Lunes, 5 de Diciembre de 2016
21:27 CET.
Muerte de Fidel Castro

Murió Fidel, pero el fidelismo sigue vivo

Fidel Castro ha muerto, pero su impronta, estampada con saña sobre la sociedad cubana durante 63 años, cuatro meses y 25 días, desde el asalto al cuartel Moncada el 26 de julio de 1953, "cuando todo comenzó", continúa vigente, perjudicando el presente y amenazando el futuro de la nación cubana.

El fidelismo, esa mezcla ecléctica de populismo, voluntarismo, corrupto-estatalismo asalariado, neoestalinismo y autoritarismo, está enraizado en la sociedad cubana, en los cerebros de muchos de los "dirigentes comunistas" designados y en no pocos cubanos de a pie a los que se mal acostumbró a la filosofía enfermiza y destructora de depender de las dádivas de "Papá Estado".

No se trata de hacer "leña del árbol caído"; quienes lo criticamos en vida, de frente y a todo riesgo, compartimos el derecho de todos a expresar nuestros sentimientos, puntos de vista y preocupaciones en estos momentos, sobre Cuba, su sociedad y el proceso político-económico y social desarrollado en Cuba en nombre de un socialismo que nunca existió y de una revolución que fue secuestrada, burlada y violada en la inocencia y la buena voluntad de su pueblo.

Por eso, ahora que todo el mundo habla de Fidel Castro y su legado, no puede faltar el análisis crítico del nefasto papel jugado por el fidelismo en Cuba y en el seno del movimiento revolucionario y socialista internacional. No será posible hacerlo en unos breves escritos a propósito de su muerte. Serán necesarios varios gruesos volúmenes escritos desde todos los ángulos y visiones, pero la tarea es impostergable, aunque mucho ya se ha avanzado durante su propia existencia.

En estas breves notas y en estos momentos, quiero dejar expresada la esencia de lo que vengo publicando hace ya más de diez años: el fidelismo nada tiene que ver con el socialismo auténtico, ni con las esencias políticas económicas y sociales del pensamiento marxista, y se demuestra simplemente porque toda la obra del fidelismo solo ha servido en Cuba para tratar de consolidar un capitalismo monopolista de Estado, y porque nacional e internacionalmente solo consiguió el repudio de las clases trabajadoras y productivas contra las ideas socialistas.

Si un pensamiento político desquiciado sirvió para fracturar, destruir, inmovilizar y neutralizar el avance del socialismo auténtico en el mundo y especialmente en América Latina, ese ha sido el fidelismo, a tal punto que grandes movimientos políticos y de masas de los mismos trabajadores rechazan la ideas de luchar por el socialismo, por el cambio hacia relaciones de producción libres —privadas y asociadas—, y defienden medidas para preservar las formas de producción asalariadas que tipifican el capitalismo y constituyen la base sobre la cual se sustenta todo su sistema.

Pero como el pensamiento retrógrado y contrarrevolucionario del estatalismo asalariado, base socio-económica del fidelismo, está en crisis y en caída libre desde la caída de la URSS y el llamado campo socialista, nada ha podido evitar su desastre en Cuba y en la región latinoamericana. Nada ha podido evitar tampoco que, en el propio seno del capitalismo, las formas de producción libres, independientes, privadas o asociadas, crezcan y se desarrollen, que un socialismo natural fluya y progrese.

Y por mucho que haya pretendido ocultar el enfrentamiento con su hermano, Raúl Castro mismo se vio obligado a realizar una serie de transformaciones que llevaron a liberar a la sociedad cubana de varias de las absurdas regulaciones impuestas en estos largos años de fidelismo. Raúl avanzó, aunque nunca pudo completar, una serie de medidas económicas que, de aplicarse consecuentemente, ya hubieran provocado un significativo cambio en la realidad cubana, en todos los órdenes.

Poco tiempo queda ya a Raúl Castro para activar esos cambios. Ahora veremos en Cuba, en el mundo oficial, una lucha por preservar el legado fidelista contra los intentos de acelerar y profundizar los cambios aprobados en el VI Congreso y VII Congreso del PCC, especialmente en lo relacionado con la extensión del trabajo por cuenta propia, el cooperativismo libre, la participación de los trabajadores en las ganancias de las empresas estatales, concretar la inversión extranjera y liberar la economía de todas las trabas y monopolios estatales en el mercado y la propiedad.

Que tales cambios fructifiquen y posibiliten una consolidación del ala pragmática en la que se encuentran muchos militares y elementos vinculados a las empresas estatales relacionadas con el capital extranjero fundamentalmente y la esfera del turismo internacional, dependerá de la permanencia de los fidelistas en las posiciones fundamentales del Partido y el Gobierno.

El ala pragmática está preñada de la contradicción que significa mantener la unidad del oficialismo en torno a la figura histórica de Fidel y al mismo tiempo dejar atrás su legado socio-económico. El parto de una criatura nueva y progresista se producirá si se acompaña de un proceso de democratización política que rescate la libertad de expresión, crítica, asociación y elección, que permita la participación pacífica y democrática de todos los sectores de la sociedad cubana, especialmente el opositor, la disidencia socialista y el pensamiento diferente.

Los grandes errores de Gorbachov fueron no sacar de la dirección del PCUS a los conservadores, no ganarse el apoyo de la disidencia socialista, los demócratas y los liberales y no desestatizar la economía.

Cuba tiene ahora, como nunca, la posibilidad de cambiar y de hacer realidad los grandes enunciados democráticos originales que provocaron la revolución de 1959. La gran mayoría del pueblo cubano así lo demanda. Es la hora de la sociedad en que quepamos todos los cubanos, los de dentro y los de fuera y, en la armonía de las diferencias, levantar la gran nación que soñaron nuestros padres fundadores del siglo XIX.

¿Podremos? Sí, se puede, si todos asumimos responsable y sabiamente el momento histórico.

Comentarios [ 12 ]

Imagen de Anónimo

Después de la borrachera viene la resaca. Se aburrirán de lemas idiotas, copiados del extranjero, como "¡Yo soy Fidel!" (Je suis Charlie). Aquellos que no tienen FE (familia en el extranjero) las seguirán pasando putas. Se apresurarán los más jovenes a cruzar el Estrecho de la Florida antes de que se termine la generosidad norteamericana.

Nos enteraremos algún día que las cenizas de Fidel entán en Suiza, cerca del dinero de los Castro. Es la forma de evitar que se orinen y defequen en ellas los sufrientes. Luego, la memoria de Fidel se extinguirá en la memoria de los cubanos porque la vida sigue.

www.gate.net/~joachim/

Imagen de Anónimo

No hay de que alegrarse, con su muerte no puede borrarse los años de trauma social que trajo la revolución. Ya el mal está hecho, su muerte no significa nada, soloun accidente natural. Hubiera fiesta en el cielo si en los inicios esto hubiese sucedido. Pero ya el mal está hecho y el trauma es grande. se necesitarán mas de 100 años de ejercicio de la libertad para erradicar las huellas que ha dejado en la cultura laboral, politica, filosofica, economica, dietética.. no hay ni una molecula del gen social del cubano que no haya sido traumado. Por eso no me alegro de su muerte porque tendré que vivir con su herencia hasta el final de mis días.

Imagen de El Mongo

Yo voy a ver que carajo va a comer el de las medallas: medallas con pan o medallas al plato?

Imagen de HomoSapiens

Siempre es la misma historia: tal o cual sistema no es representativo del socialismo. Lo siento, Pedro, pero la realidad es que en el reino de este mundo, todo lo que se ha llamado o se ha parecido al socialismo ha sido un fracaso colosal. Ese ideal socialista es el cuento del burro y la zanahoria repetido ad infinitum. Mucho me temo, mi estimado Pedro, que ese socialismo "bueno" sólo existe en su cabeza y en la de unos cuantos hippies trasnochados y estrategas de café con leche. Un abrazo desde el monstruo.

Imagen de Anónimo

Por favor el articulo no es sobre las medallas que lleva el de la foto, es una manera de desviar el tema.

Imagen de Anónimo

De qué le valen tantas medallas?, cuanto le pagan por tanto sacfrificio? después de todo, hoy, ahora, hay más hambre, destrucción,calles rotas, derrumbes, miseria que antes del 59, eso nadie lo puede negar, perdón, no hay peor ciego que el que no quiere ver y esos, cuba está llena, si no están de acuerdo miren para la Plaza Cívica esa misma que hoy llaman de la revolución...

Imagen de Anónimo

Con la cantidad de medallas que tiene ese señor si se cae en un charco seguro que se ahoga.

Imagen de Anónimo

Por suerte, los fidelistas vivos son como el señor con las medallas de latón: todos uno viejos cagalitrosos. Con el perdón de los viejos, yo soy un viejo y no digo cagalitroso por creer que todos los viejos lo somos, pero los viejos fidelistas y corruptos y doble moral sí que lo son! Espero que en una generación Cuba empiece a cambiar. Diga lo que diga la Casa Blanca, Trump debe presionar y aprovechar este momento de debilidad del régimen.

Imagen de Anónimo

Pedro, pienso que si Fidel deja algún legado es NO MAS FIDEL, porque él fue único ya que Cuba y mucho menos los cubanos no pueden seguir dependiendo de un hombre único,  ni de un partido único, ni tampoco de una ideología única, toda esa no unicidad se resume en la DEMOCRATIZACIÓN de Cuba, COMENTARIO de Esopo. 

Imagen de Pedro Benitez

Un enfoque violento y sostenido por parte de la familia en el poder  contra los cubanos que van perdiendo el miedo gradualmente y que se inclinan a ejercitar el derecho a la reunión y a la protesta tiene otro desenlace.

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