Miércoles, 13 de Diciembre de 2017
00:34 CET.
Sociedad

Un tanque para acopiar agua, la principal aspiración de muchos santiagueros

Las constantes campañas de los medios oficiales exhortando al ahorro y cuidado del agua parecen una burla para los santiagueros, que padecen de racionamientos extremos hace más de un año.

Los alargados ciclos de entrega, que van desde 10 a 21 días, y las constantes fallas de estos —según reportes, por roturas y otros inconvenientes—, han creado conciencia de que cada cual debe resolver su problema acopiando la mayor cantidad posible del líquido, y para ello es necesario tener depósitos.

Lamentablemente, estos no se encuentran disponibles en la red de tiendas en divisas, mucho menos en moneda nacional y, aunque hace algunos años era posible encontrarlos en las primeras a precios exorbitantes, ahora parecen estar siendo destinados por el Gobierno a casos sociales o a zonas en situación aún más crítica, lo que no solo ha duplicado su precio en el mercado negro, sino que también ha convertido estos artículos en productos de primera necesidad desaparecidos y fuertemente controlados.

Fue lo que le pasó a Raúl González cuando acudió a una de las tiendas de materiales de construcción, donde se enteró habían surtido tanques plásticos de 55 galones. Un día después no quedaba nada. "Me avisaron y fui enseguida", comentó. "Al llegar no había ni uno, me enteré de que ni siquiera salieron a la venta, los mismos empleados se los repartieron entre ellos. Ya encargué uno para la próxima vuelta".

La inventiva cubana no se amilana y ha ido "resolviendo" la situación fabricando sus propios tanques. Como salidos de un mundo onírico, los barrios se pueblan con disimiles armatostes de metal. Son comunes en las barriadas de edificios multifamiliares que carecen de cisternas y tanques elevados. Estos inmuebles fueron construidos en las décadas utópicas de la Revolución para recibir agua corriente todos los días, servicio que nunca tuvieron.

Los apartamentos no tienen espacio para almacenar grandes tanques, sus moradores los ponen en las áreas aledañas a los edificios. "Yo logré poner mi tanque en la azotea", recordó Idania, vecina del distrito José Martí, "pero en 2010 Raúl dijo que Santiago tendría agua las 24 horas, renovaron el sistema hidráulico, repararon las azoteas de los edificios y prohibieron ponerlos allí. Así que lo tengo abajo con candado".

La seguridad es otra de las cuestiones que deben tener en cuenta los propietarios de tanques, para evitar a los ladrones de agua, que lo mismo se la llevan para consumirla que para lucrar.

Por si esto fuera poco, los tanques sufren el constante asedio de inspectores de la campaña anti mosquitos. Una mínima contravención y corres el riesgo de perder el agua atesorada con tanto esfuerzo.

Le ocurrió a Rebeca Soler, vecina del Nuevo Vista Alegre. En su tanque de fibrocemento fue hallada una larva y tuvo que vaciarlo so pena de una multa y la intervención de las autoridades si no lo hacía.

"Todavía lo estoy llorando", comentó compungida. "Fue a solo dos días de haberlo llenado. Les dije que era un crimen, que si lo flameaban no quedarían restos de ningún huevo, no entendieron. Ahora a cargar agua hasta que la pongan de nuevo. Yo que pensaba que me había librado de eso".

En el Santiago de hoy, tener un gran tanque o cisterna es un privilegio, la mayoría no puede permitírselo y deben conformarse con cargar su agua.

Primero de mayo sin agua en Santiago de Cuba

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Comentarios [ 1 ]

Imagen de Anónimo

No solo en santiago, en la habana tambien. Lugares de marianao, la lisa y otros barrios perifericos de la capital que nunca tuvieron el problema del agua resuelto y que se ha agravado con los años, la maxima aspiracion de sus habitantes es un tanque para acopiar agua. Son gente que estan por debajo del limite de pobreza porque ni siquiera tienen agua corriente mientras los castros ademas de agua corriente tienen yates y van a desfiles de chanel.