Lunes, 11 de Diciembre de 2017
23:52 CET.
VII Congreso PCC

Odisea insular

Las apuestas de que nada pasará en el VII Congreso del PCC están 100 a 1, con tendencia a la baja. Las razones son varias. Casi todas coinciden en que el régimen no es reformable ni "actualizable".  Para estos analistas, un mínimo cambio estructural desarmaría todo el andamiaje de control total del Estado. Consideran que de haber algún cambio sería para centralizar más el poder, y aumentar la represión sobre los focos disidentes, especialmente los peligrosos, no los que marchan en Santa Rita sino los que desandan los pasillos del Comité Central. Entre los que apuestan por un congreso más, también leen la historia: nada trascendente ha pasado en los anteriores, y, paradojas insulares, cada congreso sirve para, como el cangrejo, ir en reversa. Además, agregan, para cambiar las leyes o hacer las cosas sin ellas, en Cuba no hizo ni hace falta congreso alguno.

Todas esas razones son muy fuertes para negarlas.  Pero sucede que, a diferencia de otros, este congreso del Partido puede ser el último,  y no solo para la llamada generación histórica. A los dictados de la biología y del mercado no escapa nadie. A ello se sumará, con mucha seguridad, la abrogación del embargo, y se hará innecesaria la llamada Ley de Ajuste en los próximos años. Si esas circunstancias llegaran a concretarse, habrá una ola de hombres de negocio norteamericanos viajando a la Isla, y los cubanos ya no tendrán en EEUU una válvula de escape migratoria. Pero si no hay modificaciones internas en respuesta a estos cambios externos, la ola chocará con una pared, ahogará todo intento futuro de  negociación con los capitales norteños y los cubanos de la Isla no tendrán más remedio que levantar a presión la tapa de la olla.

Dentro de tantos análisis, a veces se pierde de vista el papel de exilio cubano, sobre todo el que habita el sur de la Florida. Es una fuerza efectiva, viable, de cientos de miles de personas sin las cuales no será posible reconstruir el país en lo económico y lo social. Cubanos y sus descendientes en su mayoría clase media, quienes han sabido reinventarse y dirigen una de las ciudades, Miami, más  pujantes de EEUU. Ningún analista serio puede relegar su influencia, porque aun hoy, cuando todavía muchos cubanoamericanos tienen restricciones para viajar e invertir en la Isla, si se suspendieran las remesas actuales provenientes de la "mafia miamense" el Gobierno cubano sufriría un golpe letal.   

Hace algunos años, en diálogo con Monseñor Carlos Manuel de Céspedes, repasábamos de donde vendría la inversión necesaria para reedificar un país que se ha quedado con una infraestructura de principios del siglo XX.  Monseñor creía que una parte podría venir de Europa, y otra porción importante se debería al aporte de los cubanos afincados en otras tierras; cubanos que tuvieran una especie de deuda moral con su lugar de origen y pudieran poner a un lado sus diferencias y dolores. No hablaba Céspedes y García-Menocal  de perdón sin justicia. Hablaba de una justicia con misericordia, de no volver al paredón físico y espiritual. Hablaba de, como mismo lo vivieron sus ancestros en las guerras de independencia, poner el deber con la patria por encima de las revanchas y las glorias personales. Para eso, decía, hay que ser grande de verdad.   

Un paso "grande de verdad" pudiera dar el VII Congreso en materia política y económica mejorando la relación con todos los cubanos, sin excepción, que viven fuera de la Isla. Habría que hacer cambios en la Constitución de la República para aceptar la doble ciudadanía, y la ciudadanía de los nacidos de padres cubanos en otros países —muy a tono con la aldea global del siglo XXI—; poder viajar a la Isla con el pasaporte del país del cual se es ciudadano y la excepción de visado  o de la igualmente humillante "habilitación";  que los cubanos radicados en el exterior puedan invertir en Cuba, incluso aquellos cuyos padres o abuelos fueron expropiados y nunca recompensados. Y aún lo más difícil: hacer y aprobar una ley de amnistía para todos los cubanos; comenzar así un verdadero diálogo nacional, público, participativo. El paso previo a una suerte de "memoria y reconciliación" que clarifique el encarcelamiento, la muerte y la desaparición de cada cubano; los nombres de los autores reales de los bombazos y otros actos de terror.

Los congresistas comunistas deben tomar nota de que la economía planificada y centralizada es un rezago feudal, y por sus fallos antropológicos, su visión mecánica-materialista del hombre y de sus necesidades, ha fracasado en los cuatro puntos cardinales del planeta. Los congresistas deberán ser críticos con la ruina económica, miseria material que se traduce en indisciplina social y pérdida de todo referente ético, como mismo predijera el marxismo original. Pero más que todo, y para que en el futuro no sean perseguidos como en otras épocas,  los comunistas deberán admitir que hay otros seres humanos que no piensan igual, y como ciudadanos con los mismos derechos que ellos, pueden ser presidentes de la República, ciudadanos simples e incluso entes apolíticos.

Sabemos, por la prensa y amigos dentro de Cuba, que conversaciones entre cubanoamericanos exitosos y representantes del Gobierno llevan un buen tiempo sucediendo. Los suspicaces de acá los creen traidores, movidos solo por el dinero y las ganancias en tierra casi virgen; en eso, precisamente, coinciden con los suspicaces de allá. Pero sucede que a Cuba no la hizo grande en apenas medio siglo sus recursos económicos y los préstamos norteamericanos después de la guerra de independencia. Fueron los cubanos que permanecieron y los exiliados que regresaron quienes juntaron voluntades y experiencias para echar hacia adelante un país devastado por una guerra cruenta. Nadie pide que el otro se rinda. O que alguien se erija ganador. Ganador, perdedor, ¿de qué? En realidad todos, cubanos de afuera y de adentro, hemos perdido un bello país. Se trata, pues, de que todos ganemos algo.

La odisea insular consiste en esos ciclos de exilios y regresos, donde Ítaca es la Isla y Penélope un pueblo que teje por la mañana un sudario a la vista de los príncipes y, en la noche, oculto en las habitaciones calurosas, lo desteje con verdadera pasión. Siempre a la espera de su Odiseo; de alguien que vendrá de afuera a salvarlos. El espíritu "odiseico" del cubano no puede renunciar al regreso. Esperemos que esta vez no prevalezca el aliento numantino entre la feligresía convocada. Nuestra idiosincrasia no es suicida. Por eso escapamos. Por eso nos vamos en lo que sea. Pero si quienes tienen en sus manos el destino de Cuba insisten en tomar el camino de Numancia y no el de Ítaca, entonces para la Historia será difícil absolverlos.  

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Comentarios [ 8 ]

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@ Anónimo - 12 Abr 2016 - 12:04 pm.Tiene usted razón. Por eso me gusta el internet, porque idiotas, imbéciles, inteligentes, delirantes y lúcidos tienen la posiibilidad de intercambiar ideas. Siento desilusionarlo señor Almagro, a mi no se me ocurre algo más delirante que su "ola". Sorry.

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Sr. Amadeus. Interesante, incontenida y delirante la forma en que saca de contexto la frase pues se Almagro explica perfectamente de que se trata la “ola”. Internet tiene de interesante que hombres como usted sin una sola idea original puedan escribir en estos foros….

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Dice el señor Almagro en un momento de emoción incontenida y delirante: –– “… que habrá una ola de hombres de negocio norteamericanos viajando a la Isla…”.A mi se me antoja este expresión la escena del camarote de los los Hermanos Marx. No  me puedo imaginar la “ola“ de americanos haciendo cola frente al Habana Libre negociando joint ventures de 49%– 51% porque  entonces no serían "hombres de negocios" sino berracos, ya que como van las cosas en el raulismo, no da para otra cosa que para eso. La libre empresa y la economía de mercado no es el objetivo del régimen. Esto del internet tiene su cosa interesante, y son las fantasías y elucubraciones sobre Cuba. Pero soñar no cuesta nada.https://youtu.be/1XAI05nVtwE

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Serán necios si ya lo dijeron por favor " no noa moveremos  ni un milimetro de nuestros principios" hay que repetirlo todos los dias. Bruno Rodriguez "yo me siento muy cómodo con nuestro sistema, con nuestra democracia "Será que no entienden 

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No puede pasar nada con este show. Los parásitos no suelen suicidarse, se aferran a su hospedero, el pueblo en este caso.

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LAS PERAS DEL OLMO.Los pesimistas lo entienden como un dislate. Los optimistas lo analizan con más cordura No es que deliren. El olmo no tiene otra opción. Aunque la primera cosecha, aun ocurriendo en primavera, no de frutos de óptima calidad, el árbol de la familia de las ulmáceas, una vieja especie en vías de extinción, está sembrado en un terreno que ha recibido el abono de la cotidianidad y de la realidad histórica omnipresente. No tiene posibilidades de supervivencia sino mejora la calidad de su cosecha y esto solo es posible si modifica sus raíces de modo que alimenten, no solo a su viejo y carcomido tronco sino además al bosque en su conjunto.Pericles

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Anonimo 6:42. Puede que no existan cambios con el Congreso del PCC pues a los reaccionarios que se autotitulan "revolucionarios" les va el Poder o lo que es lo mismo se les va la buena vida. Pero hasta ellos estan convencidos de que todo va a cambiar, nada es eterno, ni mucho menos ellos. Yo interpreto el trabajo como que es necesario, cuando ocurra, mas temprano que tarde puesto que "aquello" no da mas y en mi opinion Obama dio un buen empujon, que se debe hacer justicia, pero que no debe predominar el odio y la venganza todo lo contrario debemos todos los cubanos reconstruir el pais que amamos y los Castro destruyeron.

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Delira el sr Almagro cuando espera peras del olmo.