Miércoles, 13 de Diciembre de 2017
02:18 CET.
Opinión

'Los hijos de Obama'

"Los hijos de Obama", así se les dice subrepticiamente a quienes se suman al proyecto Cuba Emprende, que, por iniciativa del Arzobispado de la Habana, en el Centro Cultural Padre Félix Varela imparte cursos de capacitación y asesoría en materia empresarial a quienes han decidido iniciar una actividad económica por cuenta propia.

Evidentemente, "contribuir al desarrollo de la mentalidad económica, al progreso social y mejorar la calidad de vida", es un eslógan diametralmente opuesto al concepto de austeridad que se nos machacó por décadas, mientras se distribuía la pobreza y se satanizaba la propiedad privada.

El apelativo es la resaca del encuentro de Obama con representantes del sector privado en la Fábrica del Arte, en ese clima de efervescente libertad que duró solo las horas que el mandatario norteamericano permaneció en la Isla.

La reflexión de Fidel publicada a continuación en el periódico Granma fue el inicio de la contraofensiva para convertir la experiencia en espejismo, seguida de una avalancha mediática y también, por supuesto del recién finalizado VII Congreso del Partido Comunista de Cuba, el único autorizado a decidir el rumbo político y económico del país.

En ese evento, con la gigantografía de Fidel en primer plano, no podía faltar el tema del sector privado, una de las contradicciones más escandalosas cuando todavía se incita al repudio hacia los periodistas independientes y activistas de la oposición, fermentándose la envidia por pagos provenientes "del enemigo" y la acumulación de supuestas riquezas.

Cómo conciliar tantas contradicciones, cómo dar una forma coherente al engendro que se insiste a toda costa en llamar "socialismo". Cómo conjugar la prosperidad con la inculcada penalización del capital, la independencia empresarial con la centralización del poder, la reconciliación con el odio fomentado por más de medio siglo.

Mientras el sentido común se abre paso silenciosamente en la Isla, los hipnotistas se niegan a perder terreno y gastan exorbitados recursos en una desesperada campaña de reivindicación ideológica, alertando contra el demonio del neoliberalismo. Una vez más engendrando confusión y división desde el supremo sitial donde las necesidades reales de la población jamás fueron (ni son) mencionadas.

Fieles al concepto de que las cosas no son lo que son sino como se les llame, en el  VII Congreso se habló de la ampliación del trabajo por cuenta propia y la posibilidad de contratar asalariados por parte de privados que ha derivado en la creación de medianas, pequeñas y microempresas privadas en la Isla, siempre recalcando que ello "no supondrá un retorno al capitalismo".

Sin embargo, desde que se iniciaron las reformas en el plan de "actualización socialista", desde que se compartió la vieja justificación del "bloqueo" con la irresponsabilidad del pueblo al alegarse que no podían aumentarse los salarios hasta que no aumentara la producción, desde que se eliminaron las "gratuidades innecesarias", la dirección del país iba matizando el discurso con adjetivos más contemporáneos: "socialismo próspero y sustentable", como si esta aclaración no incluyera a su vez que admitían el descalabro económico en que nos sumió el sueño marxista.

Cuando los cubanos que se cansaron de promesas y prórrogas se amontonaron en la embajada de Perú en abril de 1980, admitiendo públicamente que querían irse del país, fueron llamados por Fidel "lumpen, escoria, gusano", fueron mezclados con presidiarios y esquizofrénicos para desvirtuar la responsabilidad del Gobierno y para corromper la población norteamericana.

"Los hijos de Obama", es un apelativo menos vejatorio, pero que una vez más se sacude toda responsabilidad. Significa que "no son mis hijos, son los hijos del otro", el extranjero que en dos días se ganó una popularidad espontánea, incluso en una atmósfera de furtiva contención.

Los marielitos que fueron despedidos con ofensas y huevazos, cuando volvieron como visitantes de "la Comunidad", fueron recibidos como los triunfadores. La desmemoria histórica ha sido siempre un elemento a favor de la injusticia, más en un país donde la inmensa mayoría está atrapada en la convulsión por la supervivencia y la necesidad ha desplazado a la dignidad.

Claro que ya no son los tiempos en que se puede incitar al "repudio" tan visiblemente. Tampoco aquellos en que se podía prescindir de cualquiera que no se plegara al discurso oficial, ya fuera un obrero, un gran científico, un artista o intelectual famoso del que se prohibía la exhibición o publicación de su obra.

"Los hijos de Obama" sugiere que el cuentapropismo es un mal inevitable, cuando es un derecho y un componente indispensable para el progreso en una sociedad moderna. Una vez más se intenta desvirtuar el mérito y la legitimidad del ciudadano empoderado económicamente. Una vez más el Gobierno no admite que el verdadero mal (y evitable) ha sido su errada administración, y que es el único que acepta a regañadientes un cambio natural. 

Los que aspiran a vivir de su trabajo y no de la adulteración de los productos destinados a sus propios coterráneos o del desvío de recursos con la zozobra de ser descubiertos y canjeando migajas por moral, los que se niegan a aceptar bienestar material a cambio de simulación y bajo coacción perenne, no son hijos de Obama, son hijos de Cuba. Una Cuba que va saliendo del letargo, de la disfuncionalidad y el absurdo.  Una Cuba que quiere ser parte activa del mundo.

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Comentarios [ 4 ]

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El gobierno cubano se apropio de toda la propiedad y del derecho a producir , actualmente tiene casi el 60% de la tierra sin producir, lo cual para un pais agricola es tajantemente una inmoralidad, o prohibir por otros medios lo que el estado no puede producir , realmente es una aberracion de todo tipo de derecho, no entiendo realmente como los cubanos han permitido que un gobierno tan incapaz les prohiba producir teniendo tantas necesidades. Luis v

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Muy bueno!

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Magnífico artículo. Excelente colofón. Gracias. 

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Y menos mal que no los llaman hijos de p.. Los castrisras detestan cualquier iniciativa privada emprendedora. Están cegados por la ideología asfixiante de los Castro, y se niegan a ver el futuro. Sin esa gente fuera de combate, Cuba no tiene futuro