Martes, 12 de Diciembre de 2017
11:12 CET.
Opinión

Psicoterapia destructiva

Leyendo las palabras de Fidel Castro a propósito de la visita del presidente Barack Obama, y comparándolas con el discurso del mandatario norteamericano, es innegable el contraste. Como de la noche al día.

He recordado a un ex vecino que emigró a Miami, y en el proceso de decepción de la situación política en Cuba, adquirió un pasatiempo. Siendo suscriptor del periódico Granma, lo recibía cada mañana. Del hábito de leerlo pasó a leer entre líneas. Y de éste a notar y circular las palabras que tenían una carga negativa.

El resultado era escalofriante. Y si esto, que pasó hace unos años, es triste, más lo es ver que el ex presidente cubano, a estas alturas de la historia, y de su vida, sigue destilando rencor y envenenando la voluntad de sus ciudadanos.

Hace unos días una artista colombiana comentaba que en España ha surgido un movimiento de padres que protesta por la educación estatal, con el argumento de que no genera valores morales. Los padres cubanos tendríamos muchos motivos para protestar con solo tomarnos en serio el adoctrinamiento que se nos impuso y se impone a nuestro hijos y nietos en la "gratuita" educación que reciben.

Por ahí circula un audiovisual filmado por algún extranjero, donde se ven los preparativos para una fiesta en un círculo infantil. Las "educadoras" muestran unos carteles que "adornan" la estancia, explicando al turista el contenido de éstos y añadiendo con cándido orgullo que los niños cubanos, ya desde los cuatro años, conocen el "concepto de Revolución". Niños que apenas empiezan a ser conscientes del mundo y la sociedad. No saben qué es una revolución y mucho menos qué es la política.

Crecí viendo carteles de increíble carga belicista, como la antológica disyuntiva: "Socialismo o Muerte". Oyendo hablar de enemigos eternos e irreconciliables, de invasiones mercenarias que jamás llegaron, mientras las calles se rompían, las casas se desplomaban (todavía se desploman), y mi bella ciudad iba mostrando las secuelas de una verdadera guerra.

El propio emblema de la Unión de Jóvenes Comunistas, "Estudio-Trabajo-Fusil", deja entrever el modelo de sociedad que propone: materialista, paranoica, beligerante. No tiene en cuenta la necesidad de la recreación, del progreso, y mucho menos de la realización personal.

Recuerdo a una joven profesora de español escandalizada por un cartel que había leído donde se enunciaba que los cubanos antes de ser derrotados, preferíamos ser "masacrados". Alegaba que quien lo concibió no estaba consciente de todo el horror latente en el verbo "masacrar", y se preguntaba con qué derecho se esgrimen semejantes consignas en nombre de los demás.

Cuando mi hijo estaba en la secundaria, el lema que los obligaban a repetir cada día rezaba: "Si de la sangre de un pionero depende nuestra soberanía, comandante en jefe, ordene: puede contar con la mía."

El Estado de un país contando hipotética o metafóricamente con la sangre de menores de edad, sin el consentimiento de sus padres. Disponiendo de sus infantiles vidas para una guerra supuesta, en nombre de una supuesta soberanía.

Pero en Cuba nadie se toma nada en serio, mucho menos un lema que los mismos niños dicen sin pensar, o fingen decir mientras solo mueven los labios sin producir sonidos.

Puesto que nada es de nadie, puesto que nunca hemos sido realmente soberanos, (como nación siempre hemos dependido de algún país y como individuos dependemos casi íntegramente del Estado), la única forma de protestar sin perder lo poco que tenemos es justo desestimar la gravedad de todo. Nada merece nuestra protesta pero tampoco nuestra devoción, ni nuestro esfuerzo sincero.

Que los jóvenes de Cuba no están dispuestos a dar su sangre por una soberanía abstracta, lo prueba el largo éxodo, el entusiasmo con que acogieron la reconciliación con el “enemigo imperialista” y la espontánea y cálida acogida al presidente Obama.

Porque en lugar de recordar a "los que han muerto en los ataques mercenarios a barcos y puertos cubanos, un avión de línea repleto de pasajeros hecho estallar en pleno vuelo, invasiones mercenarias, múltiples actos de violencia y de fuerza" (sucesos que ni siquiera pertenecen a su tiempo), quieren salarios dignos, acceso a Internet, facilidades para crear empresas, expresarse libremente, paz y prosperidad.

Quieren "vida" en lugar de "Socialismo o Muerte".

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Comentarios [ 9 ]

Imagen de Anónimo

En fin que los cubano quieren - como es logico - prosperidad y vida, no socialismo o muerte.

Imagen de Anónimo

los paders ,la educacion que damos a nuestros ninos  y en senalamos la crueldad de la miseria y el comunismo estarasiempre por encima de la mentira de los castro comunista ,y educadores de guarderia ,maestros ,etc,etc;ademas aeso educadores cumplen una cadena de mandos QUE NINGUNO SE CREE

Imagen de Anónimo

Si una gran parte de los cubanos mayores de edad pudieran leer este articulo, con capacidad de apreciarlo, y con interes real y responsable de ver el fin de la dictadura. Cuba pronto, y sin mucho esfuerzo, despertaria de su enfermiza pesadilla. Querer es poder.  

Imagen de Anónimo

Es verdad que en Cuba no se toma nada en serio. Pero eso también tiene su parte negativa, porque tampoco se hace nada (o muy poco) por arrebatarle el país a los secuestradores. Simplemente se sabe (o se cree) que ellos son infalibles y de verdad que nada se puede hacer contra ellos.

Imagen de padre Ignacio

Excelente articulo, en Cuba hay dos vidas, la real, es la del oprimido que se hace el que se cree el discurso oficial y la virtual, que es la version paradisiaca que da el Granma de la vida.

Imagen de Anónimo

Cuando todos son dueños de todo, el sentido de propiedad y de pertenencia se diluyen y nadie se siente dueño de nada, por lo cual se deja "a los demás" la tarea de cuidar y conservar esa propiedad común. El resultado es el paulatino deterioro y destrucción de todo, hasta que finalmente no queda nada. Solo perdura lo que tiene propietarios directos, que se sienten responsables por su propiedad.

Imagen de Anónimo

Lo surrealista del caso cubano es que cuando se dice nadie, se dice NADIE. No se lo toman en serio los niños que repiten el lema, ni los maestros que mandan a repetirlo, ni la dirección del centro donde se dice, ni el funcionario del partido o ministerio que le baja la directiva a la escuela...... ni los mismísimos mandamases del Comite Central se lo creen.Sin embargo se repite el lema.:-(

Imagen de Anónimo

Excelente artículo. Profundo, realista y muy bien escrito. ¡Felicidades Verónica!

Imagen de Anónimo

"...en Cuba nadie se toma nada en serio, mucho menos un lema..." --frase genial.