Domingo, 4 de Diciembre de 2016
22:50 CET.
Sociedad

¿Solamente indisciplina social? ¿Y los crímenes?

En el actual ciclo de asambleas de rendición de cuentas, los delegados del Poder Popular llaman la atención de sus electores sobre "el incremento de la indisciplina social". Argumentan en sus informes que "estos comportamientos impiden, en muchas ocasiones, llevar a cumplimiento determinadas tareas de choque propuestas por el Estado". Pero, desafortunadamente, ninguno de los planteamientos ciudadanos en estas asambleas se interesa por llevar a debate la violencia que impera, y que supera por mucho a la llamada "indisciplina social", una categoría donde se agrupan el uso indebido de vertederos de basura y de las áreas comunes, los altos decibelios después de medianoche, los juegos de pelota y futbol en la vía, el maltrato a la propiedad pública o los incumplimientos de los deberes cederistas.

No pocos analistas consideran que la violencia constituye una enfermedad letal para la sociedad, y afirman que su erradicación exige de una alta dosis de voluntad política para definir y enfrentar sus causas. En el caso de Cuba, la voluntad política está definida para ocultar cifras o índices sobre la violencia, e incluso sobre cualquier hecho delictivo en sí.

Los medios de prensa e información estatales en la Isla no hacen eco —tampoco existen datos en la Oficina Nacional de Estadísticas— de la violencia que se incrementa en cada barriada, imponiéndose casi como ley de sobrevivencia y convivencia.

Como apunta el periodista independiente Weiner Martínez, "salvo en seriales televisivos —Día y noche, por ejemplo– para el régimen cubano no existe ni violencia ni delincuentes ni vandalismo". Las únicas referencias, en relación con hechos violentos, que el régimen permite divulgar es la violencia de género o intrafamiliar.

En los testimonios de familias, donde algún miembro ha sido víctima de actos violentos, se ponen a relieve una realidad que, de indagarse a fondo, puede explicar por qué ni siquiera la sociedad civil quiere visualizar o hablar abiertamente del fenómeno.

"Mi hijo fue baleado hace dos meses aquí en el barrio [El Canal]", narra una madre que asegura que no solo vive el dolor "de haberlo perdido, sino también el de saber que su matador estará en libertad dentro de cuatro o cinco años a lo sumo".

En la barriada de San Francisco de Paula otra madre sufrió, en octubre del año pasado, "la pérdida de mi niña de 17 años apuñalada por su propio novio". El sujeto fue condenado a ocho años de privación de libertad. El caso fue expedientado por las autoridades policiales como "crimen pasional".

Mata, que dios perdona

A mediados de este año, una reyerta en la barriada de Párraga tuvo como saldo, para una sola familia, un lesionado de gravedad y un fallecido. El padre de ambos dice no responsabilizar a los victimarios: "Estos hechos son resultado de la cultura carcelaria que imponen los delincuentes en los barrios y que ante esta cultura las leyes y el Gobierno hacen la vista gorda”.

Con apenas 25 años Yaser afirma que su lista sobrepasa los 20 "lesionados" por arma blanca. Nunca ha sido acusado o condenado por la comisión de estos hechos. Comenta que "esto es lo que hay, ekobio, esto es lo que se vive aquí en las calles. A la autoridad no le importa mucho que se dé una puñalada por aquí, un machetazo por allá o un fogonazo acullá. Mientras no exista mucho robo al Estado o mucha murumba de droga, dejan el barrio tranqui".

Madre de dos adolescentes, una ciudadana del barrio San Isidro expresa que vive "adaptada a la realidad". No está contenta con el novio de su hija mayor, "pero él es muy respetado entre los delincuentes, y eso significa que mis hijas estarán protegidas ante la verdad que vivimos: herir o matar a alguien en estos barrios es tan natural como una cola para comprar comida".

"En Cuba es mejor matar a una persona que a una vaca": la expresión resulta grotesca, pero cada cubano sabe que entraña la verdad absoluta.

El artículo 240 del Código Penal figura que "el que […] sacrifique ganado mayor, es sancionado con privación de libertad de cuatro a diez años". Mientras, el artículo 261 figura que "el que mate a otro, incurre en sanción de privación de libertad de siete a 15 años".

Sin embargo, datos obtenidos de tribunales populares, y declaraciones de autores de este delito, indican que la condena promedio por homicidio es de diez años. La "buena conducta del sancionado" puede librarle hasta tres o cuatro años de su pena original.

Esta es una de las razones que otorga impunidad y que propicia el imperio de violencia bajo el cual, ni siquiera víctimas o dolientes somos capaces de advertir que no se trata de hechos excepcionales, casuales o aislados, sino parte cotidiana de nuestras existencias.

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Comentarios [ 2 ]

Imagen de Anónimo

Es que la dictadura de los castros solo condena los crimenes politicos y la oposicionn.los Castro y su regimen estan muy ocupados en robar a las dos manos y mandar el billete pa sus cuentas en el extranjero.en Cuba Los unicos ricos son ellos.

Imagen de Anónimo

Mas sin embargo, el diario Granma, a pesar de contar con poquisimas paginas le dedica una buena parte a publicar la violencia en EUA debido que es un "sistema capitalista." No me extrana la violencia en Cuba, es logico debido a que la miseria es uno de los factores que indudablemente trae violencia. Lo que me sorprende mucho es que los editores de Granma piensen que en EUA se vive siempre asustado debido al "exceso de violencia" y eso sea un "consuelo" para los cubanos de la Isla. 

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