Lunes, 5 de Diciembre de 2016
02:29 CET.
Inversión Extranjera

Cerebro a la izquierda, estómago a la derecha

Hace algunos años un amigo mexicano trajo a sus dos hijas de paseo a Cuba. Eran dos jovencitas que militaban en organizaciones de izquierda y a favor del Gobierno cubano, todo lo contrario a su padre. Como él y la madre tenían buenos trabajos, las hijas asistían a los mejores colegios privados del Distrito Federal. Era la época de los primeros paladares, y ciertas exquisiteces culinarias eran ofrecidas en voz baja para no despertar la ira de los inspectores estatales.

Llegados pues con hambre a la mesa, el dueño del restaurante les mostró el menú, y como si abriera la trastienda, susurró que también tenía tortuga y langosta —la primera en veda permanente, la segunda, en permanente desaparición—. Una de aquellas jovencitas mexicanas, que entonces estudiaba el bachillerato, dio un salto en la silla y reclamó vehemente al dueño que las tortugas cubanas estaban en veda, y que ella no cometería el crimen de devorar ese animalito. Cuando el propietario se retiró con el pedido, mi amigo dijo una frase que jamás he olvidado: "Discúlpame, es que mis hijas tienen el cerebro a la izquierda, pero el estómago a la derecha".            

Es, justamente, la misma sensación que se tiene cuando por estos días cualquier persona sin prejuicios ni porfías ideológicas lee la prensa cubana. Están sucediendo casi al unísono la Feria Internacional de La Habana (FIHAV 2016), y la llamada Jornada Continental por la Democracia y contra el Neoliberalismo.

La FIHAV 2016 propugna la inversión extranjera, y la negociación abierta, por primera vez con cooperativas agropecuarias cubanas. Sesiona un foro dedicado, precisamente, a captar inversores en campos sensibles para la economía cubana, aun cuando el total de proyectos es muy bajo —395— en comparación con la necesidad urgente de la Isla —necesita más de 2.000 millones de dólares en inversiones "frescas" en el próximo año—. En la misma cuerda, se sigue proponiendo la Zona Especial de Desarrollo Mariel como joya de la corona, un espacio casi virgen de capital extranjero hasta el momento. Pero después de abrirse oficialmente hace más de dos años a un costo elevado, en la extensa localidad al oeste de La Habana solo hay en operación siete negocios y "proyectos" para otros 19.

En esta ocasión, y en el discurso inaugural, el ministro de Comercio Exterior, Rodrigo Malmierca, recibió la "orientación" de ser más sincero, más crítico, y admitió "errores", sobre todo en la "lentitud de las negociaciones". Aun así, dijo que el Gobierno tiene la "voluntad política de resolver los obstáculos". Echemos, pues, un vistazo a esta voluntad política.

Hoy se inaugura en La Habana la llamada Jornada Continental por la Democracia y contra el Neoliberalismo. El evento convocado por organizaciones juveniles y estudiantiles cubanas —todas dependientes del Gobierno—, tiene como objetivo coordinar la lucha continental contra "las transnacionales y los acuerdos de libre comercio". Al mismo tiempo, y como apoyatura al encuentro del radicalismo anticapitalista, del antineoliberalismo, se han programado paros laborales y marchas en varios países de América Latina. La intención expresa es, además, conmemorar "los diez años de la derrota del ALCA", fracasado proyecto de integración económica americana. La izquierda más radical latinoamericana no oculta que la cita de La Habana vendrá a ser como un reagrupamiento de fuerzas ante la ofensiva restauradora de la derecha en el continente. 

Imaginemos, no sin mucho esfuerzo, al empresario norteamericano, mexicano o peruano en la habitación de un hotel habanero, muy cerca de la Universidad de la Habana —sede del evento anticapitalista—, mientras reposa después de un día de "fuertes negociaciones" en la Feria. En la televisión nacional observa una andanada de recriminaciones en su contra; una masa de jóvenes lo acusan a él, al empresario capitalista, de "envenenar el medio ambiente", y "robarse los recursos naturales".  El empresario sabe que la televisión, la Plaza Ignacio Agramonte de la Universidad de la Habana, y la Feria 2016 son la misma cosa: tienen el mismo "dueño". Entonces, y si tiene un mínimo de raciocinio —y de decencia— se preguntará como se puede hacer negocios con alguien que piensa a la izquierda pero que come con la mano derecha.

Quienes "programan" los eventos deberían tener un poco más de cuidado y no hacer coincidir en el tiempo encuentros que son mutuamente excluyentes por sus esencias, aunque sabemos que esa y no otra es la naturaleza del régimen. No se puede pedir inversión por una parte, y casi al mismo tiempo condenar la inversión del capitalista, la única fuente real y cierta de riqueza. Esa esquizofrenia socioeconómica pasará inadvertida en Cuba, pero no en el mundo real, en el de "afuera", donde un millón de dólares es el animal más aprensivo que existe.  

Los "errores" a que se refería el ministro Malmierca puede que no sean solo burocráticos, que ya serían suficientes. Son, básicamente, los de no entender el mundo, no comprender de una vez la naturaleza humana. Salvo algún que otro delincuente, que los hay, los "ricos" se hacen tras años de lucha y sacrificios. Y no todo el mundo está dispuesto a que le metan la mano en el bolsillo y como "premio" le digan que es un bandido.    

Comentarios [ 1 ]

Imagen de Anónimo

Sencillamente los comunistas son locos y desvergonzados. No tienen gota de moral esos falsos comunistas y cerebros no tienen, ni a la izquierda ni a la derecha, degenerados y falsos rufianes....