Lunes, 11 de Diciembre de 2017
23:52 CET.
Opinión

París o el Castrismo-Luz

El castrismo triunfó en todas partes, menos en Cuba. Y es lógico. En tiranía, el castrismo languidece. Pero las democracias son su terreno fértil.

He estado mi primera semana en París, la Ciudad-Ilusión más que la Ciudad-Luz. He oído la voz, mirado a los ojos, y abrazado a los cubanos libres en medio de la molicie colaboracionista de París, donde pululan los Pétains despóticos con la plusvalía de ser expertos en el tema Cuba, así en la Academia como en el Ayuntamiento.

En París, Raúl Castro sería investido rey de manera sumaria, en uno de esos ataquitos de Restauración revolucionaria con que la capital compensa, con buena mesa, su mala conciencia de izquierda y su pésima libido liberal.

A todos y a cada uno de los cubanos libres de París el castrismo u-la-lá les ha entrecerrado las puertas profesionales y de los medios públicos de difusión. A todos y a cada uno les han impuesto amenazas, coacciones, censuras, chantajes laborales y, por supuesto, actos de repudio y golpizas.

Todos han resistido lo mejor que pudieron, hasta donde pudieron. No pocos terminaron como clochards o suicidas o locos. O en una colecta de compatriotas, para ser cremados sin patria pero sin hipocresía. Y sin pendejismos cómplices al punto de lo criminal.

París es famosa por sus museos, pero debiera serlo aun más por deportar cubanos a Cuba. Algunos de los casos más sonados e insultantes murieron en circunstancias violentas, apenas tocaron la grosera geografía del castrismo original. Se los habían llevado a lo bestia: con golpes, esposados, probablemente drogados. Y con los aplausos operáticos de la prensa presa de medio París.

Varias veces me equivoqué hablando con estos cubanos libres de maneras finas pero no afrancesadas. Al mencionar al exilio, se me iba el lapsus de decir "aquí en Cuba" para referirme, por ejemplo, a París. Cuando alguien me lo hizo notar, sólo sonreí y ya no pude seguir discurseando. Tenía un nudo en la garganta y un peso muerto bajo el esternón. Y muchas ganas de tener ganas de llorar, entre los brindis con vino de la victoria y la pastelería post-post. 

En efecto, entendimos que la batalla por París la habíamos perdido a manos de los doctos mediocres y los mercaderes mezquinos de Europa (o Euroja). Aquí en Cuba, en la Francia de la Fidelidad, donde las rectoras retro se templaron a Camilo Cienfuegos o bailaron un chachachá con el Ché. Aquí en Cuba, que es la misma Francia que guillotina a quien no se haga el guillao, siendo cuna y curul de un castrismo visceral, venéreo, donde nuestro Robespierre napoleónico del Caribe representa el parto perfecto de la razón: buensalvajismo existencialista, edipo anti-capitalista, eros deconstructivo de las mil y una democracias en decadencia, la muerte como voluntad y representación.

Quisiera vivir y amar en París, sentado en los cafés ametrallados por los asesinos en serie que usurparon el nombre de Dios: los islamistas radicales que han convertido a Alá en un Meñique. En esos mausoleos vivientes vi a jóvenes sin miedo tomando sus infusiones a la misma hora de la masacre. Y otra vez sentí una pena insondable por las demasiadas historias de amor que el odio le ha desfigurado al rostro de París. 

También vi mi cara impresa en una gigantografía en colores junto al Hotel de Ville, como parte del congreso anual de ICORN donde hablé pestes de —yo, que no sé decirlo— La Revolución. Y por todo el metro de París me perseguía el personaje de Carmen la Cubana, teatro insular ya listo para su estreno tan pronto como me largase de aquí.

Finalmente, fui al cementerio. Es mi ritual irrenunciable, incluso antes de abandonar la Isla. Esos nichos al margen del Estado son hoy nuestro último bastión de resistencia civil. Porque el castrismo no construye cementerios. Los considera un despilfarro de recursos. Y un peligro moral.

Más allá de los selfies en las tumbas canónicas de caudillos y autores, me arrodillé junto a la lápida de Suzon Garrigues, mártir del Bataclan en noviembre pasado. No sé rezar. Pero igual le hablé a sus órbitas desorbitadas de azul cielo y le prometí nunca soltar su mano ni su memoria. Como tampoco extraviaré las horas de diálogo y albergue con los cubanos libres de París, esa raza cosmopolita y ya un tin cansada, estatuas caminantes que exponen la inutilidad ignorante del Ur-castrismo, su condición de cosa tan inmanente como innecesaria, su ubicuidad vacua de basurero y barbarie.

Si muero, entierren mi corazón junto al polvo perenne de los cubanos cremados en la ciudad del Castrismo-Luz, donde las batallas perdidas seguirán siendo imperdibles a falta de cubanos libres dentro de Cuba.

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Comentarios [ 50 ]

Imagen de Orlando Luis Pardo Lazo

Con @OLPL reportando ahora desde Islandia la renuncia del Primer Ministro por pura decisión ciudadana.https://youtu.be/lfbkEoQ5qoE

Imagen de Anónimo

"Estoy a punto de publicar dos libros MARAVILLOSOS". Esto ya es demasiado. ¡Viva la esquizofrenia!

Imagen de Anónimo

OLPL es figura importante en el Panteon de los dioses troglos.  Lo cual da una idea de la mentalidad de sus veneradores y nos demuestra hasta que punto estan dispuestos a arrastrarse para cantar las loas de tal repugnante criatura.

Imagen de Orlando Luis Pardo Lazo

Gracias a París por la hospitalidad de todos y cada uno de los cubanos que conocí.Les estoy transmitiendo a mis colegas dentro de Cuba que el pueblo libre cubano reside desde siempre afuera de Cuba, ascosado por los agentes del castrismo, sean cubanos o extranjeros.Tras 57 años de fidelismo fascista ningún cubano libre se ha cansado de resistir. Los Castros jamás contaron ni contarán con el amor de su propio país.Nos leemos muy pronto. Estoy a punto de publicar dos libros maravillosos, en gran parte gracias a toda la gente buena y linda que me lee desde hace años. 

Imagen de Anónimo

Como siempre, OLPL tiene la virtud como pocos de alborotar el avispero rojo… Bien por él y por evidenciar a todos estos colaboracionistas galos.

Imagen de Anónimo

 Orlando,   por favor... no hagas caso a los que tratan de lastimar tu obra y tu talento tanto profesional como democratico,  la lucha por poner fin al socialismo en Cuba necesita de hombres como tu... no te detengas nunca,... en su momento las aguas tomarán su nivel.. Angel (CENTRO DERECHA CUBANA)

Imagen de Anónimo

Pues hay que procesar a esos asesinos, levantemos nuestras voces en Paris y vayamos a la gerdamenria a denunciar a todos esos señores prara procesarlos por criminales como demanda la verdadera democracia. Esos asesinos no deberian estar sueltos, merecen un duro castigo. Pena de muerte o años de cárcel a todos ellos: Monsieur et Madam Mitterrand !A la carcel!, Jean Lamore !A la carcel!, Mélanie Lebert-­Moreau ¡también pa la cárcel!, todos, todos, arriba!!!! que estamos esperando. Salgamos detras de nuestras computadoras... ¡adelante hujos de la patria!

Imagen de Anónimo

No hablemos más del autor, hablemos del texto que este se hizo solo. Además, el texto es en extremo objetivo y carece de cualquier tipo de subjetividad.

Imagen de Anónimo

Se ruega dejar en paz al punching ball de la turidisidencia. 

Imagen de Anónimo

Es verdad ,los  franceses q he conocido son bastante comunistones . Comunistas de cafe latte y croissant .lo mejor de francia .las francesas aunque no tienen sabor .ademas no dejan tip .