Sábado, 10 de Diciembre de 2016
15:54 CET.
Muerte de Fidel Castro

Muerto el dictador, ¿tiene futuro su dictadura?

El fundador de la primera dictadura totalitaria del hemisferio occidental ha dejado de existir. ¿Qué futuro aguarda al régimen que instauró hace más de medio siglo y cuya transformación bloqueó hasta su último aliento?

Prefiero ahora ejercer mi oficio de analista político y dejar para otro día el de mi profesión de historiador. Hay demasiadas crónicas biográficas del difunto en los periódicos de esta mañana.

Intentaré dar respuesta a la interrogante que da título a esta columna limitándome a formular tres, muy breves, observaciones.

La primera es que el cambio del régimen de gobernabilidad cubano es inevitable, como la muerte de todo —Fidel Castro incluido— también lo es.

El sistema que hoy impera en la Isla lleva todavía el ADN totalitario soviético. Nació y pudo sobrevivir en un ecosistema geopolítico y civilizatorio diferente. Pero desde la caída de la URSS el país viene empobreciéndose al insistir los Castro en bloquear el acceso ciudadano a las herramientas digitales propias de las economías del conocimiento en la nueva era de la información. Cuba ha quedado, como sus automóviles, anclada en el siglo XX. Fidel Castro heredó una de las economías más prósperas del hemisferio y la transformo en una de las más atrasadas e improductivas. Ese ha sido —además de las violaciones de derechos humanos— un imperdonable crimen contra la nación.

La sociedad cubana está inexorablemente obligada a transitar hacia una economía de mercado con sistema político autoritario o hacia un sociedad abierta, moderna y democrática con economía de mercado. Lo que no va a suceder —aunque Fidel Castro así lo deseaba— es que prevalezca como hasta ahora el status quo totalitario maquillado con reformas insuficientes. Raúl Castro lo sabe. Él prefiere la primera opción pero no ha tenido hasta ahora el coraje de impulsarla. ¿Habrá que esperar también su muerte?

Mi segunda observación es que los mecanismos sociales e ideológicos de cooptación del régimen están en crisis. Los de arriba no pueden ofrecer ya empleo, educación y salud aceptables a los de abajo para comprar su sumisión. Por otra parte, aquello del "marxismo" y la "revolución" suena a historia antigua. Para colmo, el enemigo externo —ese socorrido aliado de toda dictadura— falleció con la exitosa visita de Obama a Cuba. A menos que Trump maneje de forma torpe la relación bilateral —y ello no significa que tenga que renunciar a poner fin a la política de concesiones unilaterales de su predecesor— será difícil revivirlo. El régimen de gobernabilidad totalitario solo dispone ahora del recurso de la represión si sus líderes intentan preservarlo.  Pero como se sabe, con las bayonetas puede hacerse muchas cosas menos sentarse sobre ellas.

Por último, pero no menos importante: la respuesta a la socorrida pregunta acerca de cuál de los actuales líderes sustituirá dentro de poco a los Castro tiene un valor relativo. Supone creer que "todo está atado y bien atado" como gustaba decir a Francisco Franco. Lo cierto es que no lo está. Y eso también lo sabe Raúl Castro. Yo prefiero apostar al ciudadano desconocido que de pronto irrumpe inopinadamente en la Historia y altera su curso predecible.

En un año en que los Chicago Cubs ganaron después de más de un siglo la Serie Mundial de Béisbol, el Reino Unido decidió salir de la Unión Europea, un multimillonario populista venció a las dinastías políticas de los dos partidos principales de EEUU y Fidel Castro ha muerto finalmente, no creo que sea una perspectiva desmedida de mi parte aspirar —después de más de medio siglo— al final, próximo y genuino, de la dictadura cubana.

Comentarios [ 20 ]

Imagen de Anónimo

una pequeña aclaracion. fue el fundador de la primera dictadura comunista en el hemisferio occidental, pero no de la primera dictadura totalitaria... ahi estan trujillo, duvalier, somoza, el propio batista y algun otro que quizas se me escape ganandole ese puesto

Imagen de Anónimo

Muerto el perro se acabo la rabia.

Imagen de Anónimo

Golpe de Estado en en Infierno.

Fidel Castro ha subvertido a los diablillos del entorno de Lucifer. Con la ayuda de Hugo Chávez, ha tomado las riendas del gobierno  en todo el Averno.El Diablo ha llegado a Miami Beach en una balsa. A pesar de no tener apellido, Barrack Obama le ha concedido asilo político y lo ha mudado al corazón de La Sagüesera. En cuanto Lucifer recibió su cheque, su teléfono celular y sus sellos de alimento, se personó frente al restaurante Versalles a protestar.

www.gate.net/~joachim/

Imagen de Anónimo

A Juan Antonoio Blanco no se le puede creer ni la hora. Ya son muchos los devarios que ha cometido en su papel de "historiador" para hacerle caso ahora en su papel de Walter Mercado, sin capa y sortijas, aunque a lo mejor con panties!!!!.

Imagen de Kurt_Turing

Lo que es obvio es que la legitimidad de Pamela descendió de la noche a la mañana. Los militarotes que lo redean seguro no ven porque este viejo borracho y maricon tiene que seguir al frente del changarro.

Imagen de Anónimo

Al morir El Penco, los idólatras han perdido a su dios. Ahora, ¿quién les hará cuentos fantásticos para meterlos en la cama sin comer? www.gate.net/~joachim/

Imagen de Anónimo

El Penco ha muerto, matemos al Penco. www.gate.net/~joachim/

Imagen de Anónimo

Muerto el Jefe y no se acabó la rabia

Imagen de Anónimo

Cuidado con el exceso de optimismo. Fidel Castro murió, pero el castrimo ya ha sido inoculado en la sangre de los cubanos, en sus dos variantes: la que corresponde a los que seguirán gobernando como hasta ahora, y la que corresponde a los que segurán sometidos a ese gobierno. Dicho en cuatro palabas: aquello no tiene solución. Esa es la dura realidad y es de ilusos el creer otra cosa.

Imagen de Pedro Benitez

Todos queremos democracia para Cuba y rápido y la dictadura militar debe proveer un camino pacifico de transito al pueblo.  De lo contrario los formidables obstáculos para desplazar a un gobierno con un ejército insertado estratégicamente dentro de las actividades económicas importantes del país y que domina desde el estudiantado universitario hasta la prensa y controla el libre movimiento dentro de la isla; se vencen con programas de actividades en plena calle exigiendo la libertad de reunión y el derecho a la protesta.  

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