Lunes, 11 de Diciembre de 2017
23:52 CET.
Salud Pública

El general Aedes

Cuentan que Máximo Gómez acostumbraba decir que sus mejores generales en la guerra contra España eran junio, julio y agosto. El jefe del Ejército Libertador hacía referencia indirecta a un pequeño artrópodo, de nombre Aedes —del griego, odioso— y de apellido aegypti —proveniente de Egipto.

Aunque Gómez no lo conocía como el asesino que Carlos J. Finlay descubriría, el general mambí notaba que en esos meses de verano las bajas españolas se multiplicaban por enfermedades tropicales altamente contagiosas. Aquellos soldaditos peninsulares a veces acampaban días en la manigua cubana, bajo el sol y la lluvia, muy cerca de estancos de agua, y entonces el "general Aedes" empezaba a causar estragos sin disparar un solo tiro.

El dilema de este insecto con la historia de Cuba es digno de un ensayo mayor. Por ejemplo, la historiografía de mala fe ha recogido el falso choque entre Walter Reed y Carlos J. Finlay como una "guerra científica" entre Estados Unidos y Cuba, donde el norteño es una suerte de bandido sin credenciales y Finlay, la víctima con títulos. Para empezar, Reed estaba especializado y fue jefe de un laboratorio de bacteriología; quien lo envía a Cuba con grado de sanitario mayor del Ejército para hallarle una solución a la fiebre amarilla es el Cirujano General de Estados Unidos, George Miller Sternberg, eminente bacteriólogo.

Finlay era oftalmólogo, como su padre, y jamás hubiera usado un microscopio para ver un mosquito si no es por un episodio controversial donde muere un sacerdote amigo. Como una buena parte de los descubrimientos científicos, los autores suelen ser personas dotadas para observar y cotejar hechos que otros ignoran, pero están alejados del campo de investigación científica. Veinte años antes de que la comisión norteamericana decidiera comprobar la tesis de Finlay, ya el camagüeyano la había presentado en un congreso internacional.

Finlay, un cristiano de misa dominical —ascendencia franco-escocesa— entregó a Walter Reed de manera voluntaria todas sus investigaciones y muestras para que el norteamericano comprobara su teoría. Finlay es el descubridor de que un vector puede trasmitir una enfermedad —por primera vez en la historia de la medicina— y Reed quien comprobó la teoría haciendo gala de una excelente metodología científica. Hoy los hospitales militares de La Habana y Washington se llaman Carlos J. Finlay y Walter Reed respectivamente.

Campañas y falta de información

El "general Aedes" vuelve a hacerse tristemente famoso después de la revolución de 1959. Desde que tenemos uso de razón, los cubanos hemos oído hablar hasta el cansancio de las "campañas contra el mosquito". Los ya abuelos recordarán aquellos anuncios televisivos, las canciones y los carteles en las décadas de los 60 y 70. Pero el comandante de cuerpo pintado tomó aspecto de asesino en Cuba durante la primera epidemia de dengue hemorrágico, en mayo de 1981; en solo cuatro meses se reportaron más de 340.000 casos y varios fallecidos, la mayoría niños. El Gobierno cubano, debido al serotipo encontrado, culpó de semejante desastre a Estados Unidos y a la guerra bacteriológica. Aun cuando el pérfido enemigo haya sido el responsable directo, el "señor Aedes" necesita de malas condiciones sanitarias para reproducirse y cobrar sus víctimas.

La situación de higiene en Cuba puede que no diste mucho de la de otros países del Caribe y América, donde el Aedes y los virus que trasmite son endémicos. El único problema es que ninguno de esos países se autotitula "potencia médica". Enfermedades extintas en Cuba como el cólera, han reaparecido gracias a las malas condiciones higiénico-sanitarias en la Isla. Por desgracia, años atrás las autoridades ocultaron —y eso sí fue pérfido— las enfermedades con otros nombres genéricos, confusos, como enfermedad diarreica aguda —cólera—, y síndrome febril —dengue. También las cifras de enfermos fueron retenidas como si de un secreto de Estado se tratara, produciendo una respuesta paradójica —como sucedió con el HIV—, que al no informar a la población de la magnitud del problema, las personas se comportaron como si ningún peligro les acechara.

Algo nuevo está sucediendo con el Zika y la nueva campaña de higienización en Cuba. No es la primera vez que el Ejército y la policía salen a combatir al "general Aedes". Pero es la primera vez que la prensa nacional informa, semana por semana, los resultados de la fumigación, de la recogida de desechos, el control de los salideros, incumplimientos y causas. Han publicado la cantidad de efectivos desplegados, y cuentan desde la Isla que la población ha sido mejor alertada esta vez, quizás un poco a lo mano militari, pero en una situación así y con el deterioro sanitario existente, es preferible una acción enérgica.

El problema es que todo puede quedarse en una "campaña". Una vez controlado el brote, los fumigadores pueden empezar a vender la moto-mochila para hacer moto-bicicleta, los líquidos y los enseres para matar vectores vendidos a particulares, los mosquiteros convertidos en cortinas y batas de casa; el inspector firmando como vivienda inspeccionada a cambio de una caja de cigarros o un poco de café; el fumigado escondido del fumigador para que no "curiosee" lo que tiene en casa.  

Es el deterioro mental producto del quebranto social y económico —y por supuesto, sanitario— el que ha condicionado actitudes casi suicidas. Por eso, la campaña debe comenzar por la higienización de la psiquis de las personas. Para ello, lo primero es no mentir, no ocultar la magnitud del desastre y darle a la población recursos de verdad para arreglar sus viviendas, cortar los salideros, botar la basura y chapear los patios. Nada a largo plazo resuelven un mosquitero, o veneno para cucharas y ratones. Es imprescindible, si se quiere ganar esta "batalla", que las personas se sientan responsables de su propia salud y de su entorno, y no el Estado, al que el "general Aedes" ya ha derrotado demasiadas veces.

El régimen declara la guerra a los mosquitos

Las autoridades movilizan a 9.000 efectivos de las Fuerzas Armadas para 'reforzar las labores antivectoriales y de saneamiento'.

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Comentarios [ 10 ]

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"Estos portadores infecciosos podrían ser transportados al territorio de EE.UU. no solo por vectores convencionales como las bombas lanzadas desde un avión, misiles o granadas disparadas por la artillería, sino por medio de agentes portadores que podrían ser depositados por animales entrenados, como perros y monos, infectados por el virus. Se han ensayado también roedores e insectos, así como pequeños contenedores como un frasco de medicina en forma de "spray" para rociarlo en reuniones publicas, como un evento deportivo, una gran tienda, o en los aparatos de aire acondicionado central, etc. Dice Prida. Pienso que la astucia de los malignos gobernantes usan al mosquito como el vector, aunque tambien podria ser falso, la suerte de ellos es que un insecto no habla.

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Por más que se tomen medidas (siempre insuficientes), el sistemita de palo y el pestilente churre mental de los Castrosaurios es el creador, portador y mantenedor de la sucieza-podredumbre nacional, desde Punra Maisí hasta el Cabo de San Antonio.   ¿Quieren saber una medida  realmente radical para eliminar a fondo este más que inmenso y muy simple problema?Sencillo, ¡ir al PUNTO CERO y barrer a los dos saurios y sus secuaces escoltas!  Ya luego la implacable vida se encargaría de sanear y aplicar el castigo al resto... incluyendo a los cómplices que se lo merecen.

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  Estoy casi seguro que el dengue hemorragico de 1981 y otros fue provocado por el regimen cubano. Un exagente en el exilio lo delata. Parte del modus operandi que relata Prida, es crispante: "cerca del Instituto Superior de Medicina Militar, Hospital Militar Docente "Luis Díaz Soto", hay 3 grandes depósitos de cadáveres, que se utilizan para hacer las pruebas a base de tejidos humanos y caldo de cultivo con agua con sustancias biológicas de los cadáveres putrefactos. Estas piscinas subterráneas con cadáveres putrefactos, tienen por objetivo producir sustancias bioquímicas para la producción de Botulinum Tóxico, Aflatoxin y Clostridium Perfringens o gas de la Gangrena Gaseosa. Con ellas se desarrollan enfermedades infecto-contagiosas, capaces de propagarse con rapidez y crear el pánico en la población de Cuba, de lo que se culparía a EE.UU., como lo han venido haciendo desde hace años. Se atacaría con ellas también a los residentes de la Florida. Esto es mas fácil y mucho menos costoso que las armas convencionales o nucleares", dice Prida.  Tomado de  http://baracuteycubano.blogspot.com/2010/10/de-los-archivos-las-armas.html

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El dengue lo puede haber introducido USA, al igual que la fiebre porcina, etc. pero de todas formas hubiera llegado como mismo está en toda latinoamerica, y como mismo llegará el Zirka hasta hacerse éndemico.

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Muy buena la referencia a la politizacion de la relacion entre Finlay y Reed, (lo cual sucedio en ambos bandos, by the way). Reed y Finlay de hecho se hicieron buenos amigos, se cartearon durante annos, trabajaron juntos varias veces, mutuamente usaban referencias a los trabajos del otro en sus publicaciones cientificas y se deban credito. La supuesta controversia, nunca existio.

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El problema es de fondo y no se resuelve con una campaña militar contra un mosquito. Si todas las condiciones que lo propician siguen intactas tendremos general aedes para el próximo milenio.

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 Excelente articulo informativo. Solo algunas acotaciones, la propaganda actual de higienizacion e informacion sobre la lucha contra el vector se debe a la proxima visita de Obama. Sobre la epidemia del 81 me temo que fue un caso de terrorismo, pero analicemos: Fue una epoca de alarmas de invasion yanqui donde Fidel aprovechaba para recrudecer su sistema dictatorial. En 1976 sucedio el caso de terrorismo del avion con destino Barbados y se culpa a Posada y al exilio. En 1980 ocurre el exodo del Mariel y tambien hay un caso de terrorismo el incendio del circulo infantil Le Van Tam donde curiosamente no hubo victimas y se culpa otra vez a los gusanos y al imperialismo. Luego aparece la primera epidemia de dengue hemorragico y se vuelve a culpar al imperialismo. Como ya se comprobo que el atentado al avion no fue culpa de Posada y por tanto se sospecha que su autor haya sido Fidel Castro, que la quema del circulo infantil fue un autoatentado del G2, hay razon para sospechar que la epidemia de 1981 fue causada por el propio regimen que recuerden tenia su centro  de bacteriologia y era acusado por fomentar virus bacteorologicos, un arma secreta de Fidel. Fidel siempre se hizo la victima para contraatacar apretando las tuercas sobre el pueblo cubano. De este centro bacteorologico se ha dicho nada, lo retiraron misteriosamente o lo mudaron a otra parte. Lo que si se sabe es que los Castros son expertos en terrorismo y guerra secreta.

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que alguien me diga si la epidemia del 81 existen indicios reales que fue enviada desde estados unidos. Estoy curioso cuba reclama por ello y estados unidos calla sin defenderse al respecto. Gracias si alguien me aclara. Quien escribe fue victima del dengue y estuve seis dias inconciente con fiebre me quedaron secuelas psicologicas estuve años con delirios como secuela de la fiebre

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El A. Aegypti pertenece al filo de los artrópodos, claro. Pero, en un sentido menos general, pertenece a la clase de los mosquitos. El género es 'Aedes' y la especie 'aegypti'. Lo más usual y apropiado sería llamarlo según su clase: mosquito. ; es un insecto.

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Hola Almagro. Soy un científico exiliado hace más de 20 años y me entristece mucho que un artículo muy necesario pierda parte de su valor recurriendo a dudas o empozoñando partes de nuestra historia que merecen una mejor atención. El tema de Carlos J Finlay es demascado serio como para no reconocerlo siempre en su justa medida. Es vergonzoso ver como le fue negado el premio  Nobel a este cubano honrado solo por las malas intenciones de los gobiernos de turnos de usa entre los años 1901-1910. Con respecto al Dengue hemorrágico de los 80; documéntese mejor. Es un hecho probado y confirmado en las publicaciones científicas, incluso muchas norteamericanas, que se trató de un caso de terrorismo biológico por parte del usa hacia Cuba. Créame que soy un anticastrista hasta la muerte; pero no nos ayudamos omitiendo o ocultando una verdad, que muchas veces duele. El pueblo cubano tiene el derecho y la obligación de sacudirse este mal llamado gobierno revolucionario, pero también la de recordar que muchos de nuestros problemas nos han llegado de otros lares no muy bien intencionados.