Domingo, 22 de Octubre de 2017
02:28 CEST.
SOCIEDAD

Las mujeres conquistan el mundo masculino del tatuaje en Cuba

La tatuadora Ana Lyem Lara estira con una mano la delicada piel del brazo de su cliente y con la otra termina de grabar un cuchillo adornado con cuatro iniciales. "Este es su primer tatuaje", dice sobre el joven acostado en una camilla recubierta con nailon esterilizado y desechable.

"Muchos clientes dicen que las mujeres son más tranquilas y les transmiten paz porque las personas se ponen nerviosas cuando vienen a tatuarse, y más si es la primera vez", explicó a Inter Press Service (IPS Cuba) la tatuadora, de 32 años, que trabaja a tiempo completo en este arte corporal en su estudio Zenit, ubicado en una playa del oeste habanero.

A diferencia del pasado, más mujeres como ella apuestan a este arte dominado por los hombres y abren estudios caseros, aunque este tipo de emprendimiento, con un lado creativo y otro lucrativo, carece de vías legales en la Isla.

Cámaras fotográficas, pipas y otros objetos antiguos, conforman la original decoración que escogieron para su hogar Lara y Alberto Ferrer, quien a sus 29 años funge como productor del estudio. La tarea de Ferrer no resulta fácil porque las tintas, agujas, vaselina y demás insumos deben ser comprados fuera de Cuba.

La pareja climatizó una habitación, donde colocó una camilla, la máquina de tatuar importada y la silla giratoria para la artista.

Discriminación nunca ha sentido, "todo lo contrario, la gente siente que, como mujer, es más cuidadosa con la higiene", contó la joven, que lleva casi cuatro años "picando", como se le dice en Cuba a la acción de grabar permanentemente la piel con aguijonazos de tinta.

Lara, graduada de arquitectura y aficionada al dibujo desde la infancia, es conocida en el gremio como la tatuadora más establecida de la capital.

"Ha habido varias mujeres antes, pero no han sido muchas ni constantes", explicó. "Las razones de que hayan sido tan inestables" no las conoce, pero no cree que "fuera a causa de la maternidad o la familia porque muchas eran jóvenes", valoró.

Ahora son más y eso que apenas conocen a las de provincia, continuó la artista. La joven enseña gratis "a dos muchachas que tienen aptitudes", amplió sobre sus dos alumnas, de 22 y 25 años.

"Hoy todo el mundo se tatúa, con dibujos más grandes y en lugares más visibles, ya no está censurado y estigmatizado en la sociedad cubana", estimó Lara, que prefiere el estilo clásico (en blanco y negro) y las acuarelas (que imita ese tipo de pintura), siempre con un toque propio en los diseños.

Observa que a su estudio acuden personas de todas las edades, pero la mayoría suelen ser jóvenes, en proporciones similares de hombres y mujeres. "Solo los estudiantes, médicos y trabajadores de la gastronomía tienen cuidado a la hora de escoger el lugar para tatuarse", detalló.

Limbo legal

Al estar en un limbo legal y solo ser registrados por la Asociación Hermanos Saíz, que reúne a creadores de hasta 35 años de edad que cumplan con requisitos establecidos, se desconoce la cantidad exacta de personas dedicadas al tatuaje en las 15 provincias cubanas.

En la Isla, de economía controlada por el Estado, crecen los sectores en que se permite y regula la llamada actividad por cuenta propia (privada) en diferentes formas. También operan con altas y bajas otras actividades dentro de la llamada economía informal o no regulada, como son los estudios del arte corporal.

Los precios por tatuaje en Cuba van del equivalente a cinco dólares hasta 300 dólares, un monto este prohibitivo para la mayoría de la población que es empleada por el Estado y percibe como promedio 24 dólares mensuales. Los tatuadores reconocidos pueden ganar hasta 100 dólares diarios con su arte.

"Es más reciente que haya varias mujeres y sean más visibles", valoró Amanda Laurent Santana, de 26 años, que "pica" en su habitación desde hace casi tres años. Trabaja "en condiciones básicas pero con mucha higiene", según detalló la joven, quien se adentró en este mundo cuando tenía 13 años y su padre consintió su primer tatuaje.

La máquina que usa y todas las cosas las "fue comprando poco a poco mediante familiares que viven fuera", detalló. Aclaró que todavía está en proceso de aprendizaje y que solo tatúa "a personas conocidas o con referencia" y que "incluso así resulta rentable".

Cuando las autoridades lo permitan, quiere abrir un estudio profesional exclusivo de artistas mujeres.

No quiere irse para otro país, quiere poder desenvolverse aquí y "formar parte de la historia del tatuaje en Cuba", confesó Santana, que bajó el ritmo de trabajo porque tiene cinco meses de embarazo.

Una foto de ella, donde muestra los coloridos dibujos de flores y otros motivos sobre su blanca piel, cuelga entre seis piezas de mujeres tatuadas que conforman la primera serie de la fotógrafa Doralys Noa, expuesta en la cafetería privada Cuba Libro, en el céntrico barrio habanero del Vedado.

Quiso romper con los prejuicios que existen hacia las mujeres tatuadas, "aunque es un problema de generaciones mayores", apuntó Noa, de 23 años.

"Las mujeres están en poses muy femeninas" y para lograrlo utilizó "un estilo 'vintage' (antiguo) para mostrar que es una cuestión de época", concluyó.

Más en la región

Nombres de mujeres latinoamericanas llegan a las listas de las mejores en el arte de grabar dibujos en la piel de la gente.

Destacan por su trabajo las colombianas Leidy Vargas, con obras delicadas de estilo acuarela; Caro Cortés, por sus tatuajes de motivos naturales muy coloridos; Karolina Bebop, con un sello muy personal; o Stephania Cuervo, que logra un color y líneas perfectas.

De México, sobresale la obra de Nancy Jehagi, que mezcla el puntillismo con un estilo con esténcil (plantilla); Nancy Abraham, de piezas con muchos colores; y Alejandra Hernández, que une de manera propia los estilos esténcil y acuarela.

Las cubanas Lara y Santana, junto a Carmen García, una artista que desde hace diez años se dedica por temporadas al tatuaje, protagonizaron el documental La piel como lienzo (2015). La cinta fue realizada de forma independiente por Naty Gabriela González y Yaima Pardo, que abordaron por vez primera la vida de las tatuadoras en un audiovisual.

Según declaró Pardo a IPS les "interesaba visibilizar a estas mujeres empoderadas, que hacen lo que les gusta y luchan por un espacio propio". Igualmente querían "hablar de emprendimientos que no estuvieran legalizados en Cuba", resaltó.

"Hay muchas mujeres que están tatuando y pudieran ser más si rompen con el tabú de que es un oficio para hombres", acotó González. "Muchas otras se sumarían si la actividad fuera legal como en todo el mundo y con insumos a la mano", valoró.

Especialistas indican que tatuar en Cuba cae en el marco de lo alegal, un término que define asuntos obviados por la legislación vigente.

Inspecciones y decomisos

En mayo de 2015, inspectores estatales visitaron una docena de estudios en La Habana y otros en varias provincias. A algunos hasta les decomisaron sus implementos.

Tanto los artistas afectados como los que no, se reunieron y contrataron un abogado en busca de alguna solución. Pasado un tiempo las autoridades les permitieron reabrir.

Pero siguen "vulnerables", aseguró el veterano Che Alejandro Pando, de 43 años, una referencia obligada en el tatuaje cubano. "Aunque hay varias opiniones, todos quieren una vía legal para sacar una licencia que incluya la parte sanitaria y comercial, y poder pagar impuestos. Y muchos quieren ser reconocidos como artistas", explicó a IPS.

En la turística Habana Vieja, el Estudio-Galería de Arte Corporal La Marca, una idea del artista Leo Canosa, busca desde 2015 una manera para legalizarse como un espacio de arte dérmico y trabajo comunitario.

'La piel como lienzo', ser tatuadora en Cuba

Un documental de Naty Gabriela González Calderón y Yaima Pardo La Red que presenta a tres jóvenes cubanas que se dedican a tatuar en la Isla.

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Comentarios [ 7 ]

Imagen de Amadeus

La verad que cuando se quiere montarle una teoría a cualquier cosa, lo único que hay que tener es verborrea. LO que hace toda esta gente, no sólo los cubanos, aclaro, sino en todo el mundo es calcar un dibujo prehecho sobre la piel, el resto es habilidad. Nada de arte.Arte en realidad son los tatuajes de los maories y los polinesios, sin dibujitos de catálogo, sino improvisación total

Imagen de Anónimo

¿Alguien me puede aclarar si lo que sale en el minuto 8:37 es una consorte o un consortón?

Imagen de Anónimo

Coincido, una vez más, con Amadeus. Eso de tatuarse es un ASCO.

Imagen de Amadeus

El tatuaje se ha puesto de moda porque hay una industria detrás que los apoya. Ya el tatuaje dejó de ser aquel misterio de marineros, presidiarios y putas de Borneo.  Hoy precisamente una vieja vienesa,  panadera de mi barrio, llevaba uno con el Che en el hombro, al parecer nuevo, porque nunca antes se lo había visto. Ya es de plaga.Para mi no hay nada más erótico que una piel impoluta. No me imagino acostándome con una de eses niñas que está cubierta de pies a cabeza con grafitis y dibujos fantásticos. Es como templar con la pared de un urinario público.

Imagen de Anónimo

Estos personajes son "artustas" ?????!!!!!!!wow!!!!Que falta de respeto al arte garabatearse el cuerpo.Solavaya!

Imagen de Anónimo

jejejeje. Tremendo!!!Dicen los locos, delincuentes y la escoria social, " que el tatuaje es arte". Del mismo modo que los taurinos llaman arte, el criminal sacrificio al que someten al toro.Como dijo alguien antes: En Cuba, el tatuaje siempre fue cosa de delincuentes. 

Imagen de Anónimo

Tatuarce, al menos en Cuba, ha sido siempre cosa de delincuentes y jente baja.