Lunes, 11 de Diciembre de 2017
23:52 CET.
Política

En nombre del pueblo

Si hay una palabra que sirve tanto para un barrido como para un fregado, es la palabra populismo. En la jerga política periodística populismo ha devenido en sinónimo de demagogia. Pocos han reparado —y ese mérito seguiré concediéndoselo al fallecido teórico del populismo, Ernesto Laclau— en que  populismo es un concepto indisolublemente unido a la apelación política al pueblo.

Laclau, cuando comenzó a pensar sobre populismo —particularmente en  su libro Hegemonía y estrategia socialista escrito en conjunto con Chantal Mouffe (Ciudad de México, 2000)— no lo hizo para reivindicar el peronismo —como han afirmado algunos de sus adversarios— sino para demostrar las razones por las cuales el populismo había atraído más pueblo que aquellas corrientes —sobre todo marxistas— que oponían al concepto de pueblo el concepto de "clase".

Para Laclau, renunciar a la práctica populista era lo mismo que renunciar al ejercicio de la política. Incluso, y llevado por su énfasis, afirmó en su libro La razón populista (Buenos Aires 2005), que la política ha de ser populista o no ser. Disminuyendo un tanto el énfasis, podríamos afirmar que si bien una política sin momentos populistas es una imposibilidad, no todos los momentos de la política son o deben ser populistas. La gobernabilidad también pertenece a "lo político".

Durante los periodos electorales la mayoría de los candidatos recurren a prácticas populistas. Y es lógico que así sea: cada elección supone trazar una línea destinada a alcanzar o conservar una mayoría (mayoría, concepto que descuidó Laclau). Esa, línea, dada la multiplicidad de demandas a veces contradictorias entre sí, no puede ser recta. Nunca ha existido una mayoría socialmente homogénea. Pero pasada las elecciones llegará el momento de la gobernabilidad. Ese momento no puede ser siempre populista pues no pocas veces los gobernantes deben optar por alternativas no populares e, incluso, antipopulares.

De acuerdo a todos los filósofos contractualistas el pueblo delega pero no gobierna directamente. La democracia directa es de por sí un absurdo. Toda democracia es delegativa y la delegación implica un margen de autonomía de los delegados.

Si bien populismo supone apelar al pueblo, el pueblo es a su vez construido por su apelación, premisa de Carl Schmitt que Laclau llevo a la deriva de las por el llamadas "luchas democráticas". Por lo mismo, el pueblo político de Laclau no es ni puede ser un pueblo religioso o étnico aunque su apelación sea religiosa o étnica. De acuerdo a esa razón —a ese punto llegó Laclau en sus últimos artículos— no existe un populismo en sí, sino uno que "se va haciendo" en el marco de una lucha por la hegemonía (Ver por ejemplo su libro Debates y combates, Buenos Aires 2008).

Es por eso que tampoco hay populismo sin atributo. Más todavía —es mi afirmación—  el atributo determina el tipo de populismo.

Hay populismos xenófobos, hay populismos militaristas, antidemocráticos, nacionalistas, etc. Pero también hay populismos democráticos. Solidarnosc, por ejemplo, durante la época de Lech Walesa, fue un clásico ejemplo de populismo democrático. Walesa fue líder simbólico de múltiples demandas (obreras, ciudadanas, religiosas). Todas ellas confluyeron como afluentes a ese océano político llamado Solidarnosc.

En el espacio latinoamericano, el populismo peronista logró vincular las demandas de los sindicatos obreros con las de otros sectores populares en torno a los nombres de Eva y Perón. En la Venezuela de Chávez, a su vez, el pueblo, en sus formas más heterogéneas, fue convocado alrededor de las fantasías de un autócrata militar devenido en mesías redentor.

La tragedia del sucesor, Maduro, reside en que, habiendo perdido la base popular del chavismo originario ya no puede ser más un gobernante populista. El de Maduro es un simple gobierno autocrático y militar. El pueblo, en cambio, comienza a articularse en torno a otros símbolos. Uno de esos símbolos puede ser también una sola palabra. En Polonia esa palabra fue Solidarnosc. En Venezuela esa palabra es hoy, Revocatorio.

Interesante es constatar que tanto en Polonia como en Venezuela observamos una lucha por la reapropiación del nombre del pueblo. Mientras en Polonia la nomenklatura se erigía como representante de un pueblo que la rechazaba, la pandilla de Maduro se refiere a un pueblo "chavista" que en la práctica ya ha dejado de existir.

En gran medida la lucha entre madurismo y antimadurismo tiene lugar en los espacios de lo simbólico y de lo imaginario.  O el pueblo militarista y mitológico de Chávez/ Maduro o el pueblo democrático y político de la oposición. Así se explica porque líderes de la oposición como Capriles y López hacen un uso cada vez más frecuente de la palabra pueblo. Capriles va incluso más allá. Cuando se refiere reiteradamente a "nuestra Venezuela"  al decir  "nuestra" dice, "y no solo la de ustedes", del mismo modo como cuando la gente en las calles de  Dresden y Leipzig coreaba "Nosotros somos el pueblo"  querían decir "nosotros" y no la casta comunista en el poder. Ese "nosotros" era la palabra que simbolizaba la ruptura de un contrato que nunca había sido firmado (elegido) por el pueblo.

¿Estará emergiendo en algunos países de América Latina un populismo democrático como fue el de Walesa (o Mandela) muy diferente al de los populismos antidemocráticos de nuestro tiempo representados por gente como Donald Trump, Marine Le Pen o Vladimir Putin? Sobre ese tema hay que seguir indagando. Lo evidente, por ahora, es que si bien no toda política es populista —como llegó a imaginar Laclau—  la idea de "el pueblo", desde que hay política, ha estado siempre en disputa.

También podemos aceptar la tesis de que, cuando la apelación al pueblo se convierte en antagonismo a una dictadura, esa palabra, pueblo, se llena de contenidos y símbolos democráticos. Todo depende entonces de lo que imaginamos cuando hablamos en nombre del pueblo. O mejor dicho: en contra de quien hablamos cuando nombramos al pueblo.

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Comentarios [ 10 ]

Imagen de Anónimo

Fernando por todo eso y muchas cuestiones más pienso que en Brasil se está gestando eso que tú estás caracterizando como populismo democrático, pero a mi modo de ver, no fundamentado en la personalidad de un líder carismático sino en las instituciones democráticas y particularmente en las instituciones de monitoreo y control del estado democrático de derecho, que ocasionalmente ese populismo  se centra en los conductores de los procesos relacionados a esas actividades pudiéndose dar el caso que esos efectos puedan trascender a los conductores de los órganos superiores de dicha instituciones ya sea como héroes o  como villanos, COMENTARIO de Esopo\Moustafa Hamze Guilart 3.

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Ano 10:37  Cuando Putin dirigio el PCUS?? Putin fue agente de la KGB. No por gusta Trump ha expresado su admiracion por Putin, tiene en comun su egocentrismo, su chovinismo y su estupidez. Se imaginan ambos con derecho a apretar el "Boton Rojo". A correr, se acabo el Mundo!!!!

Imagen de Anónimo

Por otro lado los investigadores anticorrupción (fiscales, jueces, oficiales de policías etc) encabezado por el juez Sergio Moro, han mantenido un nivel de comunicación con la sociedad sobre el estado de las operaciones que reciben todo el apoyo de ella, que de cierta forma hace estos conductores del proceso anticorrupción de forma colectiva ejerzan un efecto en la sociedad de líderes carismáticos. Otra cuestión es que las deliberaciones de la Corte Suprema de Justicia son trasmitidas en vivo por la TV Justicia y otros canales donde la sociedad es testigo de las deliberaciones y decisiones de los ministros de la máxima instancia judicial lo que hace esos sujetos se conviertan en héroes o villanos de ocasión ante los ojos de la sociedad, lo que es muy saludable porque posibilita que las decisiones individuales, en ocasiones monocráticas, de los ministros y las ministras sean equilibradas en correspondencia con la constitución y el código penal así como con los distintos tratados jurídicos internacionales firmado por Brasil, COMENTARIO de Esopo\Moustafa Hamze Guilart 2.

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Mires, yo con la experiencia cubana de haber sido participe, de una forma y de otra del populismo castrista, además de sufrir en carne propia mucho más de 30 años el totalitarismo estalinista\castrista y con casi 20 años de experiencia de la democracia brasileña, puedo validar que al menos en Brasil está surgiendo, a mi modo de ver, un tipo de populismo democrático, pero no en torno a un líder o a líderes carismáticos, sino en torno a las instituciones democráticas, desde abajo hacia arriba, con el uso de las redes sociales y otros medios tradicionales como la TV como herramientas de movilización social. Como ejemplo te puedo poner con el surgimiento de la operación anticorrupción “Lava Jato”, que ha sido la madre de otras operaciones de lucha, investigación y condena de corruptos, corruptores e investigación de cúpulas politicas de diferentes partidos en proceso por tener foros privillejados en la Suprema Corte de Justicia Brasileña. Donde la sociedad se ha mantenido vigilante y monitoreando todos los movimientos del poder ejecutivo y el poder legislativo que han conspirado y maniobrado para mediante de nuevas leyes y otros artilugios abortar las operaciones anticorrupción, COMENTARIO de Esopo\Moustafa Hamze Guilart 1.

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Populismo del mas "cheo" que existe, Populacherismo barato, pero a cuantos y cuantos engañó cuando se ponia detras de un microfono. La brigada Ché Guevara, el café caturra y el Cordon de La Habana, la Zafra de los 10 millones, que el año que viene esto y lo otro. El Populismo unde las esperanzas de un pueblo. Hasta en las constituciones debe de haber algo que condene semejante crimen. Engañar a un pueblo es crimen y debe ser condenado.

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Anónimo 17.12, que Cuba sufra luego un populismo de derechas, puede ser. Pero que ese populismo de derechas no cambie mucho las cosas, no va a poder ser. Porque va a mejorar las cosas de cómo están, aunque tú no lo creas. Es difícil mantener la destrucción de Cuba como la mantienen los hermanos Castro, que han sido nefastos. Y por nefasto que sea lo que venga, la gente en Cuba tendrá más oportunidades que ahora. 

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Que articulo tan malo . Para quien escribe su autor ? Porque dudo que el lector promedio lo entienda . Voy a explicar que es " populismo " a lo cubano . POPULISMO es estupidizacion de las masas . Cuanto mas estupido es un pueblo mas chance tiene el populismo de trinfar . Por eso no hay populismo en Canada , Finlandia o Singapur y si lo hay en Venezuela , Argentina , Reino Hundido por ejemplo . El Brexit es un ejemplo de que el populismo no es exclusivo del III mundo . La gente sin estudios voto a favor del Leave porque la gente sin estudios es facilmente manipulable . Cuanto mas culto es un pais menos riesgo de populismo . Trump y Nigel Farage evidencian que el mundo se dirige a una era de populismo salvaje . Los medios de desinformacion masiva son culpables del lavado de cerebro y estupidizacion de las masas . Las elites quieren ciudadanos dociles . Pero no puedes ser docil sin ser estupido asi que el populismo es el efecto secundario . En Miami ni en Cuba post Castro saldra jamas un politico decente porque el elector esta estupidizado . Por eso Cuba sera presa de populistas de derecha que no cambiaran mucho las cosas . Los pobres seguiran siendo pobres y los listos seguiran emigrando . Veis que facil de entender ?

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El articulo olvida el aspecto esecial del populismo que es ser un Modelo de acumulacion.colocar a Trump dentro de un populismo antidemocratico es como confundir un coco con un aguacate.Alberto F Alvarez

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Buen articulo,pero ni una sola referencia directa sobre los castro que se han pasado toda una vida diciendo que han gobernado representando al "pueblo",o mejor dicho,"nuestro pueblo" y mas, los castro tambien son Cuba,nacion,patria etc.su "revolucion"comenzo con que era del pueblo por el pueblo y para el pueblo  y que es Cuba hoy?,ademas la revolucion populista cubana trascendio sus fronteras tratando de llevar su legado al resto del mundo cuyos efectos aun tenemos principalmente en la covulsionada America Latina.Quedo mucha tela por donde cortar Sr.Mires.

Imagen de Anónimo

¿Trump análogo a Le Pen y Putin, cuando ni ha dirigido un partido ni ha gobernado? Valiente concepto este de la "anti-democracia"!