Martes, 6 de Diciembre de 2016
13:18 CET.
Transporte

Leviatán sobre ruedas

Corría el año 1984. Konstantín Chernenko era el mandamás del Kremlin y Cuba transitaba por su más paradisiaca órbita como satélite soviético. Fue la época de las cajitas de picadillo de pescado, las conservas búlgaras, el coñac Ararat y el vino Sangre de Toro. De los relojes Poljot, Slava y Raketa. De las camisas Yumurí.  De los refrigeradores Eleka, los televisores Electrón y Caribe, los radios Selena y VEF, las lavadoras Aurica y los ventiladores Órbita.

El poder adquisitivo tuvo su mayor alcance, puesto que con 40 pesos y un poco de suerte conseguías alojarte una noche en los hoteles Habana Libre, Nacional, Riviera, Capri o Tritón.  De etílicos ofrecían cervezas desde "pirei" hasta Pilsen con precios de 60 centavos a 1,80 pesos. En las pilotos chocabas contra las "pergas" a un peso. Y entre las ofertas de rones, el más barato fue la Coronilla (siete pesos) y el más caro el Matusalén (28 pesos). 

Las proteínas abordaban las mesas por el siguiente orden de aparición: el huevo (ocho centavos por unidad) y la carne de cerdo (cuatro pesos la libra).  En cualquier cafetería podías zumbarte un libérrimo atracón de croquetas "pegacielo" a 10 centavos por unidad.  Y, si disponías de un "perol" para sacar la jeba a pasear, la gasolina regular liberada costaba 53 centavos el litro.

Gracias a una emisión reciente de la Mesa Redonda nos enteramos de que 1984 también fue el año de mejor transportación de pasajeros en La Habana posterior a 1959.   

Según José Luis León, director adjunto de la Empresa Provincial de Transporte, existieron 1.700 ómnibus de la marca Ikarus (estandarizados por el CAME), que transportaban diariamente 4,3 millones de personas por el módico precio de 10 centavos el pasaje.

En la actualidad solo transportan 1,15 millones de pasajeros (el 26% de lo transportado en 1984) y para ello emplean más de 800 ómnibus chinos y  bielorrusos, más otra cifra no especificada de vehículos de transmetro, retornos escolares y cooperativas.

Para ponerle el parche al grano, el ingeniero José Conesa González, titular de la Dirección General de Transporte de La Habana (DGTH), reconoció que el servicio de transporte público a lo largo de los años se ha caracterizado "por su inestabilidad, insuficiencia y baja calidad, incluso, en los momentos de mayor capacidad de transportación".  

Sin embargo, no aclaró, que el 92% de los porteadores privados (los almendrones), son el medio de traslado más confiable y eficiente de todos los que operan actualmente en la capital.

Almendrones en tiempo de deshielo

La ingeniera Maribel Poulot, una de los especialistas de la DGTH, comentó que los porteadores privados transportan diariamente 160.000 capitalinos.  Cifra extremadamente conservadora para muchos, puesto que, según estadísticas informales, antes de julio del 2016 el 60% de los vehículos que circulaban en la ciudad en horario pico eran almendrones.

También los especialistas del  DGTH ―quienes ante las cámaras lucieron uniformes con charreteras y galones ― reconocieron el caos y la anarquía originados en las paradas tras el retiro del servicio de un considerable porcentaje de boteros en los meses de julio y agosto, como respuesta a las reducciones de combustibles y la intensificación de los controles estatales.

La rebelión desnudó la incapacidad del Gobierno en la transportación pública, que obligado a replegarse desatendió las llamadas al 18820 (número habilitado para denunciar a los cuentapropistas infractores), y se hizo de la vista gorda con "las particiones de carreras", subterfugio ideado por los particulares ante la obligatoriedad de comprar el combustible al Estado, al doble de precio del mercado subterráneo.

Los especialistas de la DGTH anunciaron que tomarán medidas de tipo organizativas con los porteadores privados, a quienes obligarán a usar una pegatina identificativa de las rutas y piqueras asignadas, que crearán próximamente con el fin de controlarles con más efectividad.

"Tengo miedo", confiesa Maritza, una maquillista teatral de 37 años. "El único transporte que me garantiza llegar temprano a mi trabajo son los almendrones, y si el Estado mete las pezuñas, como ha hecho con otras cosas, lo descuajeringará".

En un impasse de la Mesa Redonda, Randy Alonso mencionó la ANCHAR, una asociación antediluviana de taxistas particulares que operaba en Cuba cuando él todavía no pensaba nacer.

Dicho gremio imponía la disciplina de pintar sus vehículos de color amarillo, además de rótulos que advertían sus itinerarios. También recibían apoyo del Estado, con asignaciones de combustibles subsidiados; acceso prioritario al rastro La Vela (para piezas de repuesto) y otras ayudas para garantizar su labor social.

Pero los tiempos han cambiado.  A contracorriente de los lineamientos establecidos por el propio Partido Comunista, el Estado se desentiende de todos los compromisos con los cuentapropistas, solo le atañe cobrar los impuestos y no meterse en camisa de once varas.

"Apostar por el resurgir de la ANCHAR es perder el dinero", considera Carlos, un chofer cuentapropista de 54 años. "El Estado ya husmeó el peligro. Organizar un gremio de almendroneros, sería como ensamblar las réplicas de Lech Walesa y el sindicato Solidaridad".

El dinosaurio sigue ahí

Con vistas a iniciar un plan para ganar en eficiencia y ahorrar combustible, la DGTH reajustó el itinerario de 23 rutas en seis terminales capitalinas, asimismo rebautizaron los itinerarios con las nomenclaturas: P, A y C, más números, para identificar sus funciones, según la norma de obligatorio cumplimiento 63/2003.

Como suele ser recurrente en estos cambalaches, el reajuste fue aplicado sin previo aviso a la población. Ni siquiera fue publicado un tabloide o se instalaron vallas para informar a los usuarios sobre los cambios.  

Los más afectados fueron la gente de Cojímar, que se quedó con una sola guagua (A-58).  Los reajustes capitaneados por la máster Guadalupe Rodríguez fueron encaminados a beneficiar a comunidades aisladas, sin calcular los porcentajes de habitantes perjudicados. Ante el aluvión de quejas, devolvieron la ruta A-26 a Cojímar.

"Esto es cagarse y no ver la mierda", se queja Eusebio Chapotín, un jubilado de 72 años. "No me explico para qué cambiaron las tradicionales numeraciones de las guaguas. Soy habanero reyoyo y estoy perdido… Me importa un bledo, que la norma sea de obligatorio cumplimiento. La Constitución de la República también lo es y los tribunales se la pasan por el forro".

En la capital existen 858 ómnibus (339 articulados y 519 convencionales) que cubren 103 rutas alimentadoras y 17 principales. En los talleres reponen hasta el 60% de sus componentes para alargarles la vida útil hasta 10 años. Y, desde el 2012, el Estado adquiere 90 ómnibus nuevos por año para sustituciones. Pero el verdadero Terminator de los carros es el deplorable estado de las calles.

La indisciplina de los choferes es uno de los mayores inconvenientes. Este año hubo más de 600 procesos por quejas y 200 sanciones por maltrato al público; irregularidades en las recaudaciones; infracciones del tránsito y detener los  ómnibus antes o después de las paradas reglamentarias; entre otras insubordinaciones. 

Otro ejemplo de indisciplina, es que a finales de 2015, incrementaron el parque de guaguas  en las rutas P8 y P6.  Los usuarios pudieron viajar más desahogadamente, incluso, sentados. Pero los choferes estaban inconformes, porque disminuyeron los porcentajes de recaudaciones por viajes y transitaban a baja velocidad o hacían prolongadas paradas causando molestias al público.  

Antes de 1959 La Habana albergaba 800.000 habitantes, contaba con 600 ómnibus General Motors, otros tantos Leyland ("enfermeras") y las llamadas "guaguas de palo" que cubrían holgadamente la demanda.  Según cálculos, para dar el mismo servicio a los actuales  2,4 millones de pobladores de la capital, se necesitarían más  de 3.400 guaguas (el doble de 1984). Igualmente deberá existir un automóvil particular por cada 12 habitantes.

Otro cantinflada de los especialistas de la DGTH, fue la propuesta de alquilar  bicicletas para estimular este tipo de transportación y aliviar la demanda. Lo chocante es que  pasaron por alto la inconclusa venta liberada de automóviles y motocicletas a la población, recurso que  beneficiaría al transporte público y eliminaría una parte de los cacharros que saturan de humo y hollín las calles.

Aún no ha reventado la noticia del primer comprador de un Peugeot 508 (2013) al precio de 262.000 CUC.  Resulta incuestionable, que el objetivo de los sobreprecios aplicados a los automóviles de última generación es limitar el consumo de combustible de los nacionales. La reventa de hidrocarburos es un negocio muy lucrativo para el Estado. De eso no caben dudas.

Otros arreglos serían: la construcción de un metro;  un sistema Bus Rapit Transit (BTR), tranvías o monorrieles, que entre otros recursos forman parte del inventario utópico transferido al futuro por los especialistas y directivos de DGTH.  Se trata de soluciones que requieren grandes inversiones, infraestructuras para viales, energéticas y otras solicitaciones que, debido a la sempiterna indigencia económica de la Isla, resultaría una quimera inalcanzable.

"En la Mesa Redonda explicaron que el kilómetro de metro cuesta 100 millones de dólares", razona Luís Pacheco, un contable de 48 años. "Con lo invertido en el Mariel hubieran construido unos cuantos kilómetros en La Habana".

"Pues traerán indios para construirlo", interrumpe Chicho, un albañil  jubilado de 70 años. "Porque si lo hacen los constructores cubanos que se roban la cabilla y el cemento, allá abajo se meterá la puta de su madre".

Mecánica nacional: ¿En qué nos movemos los cubanos?

Comentarios [ 6 ]

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No solo el transporte, la alimentación, la salud, las comunicaciones, los salarios, la economía y la libertad; todo se resuelve cuando no haya una dictadura Castrofascista. 

Imagen de Anónimo

No hay solucion. Si supieran la cantidad de cosas que les aharia falta, incluyendo un nuevo presidente.

Imagen de Anónimo

Todos los que aqui escriben deben de entender que el hambre y la dificultad para transportarse.los metodos que los comunistas aplican para restringir los movimientos de los ciudadanos en el pais .son metodos de control social.los castros solo copian los metodos del DICTADOR STALIN.esa ley de peligrosidad PRE DELICTIVA.necesidad de yn permiso o VISA para desplazarse en su propio pais.son metodos stalinistas de los comunistas.en la antigua union sovietica sus ciudadanos necesitaban un pasaporte interno para desplazarse dentro de su propio pais.a los castro no les interesa en absoluto que el transporte mejore o que la gente tengan comida todo lo contrario.las carencias y dificultades son metodos de control Social

Imagen de Anónimo

Como mejor se gestiona un servicio de transporte  público es que sea privado 

Imagen de Anónimo

Recuerdo que en la película "Memorias del subdesarrollo" el personaje que hacía el actor Corrieri decía, más o menos que "La Habana la habían convertido del París de las Antillas en laTegucigalpa del Caribe", es una ciudad que ha ido involucionando, cuando la comparamos con otras capitales vecinas nos embarga cierta tristeza, ahí están los ejemplos de Santo Domingo, Ciudad Panamá, con sus flamante metros, lo que hace que la transportación sea más rápida y que la calidad de vida de sus pobladores sea superior. En La Habana de hoy, trasladarse desde Alamar hasta Mariano es una terrible aventura, sobre todo si Ud. tiene 75 años, como es mi caso.

Imagen de Anónimo

Estoy en la misma 'frecuencia' que Chicho, no habia ni terminado de leer el articulo y ya habia llegado a la conclusion de El: Que traigan choferes indios o constructores indios para resolver el problema!, jajajaja

Que tan un presidente indio!? :-)