Miércoles, 13 de Diciembre de 2017
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Sociedad

Nuestros turistas en La Habana

Graham Greene, quien alguna vez confesó beber hasta un litro de whisky diario, tuvo la irónica claridad de poner a un inglés al borde de la quiebra a final de la década del 50 en Cuba. El argumento no puede ser más absurdo, y por eso mismo posible en la geografía hispanoamericana. El personaje Jim Wormold no vende aspiradora alguna en un país que apenas usa alfombras, y al borde la ruina, toma ventaja de la lucha contra la tiranía de Batista inventándose una historia de espía para colaborar con el servicio de inteligencia inglés. El falso soplón se las ingenia para engañar a los oficiales británicos con mapas, secretos y bombas falsas. La avidez de informes sobre lo que sucede en un destino tan exótico hace que los servicios de inteligencia ingleses le apuesten todas sus cartas al "superespía".

La novela Nuestro hombre en La Habana fue un éxito y su versión cinematográfica, un año después (1959), no tiene desperdicio. Memorable aquella escena donde el supuesto espía encarnado por Alec Guinness camina por el medio de la ciudad seguido de dos cubanos buscavidas quienes amenazan con romperle el anonimato y la flema sajona.

Salvando casi 60 años de distancia, y muy alejados de los humores británicos, una ola de visitantes famosos ha arribado a La Habana en los últimos meses he intentado venderle a políticos y hombres de negocios una Isla llena de secretos y encantos. Los famosos turistas norteamericanos creen poder funcionar mejor que las aspiradoras del señor Wormold y chupar hacia Cuba hasta el polvo del Norte.

No caben dudas de que es un buen momento para la industria turística de la Isla. Hay una intención marcada de entrar al juego del turismo caribeño en todas sus variantes, incluida la de los cruceros y los ferris. Así ha quedado refrendado en los "ejes estratégicos" a cumplir en los planes de desarrollo del Gobierno cubano "hasta 2030". La última feria de turismo, FITCuba 2016, ha sido la de mayor participación de firmas extranjeras relacionadas con la hotelería y los viajes de placer. El encargado de negocios de ese Ministerio ha declarado como un gran logro para atraer turistas la existencia de 65.676 habitaciones en el país, diez lugares Patrimonio de la Humanidad, 257 monumentos nacionales…

Hay un pequeño gazapo en la información del funcionario, y es que el turismo no lo hacen las habitaciones, los patrimonios y mucho menos los monumentos nacionales, que a muy pocos le interesan. Hay varios tipos de turismo, y al que aspiran los funcionarios cubanos, que es el que suelta plata y repite, necesita otros incentivos.

No entender que el turista norteamericano ha cambiado en estos 50 años de ausencia es un error grave de los funcionarios cubanos. Si apuestan por el visitante norteamericano en vacaciones familiares —cual, si no—, deberían darse una vuelta por Orlando, Florida. Aquel turista "americano" que viajaba solo y gastaba un platal es cosa del pasado. El turista norteño convencional pasea ahora con su familia, compra una sola comida y duerme en una sola habitación con sus acompañantes. Suelen buscar contacto con los "nativos", y no admiten a nadie poniendo peros.

Pero aun habría algo que agregar. Hay un virtual turismo cubanoamericano que ni Cuba ni ningún país del Caribe puede obviar si quiere insertarse seriamente en ese mercado. Hablamos de cientos de miles de isleños y sus descendientes que pasan vacaciones en ciudades de Florida, en Punta Cana, o en los cruceros basados en Puerto Rico y los puertos floridanos.

Mientras obtener un pasaporte cubano y una "habilitación" sea casi tan caro como montarse en un crucero o pasar tres días y tres noches en un hotel para visitar el parque de Disney o los Estudios Universal en Orlando, el turismo de la Isla estará a la zaga. Más allá del dinero, está la humillación de tener que pedir permiso para poder visitar el país de uno. Se impone, pues, un cambio de las leyes que obstaculizan el libre tránsito entre Cuba y EEUU: la derogación de la obligación de sacar pasaporte cubano para los cubanoamericanos naturalizados estadounidenses, y suprimir la prohibición de viajar a Cuba a todos los norteamericanos debido a la ley del embargo.

Cuba vendía al turista "revolución" y algunos festivales culturales. Pero ahora la Isla solo puede entregar, cual virgen añosa, la virtud de haberse mantenido intacta. Como los años no perdonan, ni siquiera en la industria del ocio, la casta dama ha debido ofrecerse a precio de remate. La larga lista de famosos que visitan la Cuba de estos días hacen una inmersión en el pasado pre-revolucionario, donde los viejos automóviles, las comidas naturales y las ciudades-escombros contrastan con una población que los apapacha cual frutas prohibidas, algo inusual en sus ambientes frívolos y traicioneros.

Rihanna y Katy Perry, The Rolling Stones, Vin Diesel —"¡Esto es el paraíso!"— e incluso el presidente Obama han funcionado como "nuestro turista en La Habana". Desviándose unos pasos de la ruta asignada y a solo unas cuadras de la Catedral, la Plaza Vieja, el Paseo de Paula y el Arzobispado, vive otra Cuba que sufre y merece la pena visitar. Es algo que los funcionarios del turismo también deberán aprender si en el futuro pretenden hacer de la Isla un sitio para el desahogo y la diversión sana: no todos los norteamericanos venden aspiradoras ni las necesitan.

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Comentarios [ 15 ]

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@ Anónimo - 11 Mayo 2016 - 4:20 am.Entonces que se dedique al burlesque, que es lo que le va. Jo! Salud!

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@ Anónimo - 10 Mayo 2016 - 11:28 pm.Mi jabita está garantizada, no tengo que perrearla como la suya. Las de la CIA son de por vida.Y no me imite, please. Jajajajaja.

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Que mal me caen todas las Kardashians y las de su estirpe. La banalidad y la estupidez se fueron a bailar un dia y crearon esta clase de gentuza.

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Bueno, y a fin de cuentas ¿quién pagó el viaje de las locas estas?

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Amadeus, Wendy Guerra-Kardashian no pudo asistir al desfile de Chanel porque estaba ocupada en España, promoviendo su libro "Domingo de Revolución" y diciendo en las entrevistas que ella vive "con mucho miedo" en Cuba y que dentro de la isla la acusan "de ser agente de la CIA, mientras que los exiliados cubanos piensan que ella está siendo adiestrada por la inteligencia cubana para dinamitar la intelectualidad de exilio." Esas fueron sus palabras textuales que copie de la entrevista, asì es que ya puedes imaginarte.......

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Amadea está celosa. ¿No jabita today?

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A mí lo que me preocupa es quién pagó por la estancia de estas dos, porque estas "famosas" no mueven un dedo si no les pagan antes... ¿Les pagó Cuba?

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Lo que pasa con Cuba es lo mismo que con Trump, mientras más hacen por pintarla tétrica, por dinamitar todo lo de allá, el efecto resulta inversamente proporcional ¿frustrados?

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Concuerdo con el autor. Es muy humillante tener que pedir visa se entrada al país que te vio nacer. Cuba tiene que hacer algo para que a mi me den ganas de ir a pasar mis vacaciones allá y se empieza por dejarme viajar a Cuba con mi pasaporte americano!

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me disculpan si ofendo.pero esa cuba sufre porque quiere.los reprimidos son mas que los represores.aqui hace falta un maleconazo pero General en todo el pais y se acabo.el abusador abusa mientras lo dejamos.