Lunes, 18 de Diciembre de 2017
00:36 CET.
VII Congreso del PCC

Un Congreso fallido

Entre la histeria producida por el 55 Aniversario de Playa Girón y la adelantada  (comenzó en diciembre del 2015) y prolongada celebración del 90 cumpleaños del "líder histórico", el VII Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC) ha terminado con más penas que gloria.

Algunos optimistas pensaron que sería el momento propicio para acordar soluciones concretas a la crisis política, económica y social que afecta a la Nación, y para que la vieja "dirigencia histórica" entregara realmente el bastón de mando a representantes de las posteriores generaciones, mucho más jóvenes física y mentalmente. Sin embargo, no sucedió ni lo uno ni lo otro: el primer tema no se trató y el segundo se limitó al relevo de algunas caras pero no de ideas. En definitiva, el mismo dogmatismo.

El PCC acaba de perder su última gran oportunidad para tratar de demostrar que representa la vanguardia política del pueblo cubano, rol que se ha autoasignado desde su fundación, olvidando que no se es vanguardia por decreto o porque algún iluminado lo decida y, menos aún, cuando ésta se pretende monopolizar por una única organización, sin dar espacio para la existencia de ninguna otra.

El Congreso se desarrolló de acuerdo al guión previsto. El primer día, en sesión plenaria, se leyó el Informe Central. Kilométrico, reiterativo y lleno de lugares comunes fue triunfalista y poco crítico, queriendo dar la impresión de que éste no es más que la continuación del VI Congreso, que se ha estado avanzando y que se están haciendo las cosas mejor que antes. Se volvió a apostar por un socialismo que nunca ha sido ni será "próspero", y cuya "sostenibilidad" radica en su imposición y mantenimiento por la fuerza, por la fracasada empresa estatal socialista y por el partido único. Además, por ratificar el "carácter irrevocable del sistema político y social" refrendado en la actual Constitución, y por establecer edades máximas para ingresar al Comité Central (60 años) y para desempeñar cargos de dirección en el Partido (70 años), con limitación de hasta dos períodos consecutivos, a aprobar ahora, pero cuya aplicación será en el futuro, debiendo, esta política, ser aplicada también en las instituciones estatales, gubernamentales y las organizaciones de masas.

A continuación se pasó al trabajo por Comisiones en las cuatro creadas (Conceptualización del modelo económico y social del socialismo cubano. Plan de desarrollo de cara al 2030, la visión de la nación, sus ejes y sectores estratégicos. Evaluación de la implementación de los Lineamientos aprobados en el VI Congreso y su actualización para el próximo quinquenio y Materialización de los objetivos de trabajo del Partido a partir de su Primera Conferencia). En lugar de debatirse en ellas, seria y profundamente, el contenido de estos documentos, elaborados por equipos en las altas instancias del Partido sin la participación ni las opiniones de los militantes de base, los delegados dedicaron el tiempo a conocer sobre los mismos y hacerles algunas puntualizaciones, para aprobarlos después unánimemente en sesión plenaria. Una vez aprobados los dos primeros, tras el evento serán sometidos a "amplios y democráticos debates" para enriquecerlos y perfeccionarlos. Cumplidos estos trámites "formales", se realizó la presentación, análisis y votación de la candidatura del Comité Central del PCC, elaborada también por una comisión, y se dio a conocer el Comité Central electo, así como los miembros del Buró Político, del Secretariado y el Primer y Segundo Secretario, estos dos últimos "reelegidos".

Aunque las pocas caras nuevas no significan necesariamente ideas nuevas, al menos introducen la interrogante de que nadie sabe cómo actuarán cuando se sientan más cercanas al poder, desaparecidas ya las sombras del pasado.

El Congreso finalizó con su correspondiente clausura, donde estuvo presente el "líder histórico", quien felicitó a los participantes, y donde su primer secretario reelegido pronunció un discurso totalmente gris, repitiendo la misma historia de siempre y resistiéndose a los cambios inevitables.  

En el Congreso, los muchos temas que en realidad preocupan y afectan a los cubanos fueron ignorados y el tiempo se perdió fantaseando sobre un futuro imposible para los actuales dirigentes o para quienes pretendan dejar en su lugar. El momento actual exige cambios políticos, económicos y sociales profundos a un ritmo acelerado. Han sido demasiados los años de inmovilismo y de andar lentamente, sin contar los continuos retrocesos, motivados por la improvisación. Los delegados, como siempre, escucharon atentamente la voz del amo, incapaces de opinar, por temor a decir algo  no autorizado y buscarse problemas. En los seis congresos anteriores sucedió igual. En definitiva, mayormente hablaron los viejos dirigentes para escucharse, tal vez por última vez, a sí mismos, repitiendo sus obsoletas consignas ante un auditorio callado, acostumbrado más a asentir y aplaudir que ha discutir y cuestionar.

La poca importancia que los cubanos le han dado a este Congreso, palpable en las calles, es un reflejo de la pérdida de credibilidad del PCC, debido a sus muchos errores y a su incapacidad manifiesta para ser "la fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado", para resolver los múltiples problemas acumulados, la mayoría causados por él mismo, y para reaccionar ante los cambios.

Hoy el PCC es un organismo enfermo, con los mismos achaques de sus dirigentes históricos, cada vez más alejado de sus militantes de base. Esto no significa que la mayoría de sus miembros sean viejos, sino que sus principales dirigentes lo son, y se comportan como un consejo de ancianos de alguna civilización primitiva. Resulta irónico oír a un dirigente de 80 y más años, responsable de múltiples errores, dogmatismos y extremismos conocidos por todos, plantear, sin el menor pudor, la necesidad de cambiar los métodos y estilos de trabajo del Partido, cuando el principal cambio debería consistir en renunciar a su cargo.

Actualmente, los militantes de base solo son tenidos en cuenta para cumplir las resoluciones y disposiciones de la elite iluminada, que en lugar de aplicar correctamente el denominado centralismo democrático (la minoría se subordina a la mayoría), lo aplica al revés. El primer secretario es quien determina, junto a sus incondicionales en el Buró Político, y todos los demás cumplen lo que este ordena. Lo de respetar el sentir de los militantes y tenerlo en cuenta en sus acuerdos no es más que un cuento.

Todas estas situaciones, más otras muchas no tratadas aquí, son las que han contribuido a que el VII Congreso sea intrascendente. Dio la impresión de ser una mala puesta en escena de una mediocre obra de teatro.

Síguenos en Twitter, Facebook o Instagram. Si resides en Cuba, suscríbete a nuestro boletín con una selección de los contenidos más destacados del día. Si vives en cualquier otro punto del planeta, recibe en tu buzón de correos enlaces a lo más relevante del día.

Comentarios [ 6 ]

Imagen de Anónimo

y ya lo vereis, cubanos descreidos, el viejo caballo llegara a centenario , el se quiere asegurar que antes cascaran absolutamente todos los gusanos de primera generación antes que él para no darles esa alegria....Lo digo muy en serio, no hay quien le quite a este tio otros siete u ocho años mínimo, y por chocho  y descerebrado que esté le mantedran tieso para que quede claro que no se moverá ni Dios en estos años. Eso quiere decir que otra generación de jovenes jodida..bien jodida....y otroo primeros de mayo gloriosos, puño en alto en la plaza de la Revolución para pena y verguenza del pueblo cubano

Imagen de Anónimo

Y que esperaban ?? Congreso con exito!!! Acaso ha habido uno en que se hable verdad, y se cumpla algo de lo que se dice!!! Verdad que el Hambre alucina !!!

Imagen de Anónimo

No crei, en La O.R.I. y voy a creer en el Partido!!! Como es posible que se pueda creer en el Hijo de Una Jinetera, alla los que siempre vivieron equivocados y cooperando, yo me morire en el exilio, pero muy claro de quien Fusila y encarcela a diestsra y siniestra, jamas cambiara su macabra existencia en este Planeta!!!Cuando el Partido Comunista Surgio, ya yo habia cumplido mi primera condena, no existia El Granma, se llamaba, Revolucion y uno de sus jefes, o creo que el Director, se llamaba Carlos Franki, aliado de Fidel en la Sierra, que me equivocara yo, un Guajiro analfabeto del Campo en Artemisa, esta bien, pero intelectuales, como ???No tenemos clase por eso hemos sufrido y hecho sufrir a quienes vinieron detras, Los Cubanos, nos merecemos el Comunismo Fidelista y lo que viene detras, que posiblemente, sea hasta peor !!!hasta la Miseria siempre !!!

Imagen de Anónimo

Solo de saber que debemos esperar a que Raul y Fidel se mueran ya me dan ganas de bombandear a Cuba. Pero mi ética me dice que no, pero es incebible que en pleno siglo XXI todavía exiastan estos sátrapas ladrones y dinásticos!!! Que terrible!

Imagen de Anónimo

Eso no fue un congreso, fue un acto de recoronación!!!!

Imagen de Anónimo

Da escalofrios cuando hablan de metas para el 2030 espero de todo corazon en esa epoca y lo mas pronto posible esten todos en el quinto infierno.partida de viejos locos esquizofrenicos.que han destruido el pais y exiliado a todos sus coudadanos.hay un articulo buenisimo qhe acaba de salir en el Diario La Nacion creo de Panama y que retrata la realidad de porque la emigracion cubana.la culpa es de los viejos locos castristas y de nadie mas.la ley de ajuste por el contradio Lo que ba ayudado a los cubanos a escapar.lo qie me jode es que regreseañ al ano y un dia a regalarle su dinero a los duenos de la isla carcel.yo estoy porque réformen la ley de ajuste.que no la quiten.Viva una Cuba libre y democratica.fuera la famiglia castro espin y su lopes Callejas.LADRONES.espero cuando aquella mierd... Se acabe.le sigan la ruta al dinero y les congelen todas sus cuentas con dinero robado.el dinero siempre siempre deja trazas quieran o no.