Miércoles, 7 de Diciembre de 2016
22:38 CET.
Opinión

Cubanos, intransigencia, violencia y protagonismo

Herencia  de la tozudez y otras tradiciones españolas (y fundamentalmente gallegas) practicadas a lo largo de nuestra historia y, muy especialmente desde las guerras de independencia, los cubanos bregamos en nuestras luchas políticas con una mezcla de intransigencia, violencias de varios tipos y protagonismos que siempre han dificultado el avance y la integración de la nación cubana.

De cómo funcionaron esos caracteres en nuestras guerras de independencia, a lo largo de la República y ya luego de 1959, podrían escribirse varios gruesos tomos.

En muy pocos momentos de nuestra historia se vio la nación unida en su diversidad. Quizás en 1902, cuando se instaló la República, y en los primeros días de 1959, cuando la paz terminó con la persecución inmisericorde de figuras y sicarios del antiguo régimen, donde la benevolencia y el perdón del triunfador estuvieron ausentes. Se aplicó "el ojo por ojo y diente por diente".

En el limitado espacio de este artículo trataré de cómo se muestran ahora mismo en nuestra cotidianidad. No se critica a nadie en particular, porque los mensajeros no son dianas, sino sus mensajes cuando son negativos.

Ya sabemos cómo el protagonismo fidelista ha desastrado a nuestro país, gracias al oportunismo, al burocratismo, la centralización y  la corrupción. Lo saben los mismos cabecillas del régimen, que sigue haciendo creer a sus funcionarios que lo importante es el "cuadro" y no el sistema organizativo económico-político y social. Ese régimen promueve una intransigencia absoluta que le impide admitir algo fuera de lo deseado por la "dirección histórica", en cuyo seno las contradicciones se aprecian, nadie puede enterarse y, para mantenerse en el poder,  aplica todo tipo de violencia para aplastar a la oposición y al pensamiento diferente.

En el sector reprimido no se quedan atrás. Abundan también el ánimo de protagonismo, la intransigencia y la violencia. Están los que siguen pensando en que otro ciclo de violencias es lo único que puede resolver los problemas de Cuba. Están los, no pocos, intransigentes que no aceptan otra opinión que no sea la suya. Basta que alguien presente una idea, una iniciativa, para que aparezcan las críticas más desfavorables, en cuestión de segundos. Ni las piensan. Figuras reales o imaginarias se promueven por grupos con intereses hegemónicos, en la creencia de que nuevos líderes individuales podrán "tomar el poder". Algunos "buscavidas" asoman la cabeza. Olvidan que esto es un asunto de democracia (poder del pueblo).

No se  percatan de que la falta de parlamento,  de diálogo, lleva a la falta de entendimiento; que la violencia verbal usada contra el diferente mantiene la división y la dispersión; que el interés de protagonismo individual lleva al desencuentro y al temor de que otro caudillo se imponga; y que toda esa negatividad intransigente solo sirve para postergar  el sufrimiento de todos con la permanencia de lo que hay que cambiar.

Hay falta de humildad, y es ella la que opera grandes milagros.

Se aprecia en todo ese compartamiento fuera y dentro de Cuba. "El que quiera cambiar esto tiene que ganárselo a tiros como nosotros". "Con los Castros no hay nada que hablar, hay que acabar  con ellos". ¿Puede haber algo que incite más a la violencia que estas frases? 

"Todo lo que no sea quitar a los Castros del camino, es hacerle el juego a la dictadura".  "El que no está con la revolución está contra ella, dentro de la revolución todo, fuera de la revolución nada". ¿Acaso no son anverso y reverso, cara y cruz, de una misma posición intransigente violenta, y en exceso protagónica, donde solo queda el desdén para el adversario?

Desgraciadamente, mientras los cubanos no nos curemos de esos fantasmas, no vamos a ser capaces de enfrentar críticamente nuestros problemas y resolverlos.

Hay una solución para que convivamos en la diversidad  sin perder nuestras respectivas identidades, pero los extremos, fuertemente achantados en la silla turca de muchos, la rechazan, y es la de avanzar en la democratización de la sociedad cubana como un proceso que vaya consolidando por partes las ideas del parlamento democrático, entendido a la vez como diálogo e institución, en lugar de ver la democracia como un acto de imposición, según estrechos  intereses y poderes fácticos establecidos.

Especialmente debe echarse a un lado el ánimo de protagonismo. Dada nuestra desastrosa experiencia con los caudillos, es muy probable que el sistema político que cuente con apoyo mayoritario para el futuro de Cuba, sea uno donde el Presidente (o los Presidentes, porque pudieran ser más de uno) tenga muchas limitaciones y el poder fundamental recaiga en el Parlamento o Asamblea Nacional y el pueblo mismo, a través de formas de democracia directa ejercida desde los municipios y hasta la nación en leyes cargos fundamentales.

Las luchas históricas de los grupos sociales siempre han sido por controlar el dinero. Garantizar que los  conflictos no salgan del marco democrático, implicará un verdadero control popular transparente sobre las finanzas y los recursos de la nación y el respeto máximo a la libertad individual y a la propiedad privada de las personas.

Por esas razones hay que dar la bienvenida a todas las ideas, aunque a algunos nos parezcan inverosímiles, encaminadas a modificar el sistema politico cubano actual sustentado en el centralismo. Toda iniciativa, venga de donde venga, que ayude en esa dirección debe ser, si no apoyada, al menos no obstaculizada por los que aspiran realmente a un cambio democrático en Cuba.

Una estrategia común debería ser no oponerse, ni criticar a ninguna iniciativa que tribute de alguna manera a la democratización en Cuba y elevar a primer lugar de nuestras luchas el establecimiento de un sistema político democrático, subordinando protagonismos, aspiraciones y hasta agresiones verbales.

Cuba merece que todos los cubanos nos tratemos con respeto.

Comentarios [ 12 ]

Imagen de Juan

El mejor comentario de todos lo hizo el de la 13:55 CEST

Y yo le añado que el articulo esta muy bueno pero cuando no esten los Castro en el poder.

Imagen de Pedro Benitez

Los cubanos que queremos democracia para la isla no perdemos tiempo alguno en articular explicaciones elaboradas para proyectar como el G2 se encarga de infiltrar las filas de la oposición para dividir y desarticular cualquier intento de organización e interacción con el pueblo, esto es verdad; pero también es muy cierto que los mismos opositores pueden ser aún más efectivos que la policía política en dividir y fomentar la desconfianza cuando descalifican salvajemente a sus compatriotas, pisan y escupen en las estrategias de sus coterráneos y ofenden de manera agresiva y vulgar a sus paisanos.  Esto es un problema muy serio que debe ser erradicado porque envía un mensaje desalentador e infantil a los cubanos que respetamos cualquier estrategia para sacudir al malévolo dictador de mente enfermiza.     Porque de no controlar los impulsos protagónicos, las tendencias descalificadoras y acelerar considerablemente la cooperación, no hace falta el G2 para continuar hundiendo a la isla en la miseria.  Esta demás decir que  este artículo es un excelente artículo.  

Imagen de Anónimo

El autor toca buenos puntos. Conozco a personas de esos grupos ((Damas de Blanco, UNPACU, también CDR, MTT... equipo Industriales etc tec etc) todos cubanos y con tremendos delirios de grandeza (necesidad de protagonismo). Hasta que no logremos una cultura civica y politica en nuestro país, el Castrismo hara con nosotros lo que quiera. Necesitamos un sicologo Nacional....en serio!

Imagen de Anónimo

A Pedro Campos le faltó referirse al tema del racismo. Y a la discriminación, entendida en su totalidad. Vale decir, el profesor Campos no propone rechazar —en vez de reforzar, como él hace en su texto, por otro lado sermoneador— los estereotipos al uso que colocan en situación de inferioridad a ciertos pueblos y culturas. A los gallegos, en este caso, que son objeto de mofa y befa en España, como los pinareños en Cuba. A esos inmigrantes trabajadores y ejemplares que mucho contribuyeron al progreso de la República, el autor les atribuye sin más una 'tozudez' cuya herencia ha lastrado fatalmente la vida nacional. Quiero dejar claro que este servidor no comulga con ninguna estereotipia contra razas y pueblos. Primero, porque no es la actitud más humana; y segundo, porque entraña una visión anticientífica de la sociedad. Los preconceptos contra gallegos, pastusos o pinareños podrán causar risas en una reunión de amigos, pero en un artículo que pretende mejorar al ser humano resultan inadmisibles.---- NIC

Imagen de Anónimo

los cubanos tenemos que curarnos del odio y la vanidad exagerada que padecemos, estoy de acuerdo con el autor: la humildad y el amor pueden salvar nuestras grandes diferencias.

yo nunca mas voy a Cuba, me voy para el Uruguay...

Imagen de Anónimo

Exhagerado,exagerado,el autor,lo que se quedó es corto,lo que hay que ver.

Imagen de Anónimo

Campos,mientras la respuesta de la tiranía sea 'no cederemos un mm en nuestros principios' no habrá solución alguna a la evidente presencia de todos esos males que planteas, presentes tanto en los mandamás en el poder como en la sociedad que "dirigen".

Imagen de Anónimo

Estás claro.Solo te faltó uno de los defectos ostensibles del pueblo español heredados por nosotros.La peor de las miserias humanas.La envidia. 

Imagen de Anónimo

Es que no se puede generalizar. Ahi esta el caso de Oswaldo Paya, pacifista ciento por ciento y fue asesinado, ahi esta las Damas de Blanco que, a pesar de solo caminar con una flor reciben palos, pinchazos y empujones todos los dias, Tania Briguera, los jovenes del Periodico del Barrio presos solo por tratar de informar sobre el huracan Matthew. A ninguno de estas se les puede acusar de deseos de protagonismo o de falta de humildad. Sin embargo son maltratados por la tirania y sus seguidores. Esta bueno ya de estar poniendo a las victimas como victimarios. Quien unico mantiene la violencia y la division es el regimen, no el pueblo.

Imagen de Anónimo

La opinion del señor Campos como siempre exhagerada, muy exhagerada. El conportamiento de los cubanos es como en todos los lugáres. Habiendo habido violencia siempre, se sobre-entiende que la puede haber ahora. (Genaro)