que se han colado ilegalmente en los EEUU.

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Y despues le pide a Obama que le den un TPS a los ecuatorianos que se han colado ilegalmente en los EEUU.

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Esa es la izquierda tenebrosa, aduladora de un modelo totalitario y torcido.Doble moral, pues para esta gentezuela hay dictaduras buenas y dictaduras malas.Para estos sujetos, las dictaduras buenas son aquellas en las que ellos creen.Populismo, atraso, subdesarrollo, hambre, exilio, autoritarismo, eso es el castro-comunismo-fascista.

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Asi es, la hipocresia de la izquierda mundial es legendaria cuando se refiere a los derechos de los cubanos. Flaco favor se hacen mundialmente porque tantos cubanos por el mundo explicando esta realidad alejara adeptos de estas politicas ahora llamadas populistas.