Lunes, 5 de Diciembre de 2016
21:27 CET.
Economía

Sector privado: entre el acoso y las promesas incumplidas

El sector privado, al que deberíamos dejar de llamar "cuentapropismo", sufre a diario el acoso de la Oficina de la Administración Tributaria (ONAT) y la Policía Nacional (PNR), que recurren a un conjunto de disposiciones y regulaciones absurdas cuya finalidad parece ser asfixiar las iniciativas emprendedoras.

La ausencia de mercados mayoristas que permitan al sector privado un abastecimiento regular de insumos a menores precios, convierte a quienes gestionan negocios en una suerte de revendedores de los carísimos productos de las estatales Tiendas Recaudadoras de Divisas (TRD).

Como indica la periodista independiente Lucía Corrales, "aún cuando los datos apuntan a que el grado de satisfacción de cubanos que operan en el sector privado es alto, no existen publicaciones que describan con exactitud el precio por alcanzar esa satisfacción: la tiranía del soborno a que es sometido todo emprendedor".

No basta con oponerse a la llamada "cultura del soborno", dice Corrales, "cuando esta es la práctica que impera en el día a día cubano, y tanto inspectores de la ONAT como agentes policiales la ejercen con impunidad, respaldados por la inoperancia del Ministerio de Justicia".

Pese al crecimiento de las denuncias de procedimientos irregulares de inspectores y policías, resulta muy difícil encontrar declaraciones, fuera del anonimato, que conlleven a una investigación del fenómeno y obliguen al Gobierno a tomar cartas en el asunto.

Poco puede hacer un sector privado que, aunque floreciente y en ocasiones satisfecho, adolece de lo que en Cuba se cumple para toda la sociedad: la indefensión legal. Sin siquiera tener personalidad jurídica —lo que les encierra involuntariamente en un circuito de corrupción— resulta lógico que, por regla general, los ciudadanos emprendedores prefieran tributar a la "cultura del silencio" por temor a las represalias.

¿Nuevos ricos o ciudadanos emprendedores?

El discurso oficial sobre los emprendedores es engañoso. Por una parte les agradece su contribución a la economía, pero por otra fomenta una propaganda que implícitamente los convierte en "enemigos del pueblo revolucionario" y culpables de muchas de sus miserias.

Los ciudadanos emprendedores enfrentan con frecuencia el repudio de una sociedad que sobrevive acorralada entre los bajos salarios estatales, los altos precios que impone el propio Estado sobre bienes y servicios, y la propaganda que demoniza cualquier indicio "capitalista".

Nombrados en ocasiones como "los nuevos ricos", el sector privado está obligado también al "acaparamiento" de productos —por la falta de un mercado mayorista— para lograr sostener la oferta en sus negocios.

La consecuente elevación de los precios, tanto en los productos como en los servicios ofertados por el sector privado, provoca entonces la indignación ciudadana. El reciente estallido de la "crisis de los boteros", más toda la propaganda mediática implementada desde el Gobierno, fue ejemplo de que la práctica es intentar enemistar a los ciudadanos emprendedores con la sociedad.

Yoel, licenciado en contabilidad que ejerce como tenedor de libros en un restaurante de Habana del Este, dice que "el sector privado florece, prospera y da ganancias, sí, pero acosado por las multas injustificadas, el soborno y las promesas incumplidas".

Es bueno saber que más de medio millón de ciudadanos cubanos "conforman la fuerza laboral del sector no estatal". Sin embargo, sería imperioso conocer también cuál es la cifra de aquellos que se vieron obligados a entregar la licencia porque no pudieron superar el acoso y las multas de la ONAT.

O cuántos de estos ciudadanos emprendedores tienen margen para la creatividad y para no vivir anclados a una "simple economía de servicios" que, a largo plazo, es poco probable que pueda rescatar a la Isla de su permanente crisis económica.

Comentarios [ 1 ]

Imagen de Anónimo

Los cubanos tendran que luchar contra el pacifismo enfermizo que les impone el regimen y acabar de tumbar a la antigua y represiva dictadura de los Castro. No les queda otra. Dejen de quejarse y llorar y pasen a la ofensiva. Unanse y dejen la boberia, luchen y venceran. Solo asi Cuba sera libre de la escoria castrista.