Domingo, 17 de Diciembre de 2017
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Opinión

Elena Ruz con vaselina

Hace muchos años existía en Coral Way, en Miami, una hermosa cafetería donde los camareros llevaban lacito y delantal blanco. Hombres serios de guantes y bonetes despachaban emparedados hechos a la orden con auténtico jamón serrano, lechón criollo, queso holandés y pan horneado en la misma panadería del establecimiento.

Los clientes hacían cola detrás de cada asiento. El que quisiera almorzar allí debía armarse de paciencia: larguísimas filas confirmaban la calidad de la comida; el Elena Ruz, especialmente, (pechuga de pavo, queso crema y compota de fresa), merecía cualquier sacrificio.

El nombre de ese antiguo establecimiento era el Latin American —no confundir con las malas imitaciones posteriores—, y quien nunca llegó a sentarse en una de sus discutidas banquetas tampoco sabrá a qué sabía un sandwich cubano.

Con lo anterior quiero decir que Miami ha cambiado y que en algunos aspectos no es ni la sombra de lo que fuera. Sin embargo, aquel otro Miami más elegante y auténtico vivía en estado de guerra permanente, una batalla que era la prolongación de la lucha revolucionaria. En los años 70, y hasta mediados de los 80, la Revolución Cubana aún podía considerarse un conflicto caliente. Los pistoleros que habían participado en la insurrección, emigraron a Miami y allí continuaron la guerra santa por otros medios.

Podría dar muchos nombres: baste mencionar a Posada Carriles, Tony Cuesta, Nazario Sargén y Orlando Bosch, retaguardia del Movimiento 26 de Julio en el exilio. Ni siquiera una escritora tan astuta como Joan Didion advirtió, en su magnífico libro —Miami (Simon and Schuster, Nueva York,1987), esta prolongación patológica, la metástasis del castrismo.

Didion vio a unos forasteros armados hasta los dientes, complotando día y noche, unos forajidos sin relación alguna con el sistema político norteamericano. Para ella, el balneario donde Elvis Presley estrenó su Corvette rojo se había desprendido de la plataforma continental. Miami era una isla a la deriva, no una localidad sureña en tierra firme. Pero la realidad resultaba ser mucho más sórdida y cinematográfica: los terroristas no eran agentes libres, sino zombis de Castro, unos muertos vivos que continuaban marchando ciegamente hacia la victoria siempre.

Ese Miami cruel, victorioso y enloquecido ya no existe. Emilio Milián, locutor de la WQBA en los años 70, perdió las piernas en la explosión de un carro bomba, solo porque osó discrepar de la línea dura del exilio. Pero hoy puede verse a Reinaldo Taladrid, presentador estrella de la Mesa Redonda, tomando café en el Versailles, acompañado de la feliz retaguardia procastrista. ¡El honesto Milián debe estar revolviéndose en su tumba!

Nos embarga la sensación de que todo fue inútil, que nada fue real, que La Habana y Miami afloran juntas de una prolongada pesadilla. Tal vez vivimos todo el tiempo en la cabeza de Fidel Castro. . . pero solo los miamenses se resisten a despertar.

Miami soñó con la entrada de la Quinta División de Infantería en La Habana —y no niego que hubiese sido un espectáculo sublime—, pero, de todos modos, el Exilio (con mayúscula) triunfó. Su perseverancia ejemplar, sus miles de muertos, sus heroísmo, su tan cacareado martirologio, su instinto patriótico, su doppelgänger nacional, consiguió penetrar a la larga el castrismo. El Exilio entró con vaselina, no con tanques de guerra, en lo profundo de la dictadura.

Miami se va resignando a su victoria, aunque sin llegar a entenderla. No esperaba que el triunfo significara ver a los hijos de los tenientes coroneles estudiando en FIU, pero así es. El arquitecto Rafael Fornés ha dicho que el crucero Adonia, de la empresa Carnival, es la primera intervención arquitectónica yanqui en Cuba. Ocupa dos cuadras de muelle con su perfecta organización social, económica y artística. Pero los miamenses todavía dudan que un transatlántico sea más poderoso que un portaaviones.

En estas nuevas condiciones favorables reaparece Eduardo Arocena y sus Omega 7 (no confundirlo con el autor del "Se me perdió el bastón"). El arma predilecta de Arocena no era la vaselina sino el trinitrato de glicerina. Ahora que el espía Antonio Guerrero expone en las galerías de Wynwood, ha llegado el momento de reconsiderar a Arocena, de reevaluar su importancia y su lugar en la nueva sociedad. Como el de las acuarelas de Tony Guerrero, el valor de cambio de Arocena y Omega 7 ha subido espectacularmente. Después de mantenerlo tres décadas en la oscuridad de un calabozo ahora puede canjeárselo, tal vez por la sobrevalorada villana Ana Belén Montes.

Sobrevalorados terroristas, sobrevalorados almendrones, sobrevaloradas ruinas de La Habana: el valor vuelve a ser el protagonista. Mientras que el precio del castrismo ha caído, el rubro Miami se ha estabilizado. Ahora solo queda apostar por el futuro, aún cuando ese futuro esté en el pasado y requiera el regreso, quizás no a "una hermosa plaza liberada", sino a uno de los sobrevalorados paladares, las fondas mediocres que cobran en dólares y piratean cubiertos, moblaje y clientes de Miami.

Así las cosas, no está nada mal que Cuba aspire a ser lo que fue Miami: un lugar cruel y enloquecido que no supo qué hacer con sus militantes, sus veteranos y sus victorias. Porque el modesto regreso del Elena Ruz al menú de La Guarida será, sin dudas, el evento que marque el triunfo del Exilio.


Este artículo apareció en el blog NDDV. Se reproduce con autorización del autor.

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Comentarios [ 27 ]

Imagen de Anónimo

TERRORISTAS??????????? Que fácil es ACUSAR a la gemte de TERROIRSTA....Este Sr me huele a COMUNISTA.Si ta poco te gusta Miami pues te vas para Cuba y todo arreglado..

Imagen de Anónimo

No hay regreso, no lo habrá jamás. La realidad es espacio-tiempo simultáneo. El pasado yace deshecho entre nostalgias por el presente que se impone y lo niega. Allá, acá, en todas partes.

Imagen de Anónimo

Cuba seguro que perdio porque parece un pais en guerra, un lugar donde ni los comunistas quieren vivir.

Imagen de javier monzon velazques

Este articulito tiene un tufo maloliente! Villegas es un periodista(?) equívoco; está con las victimas, o con los victimarios?  No logro aclararme eso; y no es este escrito, el primero que me mueve a esa duda.

Imagen de Anónimo

Aclaracion: El comentario de anonimo.... 3.30 pm es mio y me llamo Juan Cuellar. No me escondo en el anonimato

Imagen de Anónimo

Bueno, aqui Villegas se desplaya! "Terroristas" con nombres y apellidos: Posada Carriles, Tony Cuesta, Nazario Sargén y Orlando Bosch, retaguardia del Movimiento 26 de Julio en el exilio." Vaya desplante. De los comunistas no dice ni el mas pio adjetivo. Para este plumifero el verdadero exilio esta en el muelle de la Habana con un crucero y un sandwich en los paladares cubiches. Pero que se puede esperar de quien dice de Miami: "Aquí llegas y, por supuesto, avanzas materialmente, pero el hecho es que Miami significa absolutamente los antípodas de todo lo que es Cuba y especialmente de todo lo que es La Habana. Este es un lugar completamente plano, feo, subdesarrollado, que nunca acaba de llegar. Salimos de una gran ciudad que es La Habana, y de pronto nuestras ansias, sobre todo las de los artistas y los escritores, se ven eternamente frustradas." Lo mas triste del caso de este taciturno castrista es que no lo dejaron volver a esa Habana que sueña con el dedo gordo entre los dientes. Puaf! 

Imagen de Zoraida Marrero

A ver si algún articulista se embulla y escribe un artículo que sea algo así como: "Del sandwich Elena Ruz al fricandel de Deborah Castro"

Imagen de padre Ignacio

Para estas previudas despechadas del caracoquismo va esta pregunta;  Que receta de Nitza Villapol, de los tiempos en que cinicamente enseñaba a los mulatos a hacer arroz con pollo sin pollo y pure de papas sin papas ha traspasados los umbrales de la finca caracoquista? Que receta de los tiempos del caracoquismo rebasara el paso del tiempo, el bistek de frazada, la Pizza de condones, las croquetas de pavo de altura, el fricandel, cerelac o el picadillo de Soya?Al menos el Elena Ruz esta en el menu de un monton de cafeterias en los cuatro puntos cardinales del planeta. Caras de guantes.

Imagen de padre Ignacio

@Anonimo 26 de Junio  de 2016 -10:12 pm.Lo que las pre viudas del bujarron en jefe hubieran querido, que fue entregarle un Miami castrista y el levantamiento del embargo, tampoco sucedio nunca. Si de batallas perdidas se habla, el comandante en jefe deberia meter la cabeza en un agujero, porque nunca le pudo ganar al general  " No hay "  ni con la ayuda masiva del CAME, que fue mayor que la brindada a Europa por el plan Marshall. No se atraque tanto que Cara de Coco mientras pudo chuliar a los bolos evito como el diablo a la cruz, los bombardeos de pan con lechon, Elena Ruz o croquetas del Versailles. Tampoco el exilio lo hubiera podido hacer sin la ayuda de una potencia, pues Cara de Coco es como un Chapo Guzman pero con ejercitos, embajadas y mucha lana.No se puede ganar una guerra sin haber echado nunca una batalla. Del otro lado del charco la celebracion queda aplazada hasta que se consiga el vasito de leche diario.

Imagen de Anónimo

Que estara fumando NDDV? Cierto es que los Castros a la larga, porque aun falta un tramo, perderan la batalla; pero la fuerza opositora que la ganara en su momento no es Miami, sino la Historia.Solo un alucinante pudiera afirmar que ha sido Miami el que gano. Si Miami, por antonomasia en realidad quiere decir el Exilio, lo que vemos es a un perenne perdedor a quien los Castros han "dominado" (por no usar un termino mas ilustrativo) sin vaselina cada vez que las dos partes se han enfrentado directamente.  De Bahia de Cochinos a la mas reciente lucha por continuar el aislamiento de la Isla manteniendo  embargos y sanciones, pasando por Hermanos al Rescate, el fiasco de Eliancito, etc. Miami ha perdido bochornosamente todas las batallas.No se puede ganar una guerra perdiendo todas las batallas.Por otra parte, si declarar victoria tras tal letania de batallas ignominiosamente perdidas los hace sentirse mejor, que vivan Miami, la Pepa y su mensajero, NDDV.Y que salgan a celebrar a la Calle Ocho.