Lunes, 18 de Diciembre de 2017
17:28 CET.
Opinión

Y después de las banderas, ¿qué?

Cuba está lejos de ser la potencia médica que un día Fidel Castro anunció. Y todavía más distante de cumplir con el artículo 3 de la Constitución: "En la República de Cuba la soberanía reside en el pueblo".

El pasado lunes 21 de julio, a un año de la reapertura de relaciones con EEUU, un grupo de personas aguardaba desde la madrugada por turnos de servicios médicos en el policlínico de Puerto Padre. Contaban el número de presentes para conocer sus posibilidades, porque en el caso de ultrasonidos, como aseguró uno de ellos, nada más eran diez turnos.

Una mujer residente en una zona rural apenas había dormido esa noche. Antes de llegar a la cola por un turno para ultrasonidos de mamas, había estado ya a las cuatro de las mañanas en Epidemiología por un tubo de ensayo para un análisis de cultivo que le indicara su médico.

"Allí también la gente amanece haciendo cola", dijo.

Pero ella, que había tenido éxito con aquel recipiente para su análisis, iba ahora al fracaso con lo de su ultrasonido.

"No hay turnos para ultrasonidos", anunció la empleada cuando llegó con sus carpetas.

"¡¿Cómo que no hay turnos?!", exclamó la mujer.

"No, no se están haciendo ultrasonidos de partes blandas por dificultades con el equipo", explicó la empleada, mientras la cola de mujeres, quizás algunas incubando tumores cancerígenos, se deshacía.

Presencié esta escena de personas enfermas buscando infructuosamente asistencia médica y, bajando a la calle, comenté: "De este mismo modo he visto gente que inútilmente busca pan o huevos o hace colas por un poco de pollo o unos plátanos rebajados de precio".

"Y en esos casos los necesitados no solo son enfermos, también son los médicos y las enfermeras, el pueblo todo que no tiene los privilegios de los dirigentes, que usan la patria, el escudo y la bandera como tarjetas de crédito", dijo alguien con bata blanca a mi lado, haciéndome recordar al canciller Bruno Rodríguez Parrilla con su mención de la bandera.

"La bandera que honramos a la entrada de esta sala es la misma que aquí fue arriada hace 54 años, conservada celosamente en la Florida por una familia de libertadores y luego por el museo de nuestra ciudad oriental de Las Tunas, como anticipación de que este día tendría que llegar", dijo Rodríguez Parrilla en la reapertura de la Embajada de Cuba en Washington el 20 de julio de 2015.

Un historiador confirmó: "Como una paradoja histórica en esta época de aldea global, la bandera había sido donada por un cubanoamericano, descendiente del general mambí oriundo de Las Tunas Vicente García, a quien se le habían imputado actitudes 'regionalistas' durante la Guerra de los Diez Años".

En esa tarde de hace un año, en conferencia de prensa a propósito del restablecimiento de las relaciones diplomáticas Cuba-EEUU, el secretario de Estado John Kerry consideró: "Nuestra esperanza es que en el transcurso de esta relación a lo largo de las próximas semanas, meses, años —esperemos que no sean años— la gente empiece a ver los beneficios que surgen en ambos países como resultado de este cambio el día de hoy".

"¿Y los cambios cuándo llegaran a nosotros?", pregunta una peluquera, precisamente cuando se cumple un año de las palabras de Kerry.

"¿Cuándo cambiaremos los cubanos para ser congruentes con quiénes pretendemos que cambien con nosotros?", comenta un jurista ante la pregunta de la peluquera. Y añade: "Las restricciones impuestas por el Gobierno cubano a su población, mientras arguye que es la Administración estadounidense quien bloquea a la nación cubana abarcan todo el quehacer en la Isla, pero respondemos aplaudiendo; con las manos, enmascarando la hipocresía; o con los pies, huyendo".

Y la residencia de la soberanía en el pueblo, ¿dónde queda? Basta mencionar este ejemplo de servidumbre. El pasado 5 de mayo, repudiando la autorización del Departamento de Estado para que productores privados cubanos exportaran café a EEUU, el Buró Nacional de la Asociación de Agricultores Pequeños (ANAP) sostuvo:  "Nadie puede pensar que un pequeño productor agrícola puede exportar directamente a los Estados Unidos. Para que esto sea posible tienen que participar empresas (estatales) cubanas de comercio exterior y tienen que producirse transacciones financieras en dólares (en bancos estatales cubanos) que hasta ahora no se han podido concretar".

"¿Y ahora quién impide a los agricultores cubanos exportar café, el Gobierno de Cuba o el de EEUU?", pregunta un campesino.

Quienes quieran ver cambios en Cuba deberán ejercitar sus derechos, y no precisamente esperando buena fe: históricamente en la confrontación entre el mundo libre y las dictaduras comunistas, ha sido la descalificación del adversario el arma predilecta de los regímenes totalitarios. Y esta vez no será diferente aunque ahora una bandera cubana ondee en Washington y otra de EEUU en La Habana.

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Comentarios [ 4 ]

Imagen de Anónimo

       Para los dirigentes hay desde asignaciones hasta las mas desfachatadas formas de corrupcion como ....pero ella es la querida de...Raul le prometio un vasito de leche pero entre el bloqueo los desastres naturales y la contra revolucion no se lo han podido tomar pero ahi esta para quienes callan y para otros como ud q se juega la vida escribiendo estas letras mis respetos de Cubano a Cubano

Imagen de Anónimo

Y sigue la mercocha dando vueltas !!!

Imagen de Anónimo

Tan lio que armaron cuando vieron la bandera en un delantal y ahora se la ponen encima de camiseta.Lo que hay que ver.

Imagen de Anónimo

¿"Productores Privados Cubanos"? ¿Cuándo en la "revolución totalitaria cubana" han habido "productores PRIVADOS?" ¡NUNCA!