Viernes, 9 de Diciembre de 2016
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Clima

Camino a Baracoa tras el paso de Matthew

Anochece en la terminal de Sancti Spíritus. Oscurecen las carreteras y se extingue con la tarde el recurso de viajar hasta Camagüey por tramos, de pueblo en pueblo, siquiera hasta la mitad del camino de Guantánamo. Los boteros no intentan persuadirte: ya hicieron su botín, creen que toca rogarles otra escala, pedir la gracia de una ruta. Nadie regatea. 25 pesos convertibles (CUC) hasta Ciego de Ávila, sin diplomacia ni negociación.

Salí de Sagua la Grande en la mañana del miércoles con la intención de transitar más de 900 kilómetros hasta Baracoa. Maisí luego, con el proyecto de tocar el principio de Cuba y charlar con la gente que se salvó de Matthew en una cueva. El huracán se aleja y Maisí deriva en la ruta inversa. A mil kilómetros queda, cifra rotunda.

De Sagua a Santa Clara, en el taxi, voy con un militar. Habla con acento oriental. "Soy de Pilón —dice— pero trabajo aquí". Hablamos de Baracoa y no le digo que voy para allá. Una estudiante discute la gestión empresarial del Ejército cuando el oficial confiesa que su vida de trotamundos lo tiene harto. Lleva meses sin ir a Pilón y, acaso por eso, respalda la opinión de la estudiante. Los hoteles son militares y las tiendas y hasta la empresa de ómnibus Viazul, donde no puedo comprar pasaje para ir a Pilón, dice además.

Viazul no viajó a Oriente este miércoles porque Cuba funciona según modelos mentales propensos a la inmovilidad. A Camagüey y Las Tunas les decretaron una alarma sorda, un susto. Más fácil fue paralizarlas. Pasan horas, días y no consiguen echarlas a andar.

Los boteros de Santa Clara:

—Te llevo a Camagüey por 120 pesos.

—A Holguín por 180—, dice otro.

—¿Doscientos a Santiago?—, pregunta el más audaz.

Y así pasamos el rato los buitres del volante y yo.

—A Holguín por 150.

—¡Camagüey a 60!—, ofrece un impaciente.

—Santiago ni por un potosí—, dice el más franco.

Salgo hacia Baracoa de todos modos y llego a Placetas. Llueve por el camino a Cabaiguán, un poco más cerca de Guantánamo. Se mojan unos niños en la carreta que rueda hacia el este, como si adelantara hacia Oriente. Poca gente viaja este miércoles y nadie va a Baracoa.

En la terminal de Sancti Spiritus todavía no anochece cuando explican que Ómnibus Nacionales pasa después de las 7:00 hacia Camagüey. Tres o cuatro queremos irnos: una mujer de Manzanillo, un viejo que no revela su último destino, un santiaguero enterado de la bonanza del tiempo en Santiago. Ninguno saldrá de aquí. Nunca anuncian la arribada por el altavoz, nadie comunica si habrá plazas disponibles. Uno de los viajeros advierte el abordaje de una rubia ensortijada que nunca se anotó en la lista de espera.

La cobertura periodística agoniza este miércoles en el televisor de la terminal. Yanela González, del telecentro Solvisión, dice que llueve en Guantánamo torrencialmente. No hay imágenes de Imías ni de Maisí. No se sabe qué pasó en San Antonio del Sur ni en Yateras. Algunos dirigentes políticos comparecen, declaran, notarialmente dicen que se trabaja por la normalidad. Los que perdieron el techo no comparecen todavía.

Ya es noche completa cuando Chavela Vargas canta en el televisor de la terminal, "llorona, llorona", y los viajeros protestan. "Mira cómo la gente aplaude a la vieja", dice uno que no va a Baracoa.

Viajo a Camagüey con la nariz en el parabrisas de un ómnibus. Pasó otra vez cerca de la medianoche. El jefe de turno me espió anotando algo en la agenda, unas cifras del noticiero, y pensó que narraba el evento de la rubia. Convenció al chofer para que me llevara en la escalerilla. Vi la carretera más cerca que nunca.

Salgo a Baracoa y llego a Camagüey. Este jueves el noticiero ya casi olvida a Guantánamo. El titular principal es otro: Barbados, el avión, el reclamo, las flores enviadas por Fidel Castro. Maisí sigue incomunicado y un ministro propone llevar unos teléfonos satelitales hasta allá. La televisión guantanamera aún no llega a Baracoa. Raúl Castro no llegó a Baracoa. Saludó de lejos a Matthew, en el sosiego de Vista Alegre.

El desastre de Maisí aún sirve para la propaganda política, pese al interés menguante: marchan soldados a limpiar las carreteras desde las ciudades vecinas, dicen al mediodía. La televisión junta cada imagen, cada comentario, a los intereses de la agenda política. Podar, evacuar, decretar. Los que iban a perder el techo, los que lo perdieron, la gente que se salvó en la cueva, no comparecen todavía. Hay entrevistas que tranquilizan y entrevistas que perturban.

Este jueves empezaron a circular los ómnibus hacia Oriente desde las 5:00 de la madrugada, pero nada llega a Guantánamo.

La destrucción que deja Matthew en Cuba

'Parece una pesadilla', dice una afectada en Baracoa. Las autoridades, que perdieron la comunicación con los municipios de Imías, Maisí y San Antonio del Sur, trabajan en la cuantificación de los daños. De momento no se reportan pérdidas de vidas humanas.

Comentarios [ 13 ]

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Pídanle a los Castros que de las tantísimas casa que tienen regadas por todo el territorio nacional que le den albergue a los dagnificados hasta que les reparen sus casas. Que no sean tan CASASOLAS.

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Es increíble cómo el gobierno cubano no hace nada por sus damnificados. Cuando Katrina, Bush enseguida madó una ayuda que no dejó a nadie desamparado. Esa es la verdadera democracia y no la dictadura que hay en Cuba

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Como DDC saca tajada de cada cosa para su agenda política, pero en el sentido contrario del Granma. La serpiente siempre se muerde la cola

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A cazar iguanas...

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Bueno y por que no utilizan un helicoptero de los que usan para las cacerias de los hijos de puta de Biran, para saber de la vida de esos infelices aislados. Si asi empieza la tragedia de estos desdichados, cuando pase un mes ni se acuerdan de ellos.

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16:43 se tomo la coca-cola del olvido. Se le oldido que te olvide que tambien fue forro de colchon... pero los sufridos de baracoa tienen que ponerse pa la cosa pues de aqui a dos semanas, cuando el NTV no los mencione mas, van a pasar trabajo para exigir la ayuda del gobierno castrista, si es que la exigen. Sino, preguntenle a los santigueros

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Cara de Coco y su hermana la China, estan muy ocupados con la piscina de Mariela ... pobres guajiros ...

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Teléfonos satelitales.... hum...¿los que le quitaron a Alan Gross?

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16:43 No hables tanta boberia man.

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Dicen que en la punta de Maisi hay un campamento de Haitianos, que viven en pesimas condiciones, que nadie los visita y que los mandan para atras en las mismas embarcaciones en las que naufragan