Domingo, 4 de Diciembre de 2016
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Educación

El poder del pueblo

A finales de la década pasada el gobierno de Raúl Modesto Castro se entregó a reformar la enseñanza con el fin de reducir los costos. Obsesionado con balanzas de pago, déficits e inflaciones, la reducción de los gastos de seguridad social y educación le parecieron el camino más corto para sus propósitos.  

Afirma Carmelo Mesa-Lago en un artículo aparecido en el número 81-82 de la revista habanera Temas que, por estos años: "Se han cerrado miles de sedes universitarias municipales, las escuelas secundarias en el campo, los comedores en los centros de trabajo y 42% de los hospitales y clínicas; los médicos de familia han mermado la mitad por su exportación, y se ha despedido al 16% del personal sanitario" ("¿Cubanólogos o cubanistas?").

Si en la salud pública los recortes trajeron como consecuencia inicial el fallecimiento vergonzoso de cerca de tres decenas de enfermos psiquiátricos por frío en el invierno del 2010, en educación la ofensiva ahorrista se cobró el mismo año un número indeterminado de escuelas rurales. En tanto las fotos de los cadáveres ateridos del Hospital Psiquiátrico testimonian el abandono de sus pacientes, la suerte de Sirley Ávila remite inmediatamente al escurrimiento de nuestros centros docentes en el campo.

Sirley Ávila era la delegada de la circunscripción Limones, en Majibacoa, provincia de Las Tunas cuando, en el curso 2010-2011, un número importante de escuelas rurales fueron cerradas y sus alumnos reconcentrados en centros docentes más lejanos. Desde ese momento, para asistir a la escuela, los alumnos reubicados debieron caminar largas jornadas.

Sirley, que se movilizó de inmediato para impedir el cierre, pues la pequeña escuela rural de Limones también fue cerrada, comenta: "Me molesté mucho cuando quitaron las escuelas a los hijos de los campesinos, que eran las que tenían cuatro, cinco alumnos. De pronto los muchachos tenían que caminar más de siete kilómetros. Para mí fue un shock muy grande que, siendo delegada, la ministra de Educación Ena Elsa Velázquez se parara en una Mesa Redonda y dijera que por esa medida se habían ahorrado al país más de 30 millones de pesos. Treinta millones sacrificando al pueblo por el que se hizo la revolución".

Sirley comenzó entonces un largo recorrido de reclamaciones infructuosas a los máximos órganos de poder del Estado. Al no obtener resultados, la delegada decidió denunciar la situación por Radio Martí, una alocución que dio la vuelta al país y exaltó las consecuencias silenciadas de las reformas estatales. La ojeriza institucional a la osadía de  Sirley motivó que en las elecciones siguientes, en el año 2012, la circunscripción Limones de la que era delegada fuera dividida en varias partes y añadida a circunscripciones vecinas para conseguir la disgregación de sus admirados electores y el cese de sus funciones como delegada.

No parecía que hubiera mucho más que narrar de aquella época hasta que aparece, en el número 83 de la revista Temas, el artículo "Esa escuela era de nosotros. Una experiencia de movilización defensiva en Cuba", del sociólogo Luis Emilio Aybar Toledo.

Según este autor, la escuela primaria Antonio Maceo estaba ubicada en el Consejo Popular Libertad, en el municipio habanero de Marianao, en la calle 102 entre 37 y 39. En el curso escolar 2010-2011 el centro fue cerrado no solo sin el consentimiento de los vecinos que tenían allí a sus hijos, sino con su abierta movilización y oposición. La razón de los que se movilizaron, según Aybar Toledo, fue que la escuela era un centro de enseñanza de excelencia, "patente en su condición de 'escuela de referencia', visitada por delegaciones internacionales, y en el premio del Ministro otorgado a su directora", que en el momento de los sucesos se encontraba trabajando en Venezuela.

El rumor del cierre de la escuela había comenzado en abril de 2010, próximo a terminar lo que para muchas escuelas rurales fue su último curso, y si desde el inicio las madres —pues el autor del artículo enfatiza la mayor movilización femenina— habían requerido información al respecto, nadie, ni en el Ministerio de Educación, ni en el Gobierno Municipal, ni en el Comité Municipal del Partido, sabía o quería dar, a las interesadas ("el pueblo", como bien dice Sirley) la información demandada.

"La directora suplente y los maestros eludían el tema y evitaban implicarse en la movilización. Los funcionarios negaban la medida, alegaban desconocimiento, o no los recibían", explica el artículo.

Cuando dieron la noticia ya el cierre era un hecho y ni la indignación de las madres, ni las cartas enviadas a la Asamblea Nacional del Poder Popular y al Consejo de Estado, evitaron el cierre de la escuela y su conversión en una Escuela de Oficios. Una madre comentó: "Adonde quiera que llegábamos yo sentía que éramos mal vistas".

La movilización de Sirley Ávila, como el de las madres de la escuela Antonio Maceo, evidencian que el poder del pueblo hace mucho se encuentra zanjado por una institucionalidad extraña que implica desde los órganos de poder locales, hasta los de la nación.

Aybar Toledo, el autor de "Esa escuela era de nosotros" realiza un magnífico análisis del evento. Con su trabajo las consecuencias negativas de las "reformas raulistas", que desde la militancia política denunció Sirley Ávila, reciben una digna descripción desde las ciencias sociales.

Comentarios [ 2 ]

Imagen de Anónimo

Todo el mundo haciendose el loco, nadie le rinde cuentas a nadie, en fin, el "relajo" en su maxima expresion.

Asi la dictadura le pasa la "culpa" a los de abajo. Nada, que todo esta bien pensado. 

Y no sigo, porque caeria en lo mismo con lo mismo. 

Un gobierno que no se respeta a si mismo no tiene el derecho de abusar de los ciudadanos a los cuales NO representa.

Imagen de Anónimo

Es que aquello es BIRANISTAN.

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