Martes, 12 de Diciembre de 2017
16:14 CET.
Opinión

Los cubanos internados en la Selva del Darién encarnan un último episodio de desidia y manipulación política

Un amigo que anda por Canadá desde hace años me contaba que al principio, cuando la nieve y la nostalgia lo encerraban en su apartamento por días, usaba un remedio infalible para romper la clausura: llamaba a la embajada cubana. Siempre le salía al teléfono una voz gruesa, desagradable, que vociferaba: "¡ordene!". Entonces mi amigo recordaba sus años en el ejército, a algún militar reciclado como civil gruñendo "¡ordene!", sonreía, miraba por la ventana, y una vez más se alegraba de ver tanta nieve entre su apartamento canadiense y la Isla.

No hay una explicación coherente, sana, para el rencor y el maltrato de un gobierno a sus emigrantes por razones ideológicas, políticas. Fue muy común en los países comunistas del Este. Y también en las dictaduras de derecha, sobre todo las latinoamericanas; aquella sádica advertencia de que quien entraba sin permiso al país no salía vivo de él. En tales regímenes quienes se van adquieren de inmediato el título de apátridas, gusanos, cucarachas, escuálidos y otros epítetos. Se les permite el regreso, casi siempre temporal —porque jamás volverán a ser confiables—, a quienes crean asociaciones pro-gubernamentales, trabajan directa o indirectamente para los servicios de inteligencia o terminan abdicando en público de su ideario político.

Con frecuencia los gobiernos de talante totalitario se escudan en asuntos de seguridad para prohibir el reingreso de los compatriotas. Llevan algo de razón; son tan rechazados por quienes viven fuera y también por los de adentro, que una sola chispa podría encender la mecha. Carentes de la legitimidad del voto, esos regímenes deben cuidarse de aquellos que han experimentado la libertad y la responsabilidad ciudadana de poner y quitar a sus servidores.

Pero no solo es el detalle de la seguridad lo que explica tanto resentimiento hacia quienes se marchan por razones políticas. En tales sistemas, donde todos pueden ser "desleales" hasta demostrar lo contrario, prevalece la verticalidad del mando al estilo militar. Irse, emigrar, es sinónimo de deserción, de traición a la tropa, de huida en medio del combate. Y si a esos individuos se les fusila en la guerra, en la paz se les ignora, se les convierte en no-personas, se les borra de los registros culturales, deportivos y científicos. Los emigrantes desafectos al régimen se tornan invisibles, impronunciables sus nombres; no importa cuánto hayan aportado a la sociedad.

El caso cubano

En el caso cubano, los emigrantes han tenido que pagar un precio muy alto por la osadía de vivir fuera de la Isla, sobre todo si no colaboran con el Gobierno o han expresado ideas diferentes, aun de forma pacífica. Incluso, cual ciudadanos-soldados, para emigrar de la isla-tropa han tenido que ganarse el "derecho". Unos cortando caña, otros en la construcción, y los más favorecidos esperando la llamada "carta de liberación", un documento que, a discreción de un ministro,  puede darles la vida o la muerte al emigrante y su familia.

Todo esto explica en parte la tragedia de esta emigración masiva nacional a través de América. Muchos cubanos se han lanzado en una empresa casi suicida sin entender que para el Gobierno de su país dejaron de ser un problema, y que no le disgustaría verlos fracasar, de regreso al redil insular. Quienes viran hacia la Isla llevaran el mensaje implícito: dentro de la Isla todo, fuera de ella, nada.

El Gobierno norteamericano es también responsable de la desventura de tantos cubanos. Aun cuando la causa de la emigración masiva no son las leyes norteamericanas sino la situación en que viven millones de personas, la llamada ley de pies secos/pies mojados es un estímulo a una caminata que es una inmolación a través de la selva. Por otro lado, la Ley de Ajuste ha sido desvirtuada y manejada al antojo de los políticos. Es curioso como los gobiernos demócratas han estado detrás de cada migración cubana en Camarioca, Mariel, Guantánamo y ahora en Centroamérica. Juegan con cartas marcadas; son los "buenos" de la película, dicen tener los brazos abiertos y recibir a todos los cubanos, y cuando se complica el dominó  culpan a los "duros" republicanos.

El régimen insular conoce perfectamente ese juego hipócrita. Y también juega el suyo. Dice querer derribar las leyes que favorecen a los cubanos desafectos —rédito político— pero al mismo tiempo desea su rápida inserción en la sociedad norteamericana a través de la residencia expedita, lo cual garantiza miles de millones de dólares sin impuestos ni sacrificios adicionales —rédito económico.

A la tragedia humanitaria de esta última emigración masiva todavía le quedan algunos capítulos. Nadie parece tener interés en resolverla. Probablemente casi nadie pueda. Lo peor es que todos se acusan mutuamente sin que nadie asuma la cuota de responsabilidad que le toca. Desgraciadamente, los cubanos internados en la Selva del Darién encarnan el último episodio de tanta desidia y manipulación política.

Da pena verlos gritar "!queremos seguir!", como si a los norteamericanos le interesaran, y estuvieran esperándolos con los brazos abiertos cual héroes desafiantes del comunismo tropical. Duele verlos pedir ayuda a gobiernos y pueblos que los rechazan, porque la propaganda del régimen ha sido efectiva etiquetándolos de "gusanos" y delincuentes. Es preocupante saber que si regresan a Cuba, además de no tener ya casi nada, no se les perdonará semejante desacato.

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Comentarios [ 5 ]

Imagen de Anónimo

Padre Ignacio @23:18 - Sus palabras encierran una verdad que muchos no quieren aceptar y otros tratan de que no se divulgue. La realidad es que esos que gritan "queremos seguir", al cabo del año comienzan a viajar con frecuencia al lugar donde dicen "temer por su seguridad". Así las cosas, muchos dudan en brindar ayuda a los que irresponsablemente salieron de Cuba con la idea de que tenían que recibir ayuda de a porque sí, y que no admiten otro destino para su viaje que no sea USA. Es lamentable, pero es la dura realidad.

Imagen de padre Ignacio

Todo el mundo insiste en escribir solo hasta la mitad del cuento, pues la experiencia nos demuestra que las tribulaciones de estos cubanos no terminan cuando llegan a EU. Una vez aqui empieza "la lucha" para conseguir el pasaporte cubano, para ir de visita a Cuaaa....ya no saben decir Cuba, a ver a la pura, etc. Regresan a donde les estaban pateando el oricagua hasta el ultimo dia que se tiraron para la manigua centroamericana, asi las cosas nadie se debe rasgar las vestiduras porque los politicos gringos tiren el tema de Cuba a mondongo.El cubano de hoy ha perdido el miedo al ridiculo y en vez de andar por este mundo de Dios, con el rabo entre las patas les da por gritar, formar alborotos y follones, sobre todo fuera de los predios del mayoralato de Biran. Las palabras claves son los gritos de  "Queremos seguir" lo cual los delata como inmigrantes economicos, pues en Colombia, Ecuador, Panama, etc hay libertad, incluyendo la de doblar el lomo. 

Imagen de Anónimo

Me imagino que Ud. sabe que la verdadera tragedia humanitaria de la emigración cubana no radica en que hasta la fecha se hallan ido cientos y cientos de miles de compatriotas en todas direcciones posible, porque en definitiva el que se va, llega y planta, lucha, prospera y levanta una familia de la nada, solo con su morriña a cuesta, gracias a dios, están vivos.  Abrigo la esperanza que Ud. comprenda que ningún gobierno que allá recibido  a emigrantes cubanos dispuestos a integrarse y trabajar, permitiéndoles que hagan con sus vidas los que les salga de sus más recónditos adentros siempre que no molesten a los demás, puedan ser responsables de su desventuras, o que las leyes que beneficien a unos emigrados sojuzgados  y vilmente estabulados por sus gobernantes (aunque sean dictadas con otros fines o beneficien a sectores políticos interesados) sea la causa de su martirio. Con todo el respeto que su opinión me merece, creo que en ese pequeño renglón donde acusa al paraíso de ser el causante de que la gente muera por tratar de escapar del infierno, su musa le dio por “coger un diez” en ese párrafo y regresar para los siguientes. QUINCE 

Imagen de Anónimo

Sr. Almagro comenzamos a leer su artículo con interés, en primer lugar porque su título sugiere un tema humanitario que al parecer solo preocupa al país anfitrión involuntario y momentáneo del paso de un tropel de nómadas cubanos que lo único que quieren es que los dejen “seguir echando”, por sus propios medios, hasta la “tierra prometida por amigos y parientes”. Hay muchas preguntas sin  una debida respuesta: ¿Qué los hace emigrar en busca de libertad (tengo mis dudas) y no quedarse a luchar por ella? ¿Quién estimula realmente la desbandada migratoria periódica?, ¿A quiénes conviene o que fines persigue todo este jaleo en Centroamérica?. El gobierno cubano sabe cuántos se van (incluso cuantos potencialmente se quieren ir y tienen recursos para hacerlo), por qué y para que se van, así como tienen conocimiento exacto del rollo que van a armar, saben también que el cuento del “ajuste”, “el patas secas o empapadas” y el “bloqueo”, solo se lo creen los tontos útiles y los “creyentes interesados” tanto diestros como siniestros, sin embargo sigue haciéndose “La gatica María Ramos”, ¿Por qué?. .... QUINCE

Imagen de Plutarco Cuero

Gracias al pacto de la yegua y ØbaNaH ...