Sábado, 16 de Diciembre de 2017
06:11 CET.
Política

El lenguaje de las destituciones

En una sociedad cerrada como la cubana es preciso leer entre líneas para descifrar buena parte de las noticias que aparecen en los medios de difusión. Un ejemplo de ello lo tenemos cuando es destituido algún funcionario, ocasión en la que debemos aguzar los sentidos para imaginar si estamos ante una tronación, una jubilación con reconocimiento por el trabajo realizado, o una promoción.

Recientemente se han producido cuatro sustituciones de funcionarios de primer nivel en la Isla, en las que se han manifestado las tres características anteriores. Son los casos de Julián González Toledo, Yuniasky Crespo Baquero, Rodolfo Alarcón y Marino Murillo.

La escueta nota oficial donde se informaba la destitución de Julián González Toledo como ministro de Cultura, sin reconocer su trabajo, ni el habitual "el compañero pasa a desempeñar otras responsabilidades", denota que el tipo fue tronado, y que el General-Presidente no estaba complacido con su labor.

En realidad Julián González Toledo siempre fue una figura gris, sin calibre para trazar políticas culturales, y dedicado únicamente a administrar recursos y realizar visitas a entidades artísticas. Nunca pudo desprenderse de la sombra que proyectaba el poderoso Abel Prieto desde su puesto de asesor de Raúl Castro. Este último se habría cansado de contar con un ministro pelele, que apenas se hacía escuchar en las reuniones del Consejo de Ministros y en las sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular.

A Rodolfo Alarcón se le notaba algo mayorcito para continuar como ministro de Educación Superior. Ahora, con la política de no promover a los cuadros mayores de 60 años, era el momento ideal para realizar cambios en la jefatura de ese organismo. A Alarcón se le reconoció el trabajo realizado —también fue viceministro durante varios años—, lo que significa que irá a una jubilación bendecida por la maquinaria del poder. Sin embargo, el plan pijama al que pudiera someterse, ya sin el rango de ministro, tal vez no sea del agrado de un hombre acostumbrado a vivir entre prebendas.

En el caso de Yuniasky Crespo Baquero, hace rato ya que su apariencia física no se correspondía con la condición de primera secretaria de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC). No obstante, en el pleno de la organización juvenil en que se dio a conocer su sustitución, el segundo hombre en la nomenclatura raulista, José Ramón Machado Ventura, expresó que Yuniasky desarrolló un trabajo "con resultados", y que en lo adelante trabajaría en el Partido. Evidentemente, aquí estaríamos en presencia de una promoción.

Y llegamos al más mediático de los movimientos, ya que se relaciona con la candente situación económica de la Isla: el relevo de Marino Murillo como ministro de Economía y Planificación. No hacía falta que se le reconociera el trabajo realizado —lo cual se hizo— para aquilatar que Murillo no ha perdido el respaldo de la cúpula del poder. Todo indica que el General-Presidente estima que las reformas marchan lentamente, y ha decidido que Murillo se dedique a tiempo completo a las tareas de actualización del modelo económico.

Es muy probable que haya impaciencia por acabar con la dualidad monetaria y cambiaria, algo que pudiera estar frenando las inversiones extranjeras directas en el país, una inyección de recursos que necesita urgentemente la Isla para afrontar la contracción económica que se le viene encima.

Por otra parte, no sería la primera vez que los gobernantes acuden o profundizan en las reformas pro mercado para paliar el temporal que se abate sobre la economía. Así sucedió en los años 70, cuando las concepciones idealistas del Che Guevara y Fidel Castro llevaron el país a la ruina. Y después en los años 90, cuando parafraseando a una vieja película italiana, Cuba quedó "seducida y abandonada" tras la desaparición del bloque soviético.

Tampoco es la primera vez que Murillo es liberado del cargo de ministro para trabajar solamente en la actualización del modelo. En aquella primera ocasión fue nombrado Adel Yzquierdo en la jefatura del Ministerio de Economía y Planificación (MEP). Pero, al parecer, este último no encajó en el cargo, y Murillo regresó  al MEP. Veremos si ahora el trabajo de Ricardo Cabrisas permite que el zar de la economía se pueda concentrar en la implementación de las reformas.

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Comentarios [ 6 ]

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Ese tipo de análisis es una soberana pérdida de tiempo. La historia, boberias dichas o hechas y el destino de los cortesanos escogidos por los dictadores son irrelevantes. Lo único que tiene alguna importancia es si el dictador de turno está fortalecido o si comienza a perder poder. Y eso importa sólo para ver cuando la dictadura se cae, porque la novela cubana en su conjunto es de una total irrelevancia para el mundo. Lástima que son los cubanos (dentro y fuera) quienes sufren las consecuencias. Pero ahí no hay mucho que hacer: pueblo que no sabe librarse de una tiranía, la merece.  

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El caso del ministro de Cultura tiene más de una lectura. En La Habana es conocido como el mejor amigo de Díaz Canel, tanto que la hija del vicepresidente le llama tío a Julián González Toledo. Por otra parte es interesante por qué no promueven a ministro de Cultura a alguno de los viceministros formados a las faldas de Prieto, como Fernando Rojas de larga trayectoria dentro del sector, y quien aspira furiosamente al cargo desde hace años. Rojas, valga la aclaración es hermano del historiador cubano de igual apellido, Rafael Rojas, que emigó hace años a México

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Desde tiempos inmemoriales de estos sistemas los ministerios que manejan la economia (lease la contabilidad, finanzas, precios, presupuesto, etc) incluyendo a la inolvidable JUCEPLAN no han sido si no pavimentadores de la carretera por que corre la politica, no las necesidades del pueblo. No va a ser este el primer caso. Por suerte ya el pueblo no cree en nada de esto. Le da igual que a Murillo lo pongan como zar de la economia, como que lo pongan a vender refresquito Piñata.

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Pongan a quien pongan es la misma basura, todos son unos inexpertos y ladrones descarados

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 De acuerdo con Orlando Freire en que la sustitución del ministro de Cultura fue un truene cantado. De acuerdo también en que los demás fueron destituidos al parecer más o menos normalmente. La jefa de la UJC, ya cuarentona o a punto de serlo, era lógico que la sustituyeran. Esta se cayó para arriba, pero en el caso de Murillo no estoy tan seguro de que fuera una promoción, aunque tampoco es lo que se dice un truene. Por otro lado, no me vale el argumento de que al titular del MES, Rodolfo Alarcón, lo quitaron por viejo (¿qué edad tiene, btw?). No dudo de que hayan utilizado la edad como pretexto, pero hay algo más. Si el régimen estuviera realmente por el desviejamiento institucional, no habría reemplazado a Murillo (54) por Cabrisas (79), un carcamal casi octogenario que le lleva 25 años y puede ser su padre. Eso no suena a renovación generacional ni de coña. NIC

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Pueden poner a quien les de la gana como siempre lo han hecho en estos largos e inutiles 57 anos de comunismo idiota, en una situacion como esa, estos son solamente titeres de la cupula de imbeciles que dominan todo lo que alli se mueve, ninguno de estos supuestos ministros tiene poder de decision para nada, la misma boberia de siempre y todo seguira igualito, igualito