Lunes, 11 de Diciembre de 2017
10:46 CET.
Relaciones Cuba-EEUU

El primer barco de la discordia

Hay algunos detalles en la discusión sobre los viajes a Cuba de la compañía de cruceros Carnival que pudieran escaparse bajo la cortina de humo de las demandas leguleyas. La no autorización a que cubanos de nacimiento pueden ingresar por mar a la Isla fue una medida que el régimen castrista justificó de manera convincente para el público internacional: en otras épocas los mares fueron usados por los enemigos para agredir la Revolución. Por otro lado, en EEUU el tema de la discriminación de las minorías es un tema muy sensible. Y es precisamente en el conflicto ético y legal donde nos hemos quedado, como si lo más importante, el barco y la estela de cosas que traerá detrás, no fueran asuntos de consideración.

En política, como en las relaciones humanas, no existen las casualidades. La primera curiosidad es que el crucero Adonia levará anclas rumbo a la Isla en fecha tan memorable para el régimen como el 1 de Mayo. Y este no será un Primero de Mayo cualquiera. El Gobierno ha convocado masivas demostraciones de apoyo a la Revolución, como es habitual, pero hay una intención particular de rescatar la figura del ex máximo líder. Es fácil inferir las razones, sobre todo después de su discurso-despedida en el VII Congreso del PCC. Hay mucho disgusto y frustración en todos, y aún en los comunistas que ven cómo la dirigencia se aleja de la base y de sus aspiraciones más terrenales. La "pelea" ideológica está centrada en reconquistar esas bases, sustento real de cualquier  proceso político.   

De tal modo, mientras en todas las grandes ciudades y plazas de Cuba millones de cubanos "respaldarán los acuerdos del Congreso", el crucero de una de las compañías insignias del capitalismo norteamericano buscará atracar en la misma Isla donde las masas enardecidas, unas horas antes, habrán condenado el imperialismo y la rapacidad de los vecinos del Norte. Esta aparente dicotomía desnuda lo que puede estar sucediendo debajo de la mesa: un discurso público endurecido, retórica a lo Guerra Fría, y al mismo tiempo negociaciones a la sombra, sin ruido y con muchas nueces.

Es precisamente en ese juego de ambigüedades, del quiero y no quiero, que el régimen maneja magistralmente, donde los hombres de negocio norteamericanos se pierden porque no lo entienden o no saben cómo jugarlo. Mientras sus partners cubanos echan abajo una ley en apenas unos días, ellos no pueden cambiar las reglas que dependen de centenarias instituciones. He aquí  otro detalle que ha destapado el famoso barquito. ¿No se informaron primero los directivos de Carnival de las leyes cubanas? ¿O tal vez creyeron, pensemos que ingenuamente, que la comunidad cubana del sur de la Florida iba a "quedarse dada"?

Lo que han hecho los directivos de Carnival podría ilustrar lo que harán o piensan hacer cientos de empresarios norteamericanos: ir en busca del billete y nada más. En esto coinciden con el régimen cubano. Tal vez crean que, al estilo chino o vietnamita, pueden tener a millones de isleños en condiciones semiesclavas y que nadie en este mundo va a alzar la voz para denunciarlo. Lo más indignante no ha sido discriminar a cubanos por su origen. Lo más irritante ha sido ignorar a los cubanos en Miami, la ciudad que ellos construyeron para la prosperidad de esos negocios norteamericanos.         

Por tal razón, otra pifia de algunos empresarios yanquis es creerse, realmente, que en Cuba son eso, empresarios. En Cuba hay una sola empresa, socialista, y el congreso comunista lo ha dejado bien claro. Una empresa capitalista se maneja según utilidades y ganancias. Una empresa socialista, cubana, se maneja desde sus seguridades y réditos políticos. Aunque el actual liderazgo cubano presta mayor atención a la economía y parece alejado de los delirios megalomaníacos anteriores, siempre antepondrá su seguridad y ascendencia ideológica a cualquier ventaja económica. Si la norma cubana de prohibir la entrada por mar a la Isla ha sido derogada es porque, primero que todo, hay como garantizar la estabilidad interna al mismo tiempo que sirve de ejemplo de flexibilización política para consumo del exterior.

Más temprano que tarde dos formas de ver la política y la economía tendrán que colisionar. Mientras los isleños somos hijos de un clima tropical cambiante, y de la improvisación y la creatividad hacemos gala, la idiosincrasia norteña viene de ambientes templados y estables, y la reglamentación y la moderación en todo es parte de su vida cotidiana. Todo por el "libro", dicen los estadounidenses. Los cubanos no siguen el libro ni para armar los muebles en este país.  Para los comunistas cubanos la economía está supeditada a la política. Para los empresarios norteamericanos no puede haber política que vaya contra la economía. ¿Hasta dónde las leyes cubanas podrán regular la necesaria inversión norteamericana? ¿Hasta cuándo los inversores norteamericanos podrán romper sus propias reglas y acomodarse a las cubanas? Y los cientos de miles de cubanos en el sur de la Florida, ¿cuentan? ¿Existen?   

Quizás sin proponérselo, el crucero Adonia se ha convertido en el primer "barco de la discordia" entre empresarios norteamericanos, Gobierno y exilio cubanos. No todo es negativo. Es el inicio de futuros acuerdos y desacuerdos que involucran a una nación escindida, a pocas millas de la economía de mercado más avariciosa de la historia. Aparentemente, lo del Adonia se ha resuelto y sienta el precedente de que economía y política podrían tener acomodos: el Gobierno cubano necesita casi con desespero —sin pausa— que los barcos naveguen; los empresarios norteños llegar primero a esa orilla —con prisa.

Síguenos en Twitter, Facebook o Instagram. Si resides en Cuba, suscríbete a nuestro boletín con una selección de los contenidos más destacados del día. Si vives en cualquier otro punto del planeta, recibe en tu buzón de correos enlaces a lo más relevante del día.

Comentarios [ 1 ]

Imagen de Anónimo

Y ahora  hay unos abogados que a todo cubano ciudadano USA que se le obligo a sacar pasaporte cubanos en Estados Unidos,asi como sus habilitaciones se les devuelva el importe,asi como una gratificacion por daños y prejucios,ellos se basan en la violacion del Articulo 32 de la Constitucion Cubana que prohibe la doble ciudadania yte quita la de Cuba si adquieres otra,si los comunistas cambian la Constitucion ,deberan permitir hacer negocios,ser electos,recibir servicios de salud a sus temidos" gusanos",sino van a tener que pagar con los pocos activos que le quedan aqui.Aun que alguien adivino creo la cuenta testaferro de Castro en Suiza,asi que preparense que van apedir el agua por señas sin Bloqueo y Maduro de que se cae,se cae....... veremos quien lo sigue despues