Jueves, 14 de Diciembre de 2017
01:56 CET.
VII Congreso PCC

¿Cuál es el plan del VII Congreso del PCC?

El próximo 16 de abril —aniversario del día en que oficialmente la revolución cubana fue declarada socialista— comenzará el VII Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC)

Estos eventos no deciden nada, solo apoyan los acuerdos ya cocinados por apenas un centenar de personas. La puesta en escena da visos de legitimidad a la voluntad incontestable de la elite de poder.

Las opiniones de 700.000 militantes, y las de más de 11 millones de ciudadanos, no cuentan en la práctica. Pero siempre se ha pretendido que su voluntad se ausculta, cuando se someten a discusión algunos de los documentos que luego pasan a ser considerados por los delegados al evento. Esta vez, ese no ha sido el caso.

Un gran secretismo ha rodeado los preparativos de esta nueva función del teatro socialista cubano. Solo sabemos que de los más de 300 "lineamientos" adoptados por el congreso anterior, se ha cumplido el 21% de ellos. Nada se ha dicho ahora sobre el plan del próximo quinquenio ni acerca del supuesto nuevo modelo de "socialismo sustentable" que dicen haber elaborado. Algo huele mal en La Habana y no es un queso danés.

Pasemos revista a algunos dilemas que enfrenta la elite de poder cubana:

1. La inevitabilidad de enfrentar una crisis financiera a corto plazo. El modelo de negocios de esa corporación privada que en abril 16 de 1961 fue públicamente registrada como "Revolución  Socialista" —basado en la dependencia financiera y comercial de algún mecenas externo— está abocado a una crisis. Caiga o no el régimen chavista, la economía de Venezuela está en ruinas.

2. La quiebra generacional del pacto renuente e implícito entre el poder y la población. A cambio de resignarse a carecer de derechos políticos, civiles y económicos, el Estado se encargaba de proporcionar un sistema de empleo, salud y educación universales. Pero sin tarjeta de crédito soviética o venezolana no puede sostenerse ese arreglo. La gente no cuenta ya al desvencijado sistema de educación y salud entre los "logros alcanzados", y el empleo estatal está sometido a creciente  racionalización. Viven tres generaciones en las mismas casas destartaladas, con problemas de agua, alcantarillado, transporte, salarios miserables y pensiones paupérrimas, deficiente alimentación y un largo etcétera. Los viejos se sienten defraudados y los jóvenes no se dejan seducir por las mismas ilusiones que compraron sus padres y abuelos. No sueñan con "construir el socialismo", sino con una balsa para escapar de la Isla. 

3. La necesidad de sustituir el actual régimen de gobernabilidad por otro que resulte económicamente eficiente. Es evidente que los Castro no optarían por un mercado libre y un sistema político democrático. Si se deciden a mover ficha tendrían que elegir de un menú de capitalismos autoritarios de diverso tipo, como los de Rusia, China, Vietnam o Singapur.

4. El inicio de una nueva etapa histórica. La trayectoria de la Cuba poscolonial se divide hoy en dos historias de media duración casi idénticas. La primera Cuba nació en 1902 y su muerte oficial fue decretada precisamente aquel 16 de abril de 1961.  Estuvo basada en un sistema de democracia liberal y mercado. Alcanzó niveles de modernidad, desarrollo social y crecimiento económico muy superiores a los del resto de la región e incluso al de algunos países europeos.

La segunda Cuba supuso la desaparición del mercado, la implantación de un Estado totalitario extensivo e intrusivo, y la sustitución de la exitosa clase empresarial criolla por una enorme e incompetente burocracia al servicio de una elite omnipotente. En esa Cuba el disfrute de privilegios lo decide el cargo, no la propiedad. Semejante sistema no podía ser sostenible sin una inyección continua de créditos internacionales que compensaran su ineficiencia y que nadie pensaba pagar.  

El tema omnipresente del VII Congreso del PCC —sea en forma abierta o subliminal—  es cómo va a organizarse la ya inevitable tercera Cuba, y cuál es el plan para controlar esa transformación sin perder las riendas del poder. La opción más probable sería la del capitalismo de Estado autoritario.  Ese camino pueden conjugarlo con la presión por levantar el embargo. Si se deciden a ello, pudieran hacer cuatro cosas: a) una gigantesca "piñata" con las empresas estatales disfrazándolas de cooperativas privadas para exceptuarlas de las sanciones del embargo; b) pasar el cargo ornamental de jefe de Estado a alguien que no lleve el apellido Castro (como fue antes el caso con Osvaldo Dorticós) para cumplir formalmente con esa cláusula de la Ley Helms-Burton c) hacer modificaciones secundarias al sistema electoral del irrelevante Poder Popular para proclamar que han democratizado el sistema político; y d)  remplazar la inepta burocracia por una tecnocracia obediente, que sea además eficiente, para poder administrar una economía con mercado.

 

En resumen: Después de diez años de haber sustituido a su hermano, a Raúl Castro se le ha agotado el juego de hacer reformas que no cambien la esencia del sistema. La técnica de aparentar que se avanza, cuando a veces incluso se retrocede —como el moon walking de Michael Jackson— ya no le funciona. No la compra el ciudadano de a pie, y tampoco los empresarios que, ilusionados, visitan la Isla para luego retirarse sin invertir un centavo al constatar de cerca la realidad cubana.

También se ha agotado el mito de que "el pobre Raúl" no puede hacer lo que quisiera, porque un ala conservadora dirigida por su hermano lo controla o depondría. En el trascurso de una década los raulistas han completado el desplazamiento de los fidelistas en todas las palancas del poder y de la propia elite. Hoy Raúl no hace lo que, simplemente, no quiere hacer.

La gran transformación que sí ha ocurrido en Cuba —clave además— es la de la subjetividad nacional. Muchos de los hombres y mujeres que se vistieron de milicianos aquella mañana de 16 de abril de 1961 viven hoy la frustración de su apoyo a aquella estafa, y a los más jóvenes no les interesa escuchar supuestas glorias pasadas.

El comunismo cubano no ha perdido el poder político, pero hoy carece del poder de vender ilusiones. Más allá de cualquier otra consideración, esa es su principal vulnerabilidad. Si en 1961 se presentaba como vehículo para el cambio y heraldo del porvenir, hoy es percibido como el obstáculo para alcanzar la prosperidad con libertad. Ese es su desafío central en este congreso.

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Comentarios [ 17 ]

Imagen de Anónimo

Defender las conquista del Castro care 

Imagen de Anónimo

VII Congreso de Gediatria de la Habana, por una vejez eterna.

Imagen de Anónimo

Yo creo que en este Congreso va a surgir un ala prodemocratica, y lo afirmo porque basado en el discurso historico de Obama, la pronta salida de los hermanos Castros y el vislumbre de un liderazgo mas joven, hacen que el discurso radical y de firmeza revolucionaria y castrista pierda adeptos dentro del mismo PCC. Cuando los delegados empiecen a berrear sus mismas consignas de todos los anos, ahi mismo se va a sentir la necesidad del cambio por los tiempos que se avecinan. Eso va a estar en el ambiente de ese Congreso, que ya no se puede seguir en la misma linea, y aunque oficialmente solo tienen un Partido, ya se presiente que hay un ala que se separa de los radicales castristas que cada vez es mas creciente, Por ahi es que empieza a desinflarse el globo. Vivir para ver.

Imagen de Cubanón Regusanón

El Congreso servirá para establecer un cierto giro hacia un modelo tipo China. Quizás de inicio no llegue a ese nivel porque la renuencia de la cúpula a tomar medidas liberalizadoras en el terreno económico es sabida. Ya se ven ciertos cambios con la apertura de tienda mayorista para los cuentapropistas. POr supuesto que de derechos y libertades no puede esperarse que acuerden nada positivo, seguir el control autoritario del Estado sobre la vida del ciudadano. Ya la sociedad cubana es un sálvese quien pueda y en eso nos equiparamos cola China donde hay muchos millones que no disfrutan de la supuesta bonanza económica. Por un amigo que rentaba a extranjeros en Cuba llegué a enterarme que la asistencia médica en China era pagada pues tuvo que llevar a uno de ellos a un policlínico pues se encontraba enfermo del estómago y el chino se asombro cuando no tuvo que pagar. Por cierto, luego sorprendieron al chino y el grupo que andaba con él en una salida ilegal por Pinar del Río hacia México con destino final  los USA. Qué futuro nos espera.

Imagen de Anónimo

El Congreso no sera nada. A la semana de haberse terminado ya nadie se acordará de el. Entonces como siempre "Machacaran" a los infelices cubanos de la isla con interminables "circulos de estudio" donde recitaran los versos del Partido y terminara con un grito de "cuatro patas si pero dos tambien". Se hace esa cosa que dice llamarse Congreso porque esta en los libros de los evangelios comunistas y hay que seguir el ritual.

Imagen de Anónimo

En vez de estar pensando en los planes de los demás, particularmente del enemigo, Blanco debía exponer qué plan tiene el otro bando para enfrentar a ese régimen tan tambaleante que describe. Porque hace unos años hizo un llamado urgente a ese mismo régimen, que estaba al borde del abismo, y nada pasó.

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para que conste,pues en esta resena de Blanco no se menciona: La Proclamacion del Caracter socialista de la revolucion,fue el toque que culmino el engano,un % indeterminado,pero muy importante,se sintio enganado,burlado y desde ese momento,penso en contra de Fidel ,el gran mentiroso,el de la medallita de la caridad y decia era"no comunista" mas de las 3/4 partes de los simpatizantes ortodoxos(por ejemplo),se desencantaron y solo el momento muy oportuno escogido,que no permitia reacciones en contra "de la Nacion Atacada"...puso freno a lo que hubiera podido ser un punto de viraje.....Que conste!!! Porque es elemental: por que Fidel,El Manoso,escoge ese momento??

Imagen de Anónimo

Nada ansion ni espero de nada y de este "congreso" menos, desde el mismisimo instante de eternidad que es todo, cuando no espero nada.

Imagen de Anónimo

De las opciones que plantea el autor hay una que merece especial atención:"remplazar la inepta burocracia por una tecnocracia obediente, que sea además eficiente, para poder administrar una economía con mercado". Esa fue la vía franquista después del plan de estabilización de 1959 y todavía el régimen se mantuvo hasta 1975 en los años de mayor crecimiento económico de España. Cuidado. Puede haber castrismo para rato. Esa vía se tiene que cercenar. Alguien debería estar en ello.

Imagen de Anónimo

Alguien dijo que Cuba es un gran manicomio. Y es verdad. Una de las peores expresiones de esa demencia colectiva son los Congresos del PCC. Los militantes saben que nada de lo que digan en sus núcleos se someterá a discusión en esa "puesta en escena" que es un congreso, como dice Blanco. Muchos de los que asistirán o seguirán las sesiones de este VII Congreso, asistieron o conocieron del IV Congreso, a mi juicio, el único que en las consultas previas, los militantes y la población propusieron cambios sustanciales muy esperanzados, como eliminar los CDR, cambiar la FMC, el sistema de elecciones del Poder Popular a uno directo, abrir el mercado interno a la propiedad privada, etcetera. Y nada se hizo. Ahora de esos mismos militantes que quedaron frustrados o encontraron una estúpida explicación para justificarlo todo, quedan bastantes en Cuba que seguirán estas sesiones, aunque saben que tampoco se hará nada que los Castro no hayan decidido de antemano. (¿Es que alguno sabe lo que dicen los lineamientos?) Ahí están muchos en la prensa oficial, hablando del imperio, de que Obama no merece citar a Martí y una sarta de demencias verbales más. Otros no entienden ni pío pero siguen con su militancia comprando de contrabando para comer. Lo curioso es que todos saben que en este Congreso no se aprobará nada que remedie la vida del cubano. Es de aberrados mentales, para no tildarlos de otra cosa "más peor".