Lunes, 29 de Mayo de 2017
20:18 CEST.
Historia

Patria y Libertad, ¡arre!

Un carro de bomberos es la atracción principal del Museo Histórico de Sagua la Grande. La monumentalidad del carromato parece opuesta a la dimensión del incendio. Solo un fuego pequeño —una llamita— pudo apagar semejante carroza. Lenta, pesada, anclada al asfalto por un depósito de agua ni siquiera grande, supongo que siempre llegaba a un destino calcinado.

La boca del tanque dice Tivolí, porque entonces todo tenía nombre. Y la bomba recibió dictado de cerveza. Una cervecería regaló el carro a la ciudad de reputación de incendiaria. Cada día ardía una tabla y la bomba traqueteaba —Tivolí, Tivolí—, como si cargara cerveza en lugar de agua.

Estos eventos quieren ordenarse como la alegoría de algo: un carromato de incendios que no apaga nada, un inmenso tonel con etiqueta de cerveza que si pudiera rodaría hasta un bar. 

Para una vieja —pleonasmo de la vetustez: senectud y museo— la carroza posee rango de reliquia familiar.

"Mi abuelo, José Castillo Mención, era jefe de bomberos", así prueba el parentesco con el carromato. "Nunca vi rodar la bomba. Pero una tía me dijo los nombres de las yeguas que la halaban: Patria y Libertad".

Y tenían que ser dos yeguas. En Cuba la yegua, cuando cabalga como metáfora, es una categoría despectiva.

"¡Arre, yegua!", ordena Castillo Mención, a la vista de un incendio. Las bestias se apuran. Se derrama un sorbo de agua que no beberá aquel horno de la esquina. "¡Arre, yegua!",  el cuerpo de bomberos necesita otro pecho, otras ancas, otras crines. Un par de yeguas comunes no nos salvará.

El evento ya se ha ordenado como alegoría: el carro de la República —aquella, esta, la única—, se aproxima al siniestro. Arde una choza. Tiran dos percheronas cojas, Patria y Libertad. Tiran mejor que Patria o Muerte, porque esas no saben halar juntas. Una u otra. Las (des)conecta una disyunción. Tampoco nadie unciría a la yegua llamada Muerte, menos para sofocar una candela. La alegoría que sugiere la vieja adquiere brillo de monedita: Patria y Libertad.

"Eran bellas, muy fuertes", la nieta del jefe se confía a la robustez de las yeguas.

Había que serlo para conducir esa agua hasta el infierno.  

Comentarios [ 3 ]

Imagen de Plutarco Cuero

Yo pensaba que las yeguas se llamaban Pamela y QTS ...

Imagen de Anónimo

Excelente metáfora ! Lo disfruté mucho. Gracias.

Imagen de Anónimo

Ah, el museo José Luis Robau López, al lado de hotel telégrafo. Sagua ha caído muy bajo. Saludos de un sagüero  que vive en Ciudad de México.