Domingo, 17 de Diciembre de 2017
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Sociedad

El síndrome de estrés post-totalitario (SEP-T)

Todo parece indicar que no solo las guerras y los momentos de gran peligro para la vida provocan alteraciones psicológicas persistentes. Como mismo los glosarios recogen el Trastorno de Estrés Postraumático para significar los efectos sobre las personas sometidas a extrema tensión, quienes han vivido en regímenes con una pérdida casi total de las libertades parecen exhibir manifestaciones singulares, dignas de mejores estudios.

Pudiéramos tomar como referencia el proceso de pérdida-aceptación descrito por la psiquiatra suiza Elisabeth Kübler-Ross para explicar, tentativamente, los cambios que suceden a quienes emigran de regímenes totalitarios. Una emigración que debe hacerse desde una situación asfixiante pues de no sentirse así —las palabras sentir/sufrir son fundamentales— no se diferenciaría de cualquier otra expatriación por causas económicas o desastres naturales.   

La experiencia totalitaria es única en cada sujeto. Cada cual la percibe de una manera distinta. Resolverla es también un modo muy personal de enfrentamiento. Debido a la verticalizacion social del totalitarismo, el cual funciona como polea de trasmisión de arriba hacia abajo sin apenas escapes horizontales, los individuos están obligados a diluirse en la "masa". Las personas llegan a aceptar como natural su desintegrada singularidad y entregan su independencia del todopoderoso Estado.

Porque en el totalitarismo todo está calculado y pensado "desde arriba", la persona pierde el sentido de ética personal y se comporta socialmente de una forma inmadura. Al escapar de semejante régimen, lo primero que debe recuperarse es esa responsable individualidad. Es la conocida metáfora del renacuajo: al pararse ya como rana al borde del estanque, delante aparece un inmenso mundo que paraliza.

Por eso la primera fase es negar que ese otro lugar exista; dentro del charco todo era más pequeño y controlable. Las ideas de que "esto no me está sucediendo a mí" y "me van a pellizcar y despertaré de un sueño" persiguen al individuo a todo sitio y a toda hora. A veces hay pesadillas, sobre todo si el escape ha sido traumático. Hay mucha incapacidad para actuar por cuenta propia. Para suplir la inseguridad, los individuos se tornan temerarios: creen que pueden hacer de todo con todos. El descubrimiento de que se es libre y no hay prohibiciones como en la sociedad de control total es como un encandilamiento; una peligrosa ceguera que debe ser misericordiosamente guiada hacia la luz verdadera.

Poco a poco se va entrando en la fase segunda en la cual la persona busca culpables y también se atribuye errores que no le corresponden. Las clásicas preguntas son: "¿por qué no me salí  de allí antes?", ¿llegué después por culpa de fulano?", o "¿y si hubiera llegado aquí cuando era joven?". La tendencia es a la ira, a desplazar la responsabilidad hacia otros, incluyendo al régimen al cual ya no se pertenece. Son ideas absurdas, pero perfectamente compatibles con la inmadurez que aún se padece: la culpa siempre en los demás. Son frecuentes las justificaciones para los fracasos en los trabajos y en las escuelas, culpando al régimen o los años "perdidos". Si esa baja autoestima mezclada con mal humor no se corrige a tiempo la persona no avanza pues nunca elabora que los tiempos y los lugares son siempre responsabilidades individuales.    

Una fase intermedia sucede cuando quien ha salido del totalitarismo entiende que ya es hora de "negociar" y aceptar las reglas del lugar que lo acoge. Pero lo entiende a nivel de las ideas. No lo incorpora a sus emociones y menos en sus conductas. Aunque la persona aparenta haber cambiado y aceptado que quien emigra de un régimen totalitario es un emigrante sin retorno, se trata solo de un pacto: Algo así como "he cumplido con quienes me trajeron aquí", y "voy a portarme bien y hacer lo que esta sociedad me manda". El individuo busca trabajo, va a la escuela y saca la licencia de conducción, pero sigue sin sentido de pertenencia. No se siente parte del sitio; sigue soñando el regreso. Negocia la perentoriedad de las cosas: todo cambia, y esta condición de emigrante, también.  

Pero el tiempo coloca al individuo en el punto de no retorno. Es la penúltima fase antes de la adaptación final. Las personas se observan tristes, poco enérgicas, pesimistas; críticas del país y de la sociedad donde se supone deben insertarse. A pesar de que tal vez empiezan a cosechar los primeros logros fuera de la vigilancia totalitaria, y a decidir por sí mismos, recuerdan los días en que eran doctores, abogados o simples ciudadanos que conversaban en un parque frente a una iglesia. Todavía puede haber pesadillas, irritabilidad y sobre todo una nostalgia agridulce que no tiene explicación casi al año de haber emigrado. La persona ya no es la misma pero no lo nota, no se ve a sí misma. Lo que tal vez tampoco sepa es que el país que dejó atrás ya no existe. Ni siquiera lo extraña. Por desgracia, a veces la única alternativa para la curación de personas estancadas en depresiones post-totalitarias es un breve viaje a la jaula dictatorial. Es un social-shock de efectos espectaculares.

El Síndrome de Estrés Post-Totalitario es una combinación de causas y efectos que casi todo el mundo debe pasar y superar. Cualquiera puede quedar varado en una de estas fases de pérdida y aceptación. La razón es simple: es un proceso de muerte-nacimiento no exento de dolores. Si las personas logran encontrar en otro sitio su referencia —el lugar dice algo— y de pertenencia —al lugar debo algo—, suelen ser exitosas. De lo contrario, los individuos quedan atrapados entre pesadillas, regaños, culpas depositadas y frustraciones personales. El síndrome ha desaparecido cuando se maneja por una carretera y se oye una melodía que recuerda los malos tiempos y a pesar de eso, se puede sonreír.

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Comentarios [ 10 ]

Imagen de Anónimo

Brillante articulo.conozco los trabajos de la Dra kubler -Ross.suiza por naciemiento.fue enfermera Durante la segunda guerra mundial y despues estudio medicina.su obra mas importante fue el acompanamiento a pacientes terminales para layudarlos a aceptar la muerte .trabajo con pacientes Que tuvieron experiencia de muerte inminente.superinteresante.yo tambien creo que el ALMA es inmortal .todos somos inmortales .la muerte es un cambio de estado fisico.bueno excusenme.lo de las pesadillas lo vivi.a veces sueno estoy en un aeropuerto en cuba.hay muchos militares.quiero regresarme con mi esposo y mis hijos y no me dejan.es horrible.por eso nunca mas regrese a la isla carcel.mi vida esta en mi pais de adopcion.es un sentimiento asfixiante cuando me pasa.ya hace anos no me pasa.gracias a dios.es el trauma de haber vivido en un regimen totalitario.

Imagen de Anónimo

Sr. Almagro, lo invito a buscar el significado de este termino: "acculturation".

Imagen de Anónimo

Que manera de escribir sin ningun tipo de empatia. Cuantas de estas fases, "supero" Jose Marti ?. 

Imagen de Anónimo

Con el perdón del autor pero no creo que  la segunda fase sean ideas absurdas y sea una cuestión psicológica a ser superada, y tampoco creo que adaptarse a la nueva sociedad sea el IDEAL, como usted bien dice cada persona vive esas fases a su modo por su propia causas, puede que para el autor esa sea su mejor opción pero no ha si para mucha gente. Muchas de esas personas que culpan al régimen, y con razón, de haber perdido los mejorar años de su vida sin haber alcanzado sus sueños son de los que luchan por que su país cambie. Esta usted equivocado, y lo escribo así como usualmente lo hacemos los cubanos, en decir que las decisiones competen solo a los individuos no cuando tu gobierno te impide viajar y te impide tener los medios para hacerlo, y te lava el cerebro desde que tienes 5 años para que no percibas la realidad. 

Imagen de Anónimo

Estimado Lector “Anónimo” 1:42 pm. No suelo responder anónimos. Me parece muy buena la diversidad y confrontación de opiniones.  Le he dedicado más de la mitad de mi vida a la salud mental en Cuba y en los Estados Unidos donde tengo licencia profesional para ejercer. De ese modo es una “tarea” de la que estoy muy bien informado y formado por oficio. El trastorno de estrés post-traumático (309.81) en el DSM-IV no es el tema de este artículo. Es solo una alegoría. Emigrar y adaptarse es un proceso de aceptación; sus causas son múltiples y no caben en poco espacio. No entiendo que es “falta de parámetros” y “pérdida de identidad propia” es una redundancia. Eso delata poca formación académica/profesional en este campo. Y una intencionalidad de devaluar, nunca discutir, el artículo.     

Imagen de Camilo J Marcos_Weston_FL

En general, disfruto de los articulos del Sr. Almagro. El anterior (El derecho a renacer), me parecio excelente. A veces se usan terminos medicos en la literatura, probablemente para darle mas enfasis a las ideas, o para motivar mas al lector a leer lo que uno escribe. Ya hubo un forista que critico el titulo de este de hoy, y creo que tiene razon. Lo mio no es una critica, es simplemente una reflexion, porque de todas formas, el contenido y la redaccion de los articulos de Almagro, repito, me parecen excelentes. Lo que se describe aqui, es la respuesta normal del ser humano ante una situacion penosa o inesperada, que lo afecta en gran medida. Primero, uno lo niega, despues, viene la ira, que finalmente desemboca en depresion. Y por ultimo, la negociacion con la realidad, con lo inevitable. Y la descripcion del comportamiento y los sentimientos de un exiliado ante su nueva situacion, ha resultado buena en este articulo; pero nada que ver con el Post-traumatic Stress Disorder. 

Imagen de Anónimo

Como dice el propio autor, cada cubano que se ha ido de Cuba por razones asfixiantes, concientemente de que hay que dejar todo atrás --no esperando regresar en cuanto se tengan permisos y dinero-- vive la nueva situación de modo diferente. Igual que hay una Cuba para cada individuo, hay una "post Cuba" para cada uno también. 

Imagen de Anónimo

No es alarde, resulta que toda mi familia esta de este lado del charco y eso es muy , pero muy influyente. , gracias a Dios no tuve que pasar por esos "trances". Cuando sali del auropuerto de Miami, junto a mis hijos y nietos que fueron a buscarme, en el auto oi una melodia que me recordaba los malos tiempo y me rei a carcajadas. La excepcion confirma la regla.

Imagen de Anónimo

Muy poco de lo que describe el autor de este texto tiene que ver con el verdadero trastorno de estres post-traumatico, el cual es una penosa patologia.  El sintoma principal son los "flashes." El individuo revive de manera persistente las situaciones traumaticas y estresantes de manera vivida, NO SON PESADILLAS. Son mas bien como alucinaciones visuales, auditivas y hasta tactiles.  En algunos casos, torna a la persona disfuncional.  A esto cuadro se le une la depresion y ansiedad generalizada.Lo que aborda el articulista es mas bien problemas de adaptacion y falta de herramientas para lidiar con una nueva situacion.  Por igual el dano antropologico que deviene en indenfension, baja auto-estima, perdida de identidad propia, falta de parametros y un largo etcetera.Le sugiero al articulista que antes de lanzarse a semejante tarea, se informe mejor para no confundir y desinformar a los lectores.  Muchas gracias.

Imagen de Anónimo

Gracias por darle forma y nombre a lo que se siente. Por eso he visto gente que se inserta en la nueva realidad, se pone metas y triunfa como veo otros que parece que caminan por un infinito caracol y no logran aprender a vivir en libertad.