Lunes, 11 de Diciembre de 2017
23:52 CET.
Opinión

Los factores del cambio

Un aspecto de capital importancia para comprender la dinámica del cambio sociopolítico que podría ocurrir en Cuba es la relación de causa-efecto entre el sistema comunista y la penuria de la población.

Las condiciones que impuso el Estado socialista, mediante la estatización casi total de los medios de producción y la penalización de la actividad económica de carácter privado, se tradujo en ausencia de seguridad jurídica, ínfima productividad, pésima gestión y falta de incentivos laborales. Esto se compensó con medidas populistas (educación, salud pública, etc.) y con mucha propaganda. Para esta tarea, el Gobierno dispuso del monopolio absoluto del sistema educativo, los medios de comunicación y la cultura. Escuelas, periódicos, radio, televisión, cine y teatro estaban (y están) al servicio permanente de la ideología oficial.

El Estado dejó de proporcionar garantías a la propiedad y la normativa que regía la actividad productiva cambió a menudo de manera arbitraria, según los caprichos del caudillo. La iniciativa privada se toleraba durante unos años, luego se penalizaba y después se volvía a rehabilitar. La tenencia de dólares fue delito durante varias décadas, luego se autorizó y más tarde volvió a suspenderse.

Buena parte del esfuerzo de la población se orientó entonces al mercado negro y en muchos casos las empresas estatales pasaron a ser una fuente de suministros clandestinos que alimentaba ese sector informal.  Por su parte, el sector estatal, que todavía constituye el 90% del aparato de producción y distribución, sigue siendo terriblemente deficitario y absorbe por vía tributaria cualquier superávit que pueda generar la actividad privada.

El único segmento de actividad económica estatal que hoy genera indudables beneficios es la exportación de mano de obra calificada, porque su explotación se realiza en condiciones de servidumbre, violando diversas normas internacionales de derechos humanos y laborales.

Al apoderarse de todos los recursos de la Isla y convertir el aparato productivo en un inmenso sistema burocrático, el régimen generalizó los vicios y las deficiencias que plagaban a la administración pública. De poco han valido las reiteradas campañas de racionalización, las ofensivas contra la burocracia, los estímulos morales, la propaganda incesante y las "batallas de ideas". La falta de incentivos para la gran mayoría de los trabajadores y funcionarios reduce a la mínima expresión la eficacia de la economía socialista. Como decían los obreros en los países del este de Europa antes de la caída del comunismo, "ellos simulan que nos pagan y nosotros hacemos como si trabajáramos".

Todo ese tinglado de ineficiencia, desgana, corrupción, mala gestión y pésima planificación se financió durante medio siglo con ingentes subsidios procedentes del extranjero. Primero, durante 30 años, los fondos llegaron de la Unión Soviética y, tras la desaparición de la Madre Patria Socialista, aparecieron los petrodólares de Hugo Chávez.  Y a pesar de que el Estado dispuso de ese considerable aporte exterior, de que controlaba todos los recursos del país y de que Cuba no ha sufrido convulsiones mayores en ese periodo, los niveles de improductividad y pobreza de la Isla son comparables actualmente a los de algunas satrapías africanas. Tras 57 años de dictadura, el sueldo medio de los cubanos es de 24 dólares al mes y el precio de un televisor equivale a 16 meses de salario.

Esa situación empezó a cambiar muy lentamente con las tímidas medidas liberalizadoras que adoptó el Gobierno de Raúl Castro a partir de 2006. Pero han transcurrido diez años (el equivalente a dos mandatos y medio de cualquier gobernante en Occidente) y el camino recorrido por la sociedad cubana en pos de la libertad y la prosperidad ha sido muy corto. A ese ritmo, pasará otro medio siglo antes de que la sociedad civil alcance la robustez suficiente como para provocar cambios en la esfera política que a su vez repercutan la situación económica.

¿Qué vías de transformación existen, pues, en una coyuntura de este tipo? La evolución histórica de los gobiernos autoritarios o totalitarios en diversas regiones —Europa meridional y oriental, el mundo árabe, América Central y del Sur— apunta a tres factores de importancia. El primero es la desaparición física de los fundadores del régimen. La mezcla de resignación, inercia y legitimidad residual que apuntaló  a regímenes como los de Burguiba, Tito, Trujillo u Oliveira Salazar se resintió considerablemente cuando el poder pasó a manos de sus herederos y terminó por quebrantarse de modo definitivo poco tiempo después. 

El segundo tiene que ver con la información y la comunicación como claves de la toma de conciencia de la ciudadanía. El cambio en la opinión pública se opera muy lentamente y de manera casi subrepticia, entre otras cosas por la falta de libertad de expresión y asociación. Las medidas represivas del Gobierno no permiten evaluar cuáles son las ideas y creencias predominantes en cada etapa. La única manera de medir esas preferencias consiste en permitir que la gente vote libremente y escoja los  candidatos y las políticas que prefiera. Pero eso suele llegar al final del proceso de transición, no al comienzo.

El tercer factor es la presencia pública de la oposición y su reconocimiento dentro y fuera del país. En Cuba, durante años un puñado de heroicos activistas ha tratado de concienciar con la palabra y el ejemplo al resto de la población. Incapaz de aceptar que algunos ciudadanos pudieran disentir de su política y expresar libremente sus opiniones, el Gobierno los ha descalificado con los peores epítetos y los ha reprimido violentamente. No había cubanos que pensaran de otra manera y reclamaran sus derechos en la calle, sino agentes del imperialismo, pagados por Washington y Miami para destruir el paraíso proletario del Caribe y entregar la Isla a los herederos de Meyer Lansky y Lucky Luciano. Aunque parezca mentira, esa burda caricatura sigue siendo el discurso oficial del régimen cubano y la policía sigue machacando cada domingo a un pequeño grupo de mujeres que reclaman públicamente la libertad de sus familiares injustamente encarcelados. 

Sin duda en Cuba, la exigencia social de derechos políticos y económicos se ha iniciado muy tardíamente, en comparación con otras naciones que padecieron el sistema comunista, debido al grado de represión que el régimen aplicó desde el inicio, la condición insular del país y la vecindad de EEUU. El miedo que generaron los fusilamientos y encarcelamientos masivos de la década del 60, la carencia de fronteras terrestres y la relativa facilidad de huir al Norte y dar así un salto de más de un siglo mediante un desplazamiento relativamente corto  (esa especie de "máquina del tiempo" que en pocas horas transporta a un cubano de las limitaciones y penurias más propias de un esclavo del siglo XIX a la vida normal de un ciudadano del siglo XXI en la Florida), explican en gran parte el retraso en la recuperación de la conciencia social. Además, las medidas populistas y el monopolio de la información contribuyeron no poco a mantener esa situación de estancamiento.

Pero el factor ideológico, en tanto que vector autónomo, también ha desempeñado una función esencial, aunque a veces su papel haya sido menos obvio. Y es precisamente la quiebra de la ideología revolucionaria, esa mezcla de marxismo, nacionalismo, caudillismo, cobardía y estupidez, la que abre el camino a la transformación en los últimos años. Los cubanos de hoy empiezan a entender que el sistema socialista es la causa directa de la falta de derechos y libertades que padecen, y también de la pobreza —apenas disimulada con escuelas mediocres y hospitales cochambrosos— en la que se ven obligados a malvivir. Y como ocurrió en Europa del Este y la difunta Unión Soviética, más pronto que tarde llegarán a la conclusión de que el comunismo no es otra cosa que la vía más larga y dolorosa para pasar del capitalismo al capitalismo.

Síguenos en Twitter, Facebook o Instagram. Si resides en Cuba, suscríbete a nuestro boletín con una selección de los contenidos más destacados del día. Si vives en cualquier otro punto del planeta, recibe en tu buzón de correos enlaces a lo más relevante del día.

Comentarios [ 6 ]

Imagen de Cubanón Regusanón

Buen artículo y estoy de acuerdo con Plutarco: ellos no van a permitir que cambios muy abiertos les acerquen la soga al cuello. La represión que se estableció desde el inicio, al igual que el terror rojo de Lenin, funcionó amordazando las lenguas y castrando las mentes. Vienen nuevas generaciones Quero están lastradas por ese terror y el abuso del régimen ha sido tanto que la gente cada día tiene menos miedo a cuestionarlo. Para la vida que están viviendo les da, como dice el dicho, lo mismo un escándalo que un homenaje. Las medidas que hayan urdido los de la cúpula para aplicar a partir del próximo Congreso pudieran aplacar os ánimos si son suficientemente amplias y de alcance general para la población. No lo creo porque ellos siempre han sido mezquinos todo, , excepto cundo se trata de sus particulares intereses personales o geopolíticos. Veremos que nos trae el futuro Congreso aunque creo que la gente ya no espera nada.

Imagen de Plutarco Cuero

Es que los delincuentes del Caribe ( COSA-CASTRO ) no tienen escrupulos, fueron testigos del desmerengamiento de sus PANAS de fechorias en Uropa ... no van a permitir nada que les acerque la soga al cuello ...

Imagen de Anónimo

Pero el negro dios de u s a y de los cubanos en Miami como glo Estefan etc dijo que el communist y socialist trabaja en esos paises el lo dijo en Argentina 

Imagen de Anónimo

Bueno, la cosa empezó con Boffill en el 76 y siguió con el Partido pro Derecho Humanos en 1988, pero no es que empezaran tarde, sino que jamás consiguieron fuerza política, por lo que fuera, y estuvieron jugando a la rueda rueda con peticiones absurdas, las cuales no cesan, como el último plebiscito de los herederos de Payá. No es tanto que entraran con retraso, sino que entraron mal. Walesa se subió a una cerca con 17 mil obreros concentrados y Havel se sentó a la mesa de negociación frente al primer ministro checoslovaco con decenas de miles de personas en la Plaza Wenceslao. 

Imagen de Anónimo

Pero Obama dijo en Argentina que el communist y socialismo trabaja bien en esos paises 

Imagen de Anónimo

Interesante articulo sobre hechos politicos reales de nuestra historia reciente, pero necesitamos critica valiente, y actitudes politicas convincentes para lograr credibilidad dentro y fuera del pais.