Jueves, 27 de Julio de 2017
17:45 CEST.
Transporte

'Almendrón Driver', un thriller cotidiano en La Habana

Que Julio César, un botero de 40 años, eche una mirada al retrovisor del carro para preguntarle a su imagen "¿estás hablando conmigo?", no significa que esté chiflado. Bromea y reconoce ser un cinéfilo de competencia y admirador de Robert De Niro. Cuenta que una noche, frente al semáforo de Prado y Neptuno, una jineterita con aires de Jodie Foster cruzó por delante del almendrón mirándole con fijeza, reviviéndole la escena de Travis Bickle, el personaje protagónico de Taxi Driver.

Más allá de su imaginación, este universitario sentado detrás de un timón por conveniencias económicas, desempeña un rol de reparto en otro thriller, basado en hechos reales, que bien pudiéramos llamar "Almendrón Driver", una suerte de dramatizado sin videocámaras sobre las diferencias entre usuarios y taxistas particulares, quienes rompieron las hostilidades el pasado mes de julio, cuando a consecuencia de la debacle económica cubano-venezolana, fue anunciada la reducción del 50% de las asignaciones de combustible al sector estatal (fuente de abasto de diesel barato a los cuentapropistas), provocando la subida de precios del transporte.

Basado en hechos reales

La gente se queja —comenta Julio Cesar— dentro del carro arman tremendos petates. Nos acusan de inconscientes, descarados; vociferan que ojalá nos decomisen los almendrones y otras barbaridades. Yo les pregunto: ¿Por qué no exigen al Gobierno que mejore el transporte público? Si ponen las guaguas cada cinco minutos, vendo el almendrón y me dedico a otra cosa. Y callan. Porque al pasarle la pelota a Hannibal Lecter, el silencio de los carneros se impone. La fórmula no falla.

El Gobierno no pierde ni a las escupidas —asevera— como mínimo por cada jornada hay que echarle 20 CUC al tanque. Luego espantarse 10 horas detrás del timón para sacar la inversión, impuestos, combustibles, arreglos del carro y comprar los féferes, porque manejar almendrones como muchos piensan erróneamente no da para lujos. En materia de lujos el experto es Antonio Castro Soto del Valle y, que yo sepa, ese tipo no es "almendronero".

Al obligar a los almendroneros a serviciarse en los CUPET y habilitar un número telefónico para denunciar a los violadores de la tarifa (10 pesos), las carreras se han partido en dos tramos; por ejemplo: Playa/Coppelia (10 pesos), Coppelia/ Capitolio (10 pesos). Total: 20 pesos. De esta forma los números dan, de lo contrario tendremos que encaramar el cacharro sobre burros.

Según la sociología, "al hombre le gusta comprar en el mercado más barato y vender en el más caro". Clientes y cuentapropistas se comportan de manera normal. El proceder anormal viene del Estado, que por terror-pánico a las aperturas, no negocia fórmulas mutuamente ventajosas para ambos grupos. Solo le importa evitar que los particulares acumulen riqueza.

Gracias a su aparato mediático victimizan al usuario, satanizan a los particulares y luego Papá Estado interviene látigo en mano para meternos en cintura. Sin embargo, el único logro de la medida es que cuentapropistas y usuarios se traten como enemigos. La propaganda sitúa a los boteros en el bando de los abusadores y especuladores, mientras los pasajeros son potenciales chivatos.

Destapando el tanque de combustible

A nivel nacional el diesel solo ha experimentado rebajas quileras. A pesar de la depreciación del crudo en más de un 60% a nivel mundial, todavía el litro se vende a 1,10 CUC en los garajes CUPET. Por ejemplo, la carrera del Vedado/Capitolio tenía el precio de 10 pesos cubanos porque la totalidad de los almendroneros compraban el combustible malversado al 50% del precio oficial.

Nadie se sorprendió con la noticia. El mercado subterráneo de combustibles es de total conocimiento del Estado, que mediante los impuestos recupera las pérdidas.

Paradójicamente, la Mesa Redonda trató, hace algún tiempo, la supuesta creación de una tarjeta magnética para vender combustible subsidiado a los particulares. ¿Pero dónde está? El abandono de esta idea evidencia que al Estado le conviene más el trapicheo y la corrupción que bajar los precios.

Como ejemplos del descontrol sobresalen el gran robo de una cisterna ferroviaria con capacidad para más de 25.000 litros de diesel destinada al SECONS (Ministerio de la Construcción). Hasta la Policía ha sido pillada sacándole gasolina a los patrulleros para vendérsela a particulares. Sin embargo, el Gobierno y la prensa oficial guardan silencio para no destapar los escándalos.

Consciente de que el pueblo es carnero a morirse, el Estado ni bajará los precios del combustible ni sancionará a los miles de ladrones. Simplemente elevará los impuestos para recuperar lo que le roban. Así acaballa al usuario (los ladrones se camuflan entre ellos) que indirectamente paga lo malversado y ahora costea el sobreprecio de la venta estatal de combustible. Es como un círculo vicioso.

El saldo de la reacción oficial ante las quejas de la población fue de al menos 55 almendrones decomisados y un sinnúmero de licencias retiradas. También las calles quedaron desiertas y menos del 50% de los almendrones dejó de circular, ya fuera porque los papeles de los conductores no estuvieran en regla o los carros no aptos técnicamente, demostrándose el alto grado de corrupción de los controladores estatales.

Fuentes oficiales plantean que en todo el país se han emitido más de 7.400 licencias para ejercer labores de transportistas. Otros estiman que al menos 7.000 boteros más ejercían la ocupación sin ese permiso.

Actualmente, muchos de los sin papeles pasan los cursos de recapacitación (Ley 28) para someterse después al examen del somatón, validar las condiciones técnicas del carro y solicitar la autorización. Acelerar los trámites depende del calibre de los sobornos.

Abriendo el maletero

El Estado cobra impuestos, ¿pero a dónde va el dinero?, nos preguntamos los que vemos a diario las calles desbaratadas. Los almendroneros no ganamos para pagar las reparaciones de amortiguadores a causa de los baches.

Si no se esfuman de los mercados, las gomas son vendidas por el Estado a más del 250% del precio razonable (tomando a Goodyear como referencia). Las cooperativas dedicadas a la chapistería cobran más de 700 CUC por arreglos ligeros y pinturas. Y conseguir piezas de repuestos para los motores diesel es una pesadilla.

A los inconvenientes añadimos la corrupción de los funcionarios, controladores y policías, que parecen estar autorizados a machacarnos. En los días próximos a las navidades se apostan en zonas oscuras para evitar las filmaciones de vídeos y, parando taxis amarillos o almendrones, so pretexto de cometer alguna violación, consiguen el aguinaldo para comprar el puerco, la cerveza y el ron de fin de año.

El transporte en La Habana y otras provincias sin los taxistas privados sería caótico. Nuestro trabajo es duro y arriba de eso tenemos que soportar las descargas de los usuarios, que al llegar a sus destinos nos pagan a regañadientes y nos tiran las puertas para fastidiarnos. Algunos colegas se vengan poniéndoles música de reggaetón a todo volumen. A fin de cuentas, todos somos hijos del maltrato.

Prescindir de nuestros servicios crearía un problema mayor. Los almendroneros damos de comer a corruptos y ladrones, o sea, a media Cuba. También puedo asegurar que acumulo las vivencias necesarias para escribir una novela urbana. Algún día lo experimentaré.

A propósito de tu versión de Taxi Driver a la cubana ¿qué pasó con la joven parecida a Jodie Foster que viste en Prado y Neptuno?  

Pues arrimé el carro y la llamé. Ella asomó por la ventanilla para decirme: "El sexo oral cuesta cinco CUC; el intramuscular 20 CUC, y el preservativo hay que pagarlo aparte a cinco CUC". A manera de aperitivo me enseñó un tatuaje pélvico que decía: "Agárrame si puedes". Entonces le pedí una rebaja.

¿Y qué?

Ná, me mandó a la mierda. Y dijo que todos los almendroneros son unos HP. Después tuve que desviarme para el Cardiovascular. A una vieja que vaciló el play desde el asiento trasero le dio una sirimba.

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Comentarios [ 6 ]

Imagen de Anónimo

Este lo q no dice es la verdad.acá del otro lado del charco hay q trabajar muchísimas horas también.

Imagen de Anónimo

Medio broma,medio verdad pero delicioso.

Imagen de Anónimo

Ahora el calificativo almendrón se aplica acualquier marca o modelo de carro de ese año?,cuando sali de Cuba a mediado de los 80s solo se aplicaba a los modelos Dodge y Plymouth del 48,el modelo de la foto es un Chevrolet del 48.Anónimo 14:20 muy acertado tu comentario mas de 57 años con lo mismo no refleja otra cosa.

Imagen de Anónimo

El autor ha hecho una afirmacion que de tanto saberse, se pasa por alto. Y es que al regimen castrista le conviene la corrupcion porque son ellos los corruptos mayores y saben que la poblacion no es tonta por lo que aplican la muy conocida consigna de "tiburon se bana, pero salpica". Por otro lado, es medio de chantaje: Te dejo robar una bandeja de pollo..pero no hables mal de nosotros porque te tenemos fichado y si haces declaraciones "contrarrevolucionarios" tenemos prueba de que eres un "delincuente" no nos importa que no tengas nada que darle de comer a tu hijo, portate bien e incluso te podemos regalar una javita con 2 lbs de carne puerco y un poco de arroz. Los Catros saben perfectamente  que no pueden excederse en eso de apretar el cinturon, pues el hambre es una mala consejera y es cuando pueden suceder protestas callejeras... Razones mas que suficientes para hacerse de la vista gorda siempre y cuando ellos sigan con el mazo en la mano..

Imagen de Anónimo

la solucion de sus problemas los almendrones la tienen en sus manos, unanse todos a nivel nacional y no salgan todos una semana a trabajar pero empiecen el paro despues de almuerzo cuando ya la gente comienza a regresar a sus casas y veran como se tranca el domino completo, asi de facil

Imagen de Anónimo

Booooooooommmb....!!!