Viernes, 24 de Marzo de 2017
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La Habana: por los municipios

Santoral, generales, frutas y pensadores

Jesús del Monte ya existía a mediados del siglo XVII, siendo entonces un caserío independiente en la calzada de igual nombre, que conducía a Santiago de las Vegas y Bejucal, sin estar unido a la ciudad.

En estos terrenos existió el ingenio azucarero San Francisco de Paula, vegas de tabaco junto a los arroyos de Agua Dulce y Maboa y una parroquia ubicada en la Loma de La Luz, comenzada a construir en 1695, que recibió el nombre de El Buen Pastor de Jesús del Monte.

Sus moradores se dedicaban principalmente a la elaboración y venta de sombreros de guano y de yarey, así como a ayudar en el tránsito de viajeros, carretas y arrierías por la calzada. Jesús del Monte fue escenario de tres sublevaciones de vegueros contra "el estanco del tabaco", implantado por el rey Felipe V el 11 de abril de 1717, mediante el cual el Gobierno sería el comprador de la hoja, al precio y en las cantidades que deseara, a través de la Real Factoría.

La primera de esas sublevaciones se produjo el 21 de agosto del mismo año y le costó el cargo al Gobernador; la segunda, en agosto de 1720; y la tercera, en febrero de 1723, que es la más conocida, pues tuvo como trágico desenlace el fusilamiento de 11 sublevados, cuyos cuerpos fueron colgados en los árboles de Jesús del Monte, y permanecieron durante tres días como escarmiento.

En 1756 Jesús del Monte fue declarado cabeza de partido rural, y en 1820 municipio, condición que perdería tres años después.  Su auge inicial estuvo relacionado con la pureza de su aire y la belleza de su paisaje, que motivaron que algunas familias pudientes establecieran allí sus casas y quintas de recreo, disputándole en 1863 a El Cerro y a Puentes Grandes la animación y la concurrencia de las temporadas de verano. Sin embargo, esto duraría poco y Jesús del Monte nunca logró suplantar a esas localidades como barrio elegante, papel que posteriormente correspondió a El Vedado.

Con el paso de los años, Jesús del Monte se desarrolló y creció y, conjuntamente con su población de ingresos escasos  y viviendas humildes, surgió una clase media cada vez más rica, progresista y amante de las comodidades, edificándose viviendas hermosas y confortables. En 1976, con la nueva división político-administrativa implantada, recuperó su condición de municipio, aunque perdió algunos repartos que pasaron a formar parte de los municipios Arroyo Naranjo y Boyeros. Su nombre fue el mismo que en 1918 se le había dado a la calzada: Diez de Octubre, en recordación del comienzo de la guerra por la independencia en 1868.

Incluye los repartos La Floresta, Loma de Chaple, Mendoza, Sevillano, La Víbora, Lawton, Ampliación de Lawton, Lawton-Batista, Jesús del Monte, Asunción, Luyanó y Santos Suárez. Se encuentra enclavado entre Agua Dulce, Vía Blanca, Calzada de Vento, Vía Central y Río Luyanó.

Sus calzadas, avenidas y calles principales son las calzadas de Diez de Octubre (Jesús del Monte), Luyanó y Concha, las avenidas de Santa Catalina, Porvenir y Acosta y las calles Santa Emilia, San Indalecio, Santos Suárez, San Leonardo, San Mariano, San Francisco, San Luis, San Benigno, Lacret, Juan Bruno Zayas, Juan Delgado, Mayía Rodríguez, Rabí, Tamarindo, Cocos, Melones, Zapote, Mangos, José Antonio Saco, Poey, Luz y Caballero, Heredia y otras. Sus nombres agotan el santoral, recorren el generalato mambí, se deleitan en las frutas tropicales y recuerdan a quienes nos enseñaron a pensar.

Con excepción de la parroquia de Jesús del Monte, la mayoría de sus construcciones corresponden a la etapa republicana. Entre ellas se encuentran las magníficas viviendas edificadas en la Loma del Mazo, la Loma de la Luz y en algunas calzadas, calles y avenidas, como la denominada Casa de los Párraga y la de Dámaso Gutiérrez, así como puentes, parques y construcciones dedicadas a centros de salud, colegios  y establecimientos comerciales.

Sus puentes principales, algunos ya desaparecidos, son el de Agua Dulce, el de Maboa, el de Concha, el de Pastrana, el de Cristina, el de Mayito, el de María Ayala y el de Alcoy. Sus parques más conocidos: Santa Emilia, Mendoza, Lawton, Felipe Poey, Emilia de Córdova y Manuel de la Cruz (antiguo de la Iglesia). Sus cines: Florida, Moderno, Dora, Atlas, Luyanó, Norma, Apolo, Tosca, Alameda, Gran Cinema, Santa Catalina, Mara, Erie, Fénix, Los Angeles, Mónaco, San Miguel, Marina, Santos Suárez y Victoria.

Entre sus hospitales y clínicas: las Quintas La Benéfica e Hijas de Galicia, las clínicas Nuestra Señora de Lourdes (en la que fuera la Casa de los Párraga), hoy Casa de la Cultura del municipio, la Cooperativa Médica (antigua Casuso), El Sol, Acción Médica (hoy Policlínico-Hospital Santos Suárez), Gema, Santa Clara, Pasteur (hoy policlínico), el Centro Médico de Santos Suárez, Santa Isabel (hoy Policlínico Turcios Lima), San Luis y San Francisco.

Entre sus colegios: el Instituto de Segunda Enseñanza de La Víbora, el Instituto Edison, el colegio de los Hermanos Maristas, el de los Padres Escolapios, el de Nuestra Señora de Lourdes, Villa Marista (hoy Seguridad del Estado) y el de Nuestra Señora del Pilar, entre otros.

Sus iglesias principales: la de Jesús del Monte, la de los Padres Pasionistas, Nuestra Señora de la Guarda, la parroquia de San Francisco de Paula, Santa Lucía y San Juan Bosco.

Entre sus restaurantes, cafeterías, tiendas y otros establecimientos se destacaban La Flor de Tamarindo, Los Castellanos, el bodegón, la panadería y la dulcería de Toyo, el café Apolo, la dulcería Tosca, la panadería La Marina, los cafés Noche y Día, Central, El Recreo, El Récord, El Asia, El Cuchillo, El Crucero y Las Terrazas de la Víbora, los Almacenes Brito, Klees, América, Bazar Boston, Bazar Lacret, Casa Ana, El Cañón, El Relámpago y otros.

Entre sus principales instalaciones industriales se encontraban las Industrias Ferro S.A., fabricantes de las conservas Conchita; la Maderera Pérez y Hnos. S.A.; la Fábrica Nacional de Pinturas S.A., fabricantes de la marca Glidden;  la Fundición Luyanó; los Talleres de los Ferrocarriles; la Compañía Empacadora Cooperativa Cubana S.A. (el segundo mayor matadero de La Habana); la American Steel Corporation of Cuba; la Cuban Air Products Corporation, productores de oxigeno y acetileno; las fábricas de galletas Balear, La Única y Siré; los laboratorios Giol y Lex; la Fábrica de Acumuladores Laso; las Industrias Siporex S.A.; la Compañía Ganadera y Empacadora S.A., fabricantes de embutidos y otros derivados;  la Sin Rival, fabricante de pastas alimenticias; Mosaicos Crespo S.A.; Oriente Industrial y Comercial (el mayor matadero de La Habana), con las marcas Capitolio y RF; The Sherwin Williams Company of Cuba, fabricantes de pinturas y barnices; Víveres S.A., fabricantes del aceite Oliveite, y otras.

La mayoría de las obras existentes en el municipio fueron ejecutadas por arquitectos e ingenieros independientes o formando parte de las múltiples firmas constructoras existentes entonces, como Max Borges e Hijos, Arellano y Batista, Arroyo y Menéndez, Constructora Emilio Cosculluela S.A., Compañía Constructora Helvetia S.A. y otras. 

El municipio Diez de Octubre ha padecido el abandono y la indiferencia de las autoridades, depauperándose en forma acelerada. La mayoría de los cines y establecimientos nombrados ya no existen por derrumbes y, en otros casos, sus locales han sido transformados, dedicándose a otros fines. También, algunas de sus calzadas y avenidas se encuentran en mal estado, siendo aún peor la situación de sus calles, muchas de ellas prácticamente intransitables.

Es el  municipio más poblado de la ciudad, con alto índice de hacinamiento en viviendas convertidas en cuarterías (ciudadelas), donde residen varias familias. Las calles tranquilas, sombreadas, con viviendas silenciosas de jardines, portales y patios, que cobraban vida al regreso de los estudiantes de los colegios en horas de la tarde, pertenecen al pasado. Incluso su espina dorsal, la Calzada de Jesús del Monte, desprovista de la mayoría de los comercios que la hicieron importante, languidece llena de baches, aguas albañales y suciedad.

Esta situación ha influido negativamente en todo el entorno urbano y, los que otrora fueran repartos agradables, han perdido muchos de los atractivos que los caracterizaban.           

Comentarios [ 9 ]

Imagen de Anónimo

Una vez mas se acerta la destruccion que los Castros y sus lacayos han traido a nuestra querida patria.  El final de esta pesadilla es invevitable, la dictadura castrista terminara.

Imagen de Anónimo

Por esa callecita paralela a la Calzada de 10 de Octubre, muy empinada, se subia de la calle Mango a la Iglesia de Jesus del Monte donde oficiaba muchos años atras el padre Gasolina, apodo en parte de cariño pues fue muy bondadoso con esos mismo vecinos ayudandolos con los recursos de la parroquia.

El padre empinaba el codo y antes/despues de los bautizos se reunia con los adultos y hacia cuentos de tono un poco subido.

Esa imagen de deterioro y abandono es la misma de antes de la ROBO-LUCION que tanto prometio pero donde aun persisten y se agravan las miserias materiales y humanas y donde otras muchas construcciones solidas antes del 59 han sucumbido a tanta barbacoa y abandono de casi 60 años haciendolo todo lo peor posible ademas de tanto asesinato los cuales no salen en las fotos como los miles de fusilados y para muestra el hundimiento del remolcador "13 de Marzo"

Antes de tanto horror podian cambiarse algunas tablas, comprar papel de techo, puntillas, planchas de aluminio y saciar el hambre comiendose una frita por solo 7 centavos o 10 centavos de picadillo y un poco de arroz para alimentar a la familia. Gente muy humilde y sin otros recursos, hombres o mujeres, sacaban una carretilla con un saco de naranjas y las vendian peladas y picadas a los transeuntes en cualquier barrio y al final del dia llevaban unas pesetas para la casa. Los muchachos sacaban pulpas de tamarindo o cucuruchos de mani y la ganancia era para el cine de los muchos.

Imagen de César Rodríguez

Soy un habanero viejo y por ende bastante conocedor de toda la Habana, pero 10 de Octubre ocupa la mitad de mi vida o mas. Mi segunda esposa, madre de dos de mis hijos vivia justo al lado del cine Erie, en la esquina estaba el matadero RF, su padre trabajo decadas en  la Sherwing William. Todo me es tristemente familiar. La foto que encabeza el articulo me produjo una sensacion de alegria de lo conozco y de pena por lo depauperado y abandonado. Al gobierno secuestrador de Cuba le importa un bledo que se destruya todo y que todos lo cubanos mueran. Me van a decir que es por culpa del imperialismo.

Imagen de Anónimo

Una pena ! Conocía esa zona a pesar de no ser de ese barrio, porque tenía familiares en Santa Ctalina y José Antonio Saco. Pude ver la progresiva degradación de ese barrio hata que me fuí de Cuba en 1989. Una verdadera lástima. Mis familiares, que eran de una clase media tirando a baja, pero vivían normalmente antes de 1959, terminaron casi como indigentes. No quiero ni recordar eso. 

Imagen de Anónimo

Muy buen articulo, cuando fui a Cuba hace mas de 15 an`os el barrio de \Lawton estaba completamente destruido, las casas derrumbadas, edificio sin escaleras, la gente sin agua, la verdad que lo que vi fue un desastre de ciudad despues de una guerra, Gracias a los Castro.

Imagen de manuel hernandez

estupendo articulo, naci en esa zona,LA DIAPORA

Imagen de Anónimo

estupendo articulo,nací en esa zona 

Imagen de Anónimo
Imagen de Anónimo

Exclente artículo, qué lástima da la Cuba de hoy.