Miércoles, 7 de Diciembre de 2016
22:38 CET.
Muerte de Fidel Castro

El miedo a la libertad

Por estos días muchos han celebrado la muerte de Fidel Castro, excepto, por supuesto, los comunistas de vieja escuela y los intelectuales de extrema izquierda, pero me llamó la atención el incierto malestar de un grupo de cubanos de mi generación, 70-80. Estos eran presa de una suerte de melancolía por la muerte del "Comandante" que no logro entender. La mayoría viven fuera, probablemente ninguno se ha vinculado antes o después de irse a alguna acción de tipo política (de la ideología que sea) para cambiar las cosas en Cuba, pero aun así estaban "tristes". Estos "tristes" intentaban defender su derecho a la tristeza, a no celebrar la muerte, se sentían turbados. Actúaban como parte de esa ciudadanía que creció creyendo que Fidel era inmortal, que lo sabía todo, y que explicaba las cosas "malas" porque "Él" no lo sabía.

Durante los últimos días me he preguntado qué significa esa melancolía. Quiero leerla como síntoma cultural. ¿Ideología? (Alianza secreta del comunismo internacional). ¿Moral? (No se debe uno alegrar por la muerte de otro como muchos decían.) ¿Nostalgia de qué? ¿Por qué la turbación?

Estos melancólicos son prisioneros de los símbolos de la infancia, es precisamente con esa suerte de cariño infantil que sufren su melancolía. Ellos son, sin dudas, revolucionarios sentimentales, aunque tal cosa parezca una contradicción en sus términos. Y es que ahora que nos acercamos al final de la historia, pareciera que la herencia mejor lograda por la Revolución Cubana ha sido la herencia sentimental. Porque, quién lo diría, después de las guerrillas impulsadas por toda Latinoamérica, los fusilamientos, las detenciones arbitrarias, las escuelas en el campo y la guerra de todo el pueblo, lo único que queda para los que aún se reconocen dentro de ese mapamundi es un apego que va más allá de toda racionalidad (tonadilla de Marco Antonio Solís).  

Creo que estas reacciones son las consecuencias claras del perverso experimento social a que nos hemos visto sometidos en Cuba. Una suerte de campo de concentración masivo donde se repite una misma voz, una figura, unos gestos, por más de 50 años; y cuando escapas descubres que tienes esa imagen metida en el cuerpo, que no serátan fácil deshacerte de ella. Es una muestra de cómo el aislamiento y la indoctrinación sí funcionan, de cómo no basta escapar del país para aprender a ser libre. Porque la primera libertad viene de adentro, de saber cuestionar las verdades que te imponen, de hacerte las preguntas incómodas todo el tiempo, aunque nadie te escuche. La libertad viene después de reconocer que has vivido en un sistema que impone el miedo, y que estás por consiguiente aterrado de atravesar la línea que ellos demarcan. Aterrado de hablar y relacionarte con los que la cruzan.

Muchos cubanos emigran para no verse forzados a atravesar esa línea. Abandonan la Isla y su sistema, abandonan a su Fidel, pero viven la vida entera sin atravesar la puerta de la Libertad. Sin hacer un recuento claro sobre los hechos y la historia más allá de la necesidad material que a todos nos ha agobiado.   

Qué terrible ha sido esta historia que nos ha convertido en extranjeros en la propia casa, que nos ha obligado a abandonar el país, pero a vivir sin traspasar por los límites que nos impusieron, porque esa nostalgia es una piedra de molino con las iniciales F.C. Haría falta un exorcismo, una profanación colectiva, un despojo, un maleficio, para quitarnos de encima la mala sombra del tirano que ha confinado a Cuba y los cubanos a vivir perpetuamente en el miedo a la libertad.

Comentarios [ 16 ]

Imagen de Anónimo

LibertéPaul EluardSur mes cahiers d’écolierSur mon pupitre et les arbresSur le sable sur la neigeJ’écris ton nomSur toutes les pages luesSur toutes les pages blanchesPierre sang papier ou cendreJ’écris ton nom(...)Et par le pouvoir d’un motJe recommence ma vieJe suis né pour te connaîtrePour te nommerLiberté.www.gate.net/~joachim/

Imagen de Anónimo

Es cierto que muchos le temen a la libertad de consciencia propia y ajena, a la responsabilidad personal y a las desiciones que exige la vida. Y también es cierto que quien parte y reparte se queda con la mejor parte y que si no te ocupas del gobierno, el gobierno se ocupa de ti. Muchas víctimas de violencia física e intelectual no conciben la vida fuera del manicomio. Por eso los llorones de Cuba dan tanta pena.

www.gate.net/~joachim/

Imagen de Anónimo

Fidel Castro es un simbolo maldito, esta gente no sabe de politica, ni le interesa, pero se enamoraron de esa bestia que los hizo sufrir y padecer infortunios durante mucho tiempo. Eso se llama, como bien dijo alguien por aqui, sindrome de Estocolmo.

En Cuba, mas que comunismo, existio Fidelismo. Esta gente aunque viva en Montreal adoran a un simbolo. Yo vivo en Alberta, Canada, soy cubano y disfruto y me alegro mucho de la muerte de esa sabandija y asesino dictador. Amo a mis hermanos de Miami y bailo en mi casa escuchando a Willie Chirino.

Para mi sorpresa aqui en Alberta, Canada, hay otra cubana, habanera, que me pregunta por que yo estoy tan alegre.

Solo le dije: porque siento que desde ahora las cosas pueden cambiar en la isla, para que otra cubana, joven como tu, no tenga que casarse con un viejo feo, de mal caracter, para salir de Cuba...

Esta mujer odia a Raul Castro pero ama al demonio fallecido y no le gusta la politica.

Para mi esta payasada se llama sindrome de La Habana...

Imagen de Anónimo

Hay que tener valor para abir la puerta del manicomio y salir.

www.gate.net/~joachim/

Imagen de Anónimo

Estoy de acuerdo con el articulo. Hace mucho tiempo descubri que esa reaccion podia tenerla yo asi que trate de refleccionar mucho sobre la figura de esta persona, hice una valoracion sobre su actitud ante los problemas del pueblo y de su relacion con las personas y en mi opinion descubri a una persona llena de odio y lejos de empatia por los demas. Muy lejos de la contraparte que tanto aludia, Marti, nuestro caudillo se dedico a sembrar el enfrentamiento y la discordia entre hermanos. Nuestra tarea ademas de despojarnos de esta ambivalencia  de sentimientos es tratar de aprovechar sus conceptos que no fueron caracteristicos de su obra, como su cacareado concepto de revolucion, para exigir las libertades y cambios que necesitamos para la construccion de nuestro pais. 

No debemos permitir que su muerte sea escudo para el inmovilismo sino movilizar el pensamiento en aprovechar la imagen a favor de cambios positivos.

Imagen de Anónimo

Y yo que creía que ya todos sabían sobre el Síndrome de Estocolmo. parece que hay que explicarlo desde cero

Imagen de Anónimo

Se llama Síndrome de Estocolmo

Imagen de Camilo J Marcos_Weston_FL

En alguna que otra ocasion escribi en estos foros que, al morir Fidel, aquellos que vivimos en Cuba los tiempos de la Revolucion, posiblemente ibamos a sentir algun malestar psicologico o fisico. Algo asi como sufrir la muerte de un padre malo, abusador, omnipresente. Muchos foristas, algunos tal vez mas inteligentes que yo, y otros obviamente, menos, me atacaron fieramente por expresar esas ideas. Lo interesante es que el dia llego finalmente. Se murio Fidel. Y no se si porque ya tengo casi tres decadas fuera de Cuba, o porque el Fidel que conoci se fue desintegrando lentamente hasta llegar a ser el clasico viejo cagalitroso que finalmente palmo, lo cierto es que he tomado la noticia sin aspavientos. Y cuando me dicen que no debe celebrarse la muerte de ningun ser humano, pienso en los fusilados por Fidel. Demasiado bien le fue en su vida. 

Imagen de Anónimo

Conversando con cubanos dentro y fuera de la isla encontré a muchos que no lo consideraban un corrupto, ni asesino, ni violador de derechos humanos; eso, me llamó la atención, la crisis económica, siempre justificada porque los otros son los malos, quitaba toda responsabilidad a Fidel.

Pensé encontrar repudio a la ideología comunista, pero muchos la justificaban. Por ello pienso que es como el veneno que se inocula lentamente.

Excelente análisis, buena pluma.

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