Lunes, 11 de Diciembre de 2017
23:52 CET.
Relaciones Cuba-EEUU

Obama y la caída de los imaginarios

Sin tiros, amenazas o invasiones militares, llegó y partió de Cuba el presidente número 44 de EEUU, Barack Hussein Obama. Los cubanos en distintas latitudes hurgamos las pantallas y nos hicimos al inevitable debate sobre las motivaciones, las reacciones y, ya más recientemente, los efectos de la visita. Más allá de las imágenes y los discursos, el fin del antagonismo con "el Norte revuelto y brutal", sacude como un terremoto invisible imaginarios que han definido nuestras narrativas nacionalistas. Entre ellos, la relaciones Cuba-EEUU, el lugar del no-blanco en el ideario nacional y  cuál es la coalición bajo la cual es definida la nación.

Los patriotas cubanos, desde Saco hasta los Castro, han entendido nuestra cercanía a EEUU como eje de nuestro destino político y económico. El pánico de que la Isla se convirtiera en un segundo Haití, junto a las aspiraciones de mayores libertades comerciales y políticas de la elite criolla, hizo atractiva a los capitalistas cubanos del siglo XIX  la alianza con el norte. EEUU venía deslindándose como faro de modernidad en el mundo industrializado, mientras el Imperio español se tambaleaba, con la independencia de las naciones latinoamericanas y con un resentido despecho por las nuevas disidencias internas y externas. 

Las guerras independentistas y la formación de la primera gran oleada de la diáspora cubana en EEUU catalizaron el entendimiento de las posibilidades y amenazas concretas que representaba el creciente imperio. La amenaza se manifestó completamente con la invasión estadounidense de 1898,  y la garantía intervencionista que representó la rúbrica de la Enmienda Platt en 1901.  Las protestas de patriotas como Juan Gualberto Gómez, Enrique José Varona, Rubén Martínez Villena y Julio Antonio Mella solidificaron la corriente antimperialista claramente establecida por José Martí. 

La invocación de esta tradición antimperialista ha sido fundamental  en la narrativa nacionalista  de la revolución cubana e instrumental para galvanizar una coalición internacional,  con el campo socialista,  los movimientos de liberación en África y la izquierda internacional.

Pero ahora el Norte ha aterrizado en el aeropuerto José Martí. La ausencia de Raúl Castro al pie de la escalerilla recordó las tensiones bajo las que se ha hecho a la mar el barco de la reconciliación. Para espanto de mi antiguo profesor de Preparación para la Defensa, los insulares no corrieron al refugio. A pesar de las "seguridades" mancomunadas, la gente del pueblo se agolpó en calles, ventanas y balcones, llena de júbilo y emoción incontenida.  Hasta el momento, la doctrina de Obama para con Cuba parece suspender el intervencionismo de la Doctrina Monroe. Bajo un aura de carismática diplomacia, el nuevo "soft power" obviamente edece a lógicas más sutiles y ágiles de la geopolítica y el capitalismo tardío. Para ellas nuestros discursos nacionalistas no han estado preparados. Barack Hussein Obama avanza imperturbable a pesar nuestras demandas, nuestras crisis o nuestros insultos políticos.

Desde los inicios de su candidatura a la presidencia de EEUU  Obama ha lidiado con el escrutinio de sus detractores. No ha sido escaso el racismo cuestionando su capacidad para gobernar, sobre su supuesta adscripción al Islam o sobre la veracidad de su certificado de nacimiento. Inaugurado como presidente de la nación más poderosa de la tierra, su retórica sobre el asunto se ha contenido, no ha sido este el caso de la óptica.  La primera familia ha proyectado una impecable imagen de respetabilidad sin sacrificar su identificación con la cultura negra de EEUU y la Diáspora.  Recién llegado a la Casa Blanca, y no sin controversias, Obama sustituyó el busto de Winston Churchill por el de Martin Luther King. En sus numerosas galas sociales, los Obama no solo han legitimado la excelencia de pintores, músicos y bailarines negros sino también lo han hecho políticamente correcto.

La labor descolonizante de la familia Obama no podría completarse sin visitar Cuba, donde la castración política del negro ha sido  concomitante a la formación nacional. El cuerpo negro creó las riquezas del criollo blanco, cargó al machete  contra los españoles,  y fue también masacrado en números aún desconocidos en 1906 y en 1912, cerrando con sangre una centuria de lucha por derechos civiles en el marco de la nación.  La supuesta invalidación del racismo bajo la doctrina revolucionaria no ha impedido que la figura del negro siga siendo el símbolo de la barbarie, la incultura y el ridículo nacional.

Dentro y fuera de Cuba, los ofendidos "tradujeron" al racismo criollo el cuerpo negro de Obama y así le vimos desfilar en memes y caricaturas como el negro rumbero, el negro músico, el negro congo y el negro calesero. La caricatura racista sigue siendo un  lugar común para la afrenta, como nos recordaba recientemente el artículo de Tribuna de La Habana: "Negro, ¿tú eres sueco?".

Por suerte, Obama no necesita de un pasaporte sueco para comprar en una boutique con precios prohibitivos, pues simplemente encarna el poder del imperio más poderoso de la Tierra. Sin embargo, todo ese poder no eclipsó su sencillez. Su controversial e informal  "Qué volá" dejó una estela de familiaridad en los barrios más dilapidados de  la ciudad, en los que se agolpa mayormente la población negra. Obama bailó el tango en Argentina, pero no bailó en Cuba, ni fumó tabacos. En cambio, fue a una paladar de propietarios negros, escasamente representado en la nueva clase media, así como exhortó a  una mayor participación de los afrocubanos en las nuevas proyecciones económicas.  

Según los silogismos del racismo criollo, un mulato cubano no iría a Harvard para casarse con una mujer pobre y más oscura que él. Obama, en esta lógica perversa, es cuando menos un mulato paradójico, que en inglés nos convoca a una nueva coalición nacional. A través de Babalú, San Lázaro, Jesucristo y la divina intervención del Santo Padre, el presidente estadounidense número 44 apela a creencias más antiguas y entrañables quizás que las políticas. No en balde Marx las etiquetó como "el opio del pueblo". Según la  Doctrina Obama, en ese opio es posible establecer una nueva comunidad imaginada, una nueva hermandad con más afinidades que diferencias, con más afectos y menos rencores.  Desde su primer tuitazo o la elección de una paladar en un barrio periférico para cenar con su familia, quedó claro que le interesaba más el pueblo que el protocolo. Así se sentó a la mesa de Pánfilo, un personaje que gravita en torno a la libreta de abastecimiento, para jugar el dominó y dejarlo ganar.

El jiujitsu político del Obamazo, a través de sus discursos habaneros, superpuso apelaciones disímiles en su llamado por una Nueva Cuba. Con su propia historia personal, legitimó la necesidad de la protesta y el disenso. "Cuando mis padres se conocieron no hubieran podido casarse en muchos estados de mi propio país, pero gracias a disidentes como Martin Luther King y otros he podido llegar a ser el presidente de  EEUU." Su inclusión sin miramientos del exilio histórico y la disidencia como segmentos necesarios e indispensables de la nación en el futuro supera, lamentablemente, a un régimen que ha sepultado su humanidad con lemas y uniformes. 

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Comentarios [ 40 ]

Imagen de Anónimo

Parafraseando a un comentarista anterior, quiero recalcar que el apellido de los Castro jamás debe estar cerca de la palabra patriota, sino precedida por el adjetivo traidores o apostatas. Por igual, la articulista se refiere a Julio Antonio Mella y Ruben Martìnez Villena como "patriotas" los cuales fueron elevados al patriotismo precisamente por los Castro; lo cual difiero por completo porque para mi, ningùn comunista ni izquierdista ni fue ni será jamás un "patriota".  En el texto de este artículo yo veo entrelíneas que la autora Yesenia, aunque muy lúcida en su análisis, esta involuntariamente afectada por el veneno Castrista que durante décadas los dictadores han inoculado en las aulas de las escuelas, preuniversitarios y la universidad. Aqui se puede evidenciar que el lavado de cerebro, y la influencia maligna de la propaganda de la dictadura si ha hecho efecto en el pueblo Cubano.

Imagen de Anónimo

Bueno todo un relato historico de la Cuba de acuerdo a la interpretacion de la autora de estas reflexiones no pueden tomarse como la absoluta verdad,  recuerden la historia se elaboran de sucesos, registros e interpretaciones.Sin duda, ni objeciones lo mejor del articulo fue su ultimo parrafo 

Imagen de Cubanón Regusanón

La realidad es que la visita de Obama ya es cosa del pasado. No estuve de acuerdo con ella, pero ya se produjo. Ahora hay qeu ver cómo sacarle partido ya que, si algo tuvo de poitivo fue que puso en los oídos del cubano de a pie conceptos que nunca se han manejado en los medios cubanos: iniciativa individual, derchos humanos, etc. Veamos lo positivo de la visita y sigamos adelante.

Imagen de Plutarco Cuero

Más BLAH BLAH para justificar unas vacaciones de semana santa (Spring Break) ....

Imagen de Anónimo

Estoy de acuerdo con la vision que tiene Anonimo 3 Abr 2016 6:41 pm de Saco y los Hermanos Castro.

Imagen de Anónimo

Quisiera pensar que la etapa Saco-Castro se refiere a un periodo de tiempo porque los de la era Castro estan mal nombrados y muchisimos no nombrados. La historia de situar en su justo momento a los heroes no ha llegado pero de seguro no seran Castro. Pasaran muchos, pero muchisimos años sin que Cuba sea visitada por una persona tan importante e ilustre como el presidente Obama y su familia.

Imagen de Anónimo

También ha sido el único presidente que ha reconocido en un discurso a nivel mundial el éxito del Exilio Cubano, su comunidad, la díaspora cubana. No conozco otro. Saludos, Zacarias Monterrey 

Imagen de Anónimo

Anonimo.Ha despatriotado a los verdaderos patriotas, relacionar a los dictadores Castros con los patriotas nos llena de ofensas a los cubanos, ni tan siquiera en un principio se ganaron ese nombre, tan solo con recordar el ataque inhumano al que fue sometido el hospital militar en aquella epoca cerca del cuartel moncada, donde asesinaron enfermos alli recluidos.Los cubanos nunca olvidaremos la visita del presidente Obama y su familia, sentimos dentro de nuestro corazones que la esperanza no se podia perder, que habian buenas personas que piensan en los cubanos de a pie, los olvidados por muchos otros que desde un principio abandonaron la Isla y engordaroin sus cuentas bancarias a costa del pueblo cubano y que aun persisten en que no debemos recibir ayuda de EEUU, pero Dios ya nos tiene en su plan y contra ese nada ni nadie, seremos libres, sin Castros y sus pandillas.

Imagen de Anónimo

La verdad es que me ha peracido muy bueno este artículo porque capta la esencia de la visita de Obama a Cuba.  Claro, algunos comentarios sumamente críticos, y hasta mezquinos, son de esperar, ya que se trata de DDC, publicación que siempre ha atraído a cierto tipo de cubiches, los cuales no se distinguen ni por ser lumbreras ni ni por ser buenas, sensatas y prudentes personas.  Cualquier cosita de la que discrepen es suficiente para descalificar y dar un berrinche.  Tal parece que el lema de algunos es "estoy perennemente encabronado con la vida y eso nadie me lo va a quitar y cada vez que tenga la oportunidad de demostarlo, lo haré".

Imagen de Anónimo

6:44 pm. Agradezco su interés en mí. Ya veo que le intereso, que es unos de mis seguidores, que me lee, que me tiene en cuenta, que le importo, que es mi fan. Gracias.